El congreso de la CDU elegía para suceder a Angela Merkel al actual primer ministro del Estado de Renania del Norte-Wesfalia, Armin Laschet, que se sitúa en una posición de centro y se considera un fiel seguidor de la línea de la todavía canciller. Y es que la Unión Cristiano Demócrata procura, con dificultad, preservar una tradición política inspirada en el humanismo cristiano de autores como Maritain y Guardini, que sirvieron de guía al primer canciller alemán tras la II Guerra Mundial, Konrad Adenauer.

El hechos es que sea quien sea el próximo jefe de gobierno, Alemania afronta el gran reto de la crisis económica y social derivada de la pandemia, así como el de la cohesión en torno al proyecto europeo, cuando surgen con fuerza los populismos. Merkel ha sido la auténtica líder de la Unión Europea (UE) durante los últimos y cruciales 15 años, y siempre ha recordado las raíces culturales y espirituales de su partido, sin que ello haya sido obstáculo para pactar con los socialdemócratas del SPD para asegurar la estabilidad y las reformas que su país necesitaba.