Una solución a la Ayuso. Con esta contundencia e ironía se refiere una fuente consultada por este periódico a la encuesta que hizo el pasado lunes la Fundación Centro de Estudios Andaluces (Centra), un universo que daba el 31,2% de los votos al PP-A, con una ventaja de 7,7 puntos sobre el PSOE-A, si se celebraran ahora elecciones en Andalucía. Cs, actual socio de gobierno del malagueño Juanma Moreno, perdería hasta 14 diputados, pasando a tener sólo siete y convirtiéndose en la quinta fuerza; Vox obtendría el 18,1% de los sufragios, diez puntos más que los naranjas, Unidas Podemos se haría con el 10,6% y se confirma el suicidio de Adelante Andalucía, con el 3,5% de los votos. La principal lectura es que el PP, para llegar a los 55 escaños de mayoría absoluta, debería sumar sus entre 40 y 43 escaños a los 20 o 21 de Vox, dinamitando la imagen de moderación de la que siempre ha querido dotarse el PP de Juanma Moreno, a imagen y semejanza de la derecha cool que vende la marca en Málaga y que se concreta en sonrisas de sus dirigentes en Instagram y zapatillas New Balance. Moreno era sorayista, como la mayoría de los del PP malagueño (y suponemos que sigue siéndolo), y el modelo de Ayuso en la Comunidad de Madrid, ya saben, se basa en la tensión mediática continua y la reivindicación de la ideología liberal con declaraciones altisonantes, algo que no va muy bien en Andalucía. A Moreno y los suyos eso no les gusta. Pero el caso es que, según repite esta fuente, si en Madrid gana Ayuso será un golpe en la mesa de Pablo Casado y, al mismo tiempo, es posible que Moreno deba hacerle ojitos a la retórica que viene de la capital de España si quiere mantener San Telmo, porque ahora sí o sí se le hunden Marín y Ciudadanos, que para colmo fue el que señaló que el PP andaluz no tenía mucho que ver con el de Génova (el tiempo que dure la sede). Eso es cierto, pero también es cierto que en el PP-A, como en todos, hay dos almas. Moreno prefiere gestionar la crisis que mirar puertas adentro y decirle hola a Teo y los suyos, pero si Madrid es coronado de nuevo por Ayuso, y hay adelanto electoral en Moncloa para la próxima primavera, ya con el reparto de ayudas (la mayoría, recuérdenlo, irá para las comunidades nacionalistas y luego vendrá el resto) hecho y los datos sanitarios muy mejorados, es posible que Moreno deba hacer estallar el globo y convocarlas en Andalucía, a menos de nueve meses de que expire naturalmente la legislatura. Es posible que tenga que echarse en brazos de Vox y dejarle entrar en el Gobierno, dinamitando (si nos creemos la cocina de esa encuesta) la imagen de moderación asociada a los populares andaluces. Y si Macarela Olona es, como se dice, la candidata in pectore de los ultraderechistas, va a sumar y bastante. Tampoco se ha entendido mucho en clave interna por qué se pregunta en la encuesta por el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, oponente de Susana Díaz al frente del PSOE-A cuando se convoque el congreso regional. Espadas, ya lo saben, estuvo en Málaga de campaña en Semana Santa, y nombrarlo, señalarlo, es para algunos populares haberlo ungido. Y ya que están los socialistas andaluces a garrotazos, con el alma dividida muchos de sus dirigentes, habría que haberle dado más esperanzas a la trianera, que no está muerta aunque cuando vino a Málaga hace poco los suyos la pasearon por delante de la puerta de la hermandad del Sepulcro. Aún lamentamos no haber cazado esa foto. Lo suyo, dicen, habría sido dejar viva a Susana en ese universo con cocina y que siga el PSOE cociéndose en la olla. Por cierto que referentes feministas y socialistas de Málaga se suman a la plataforma Feminismo Socialista por un cambio en el PSOE. Hay, entre las firmantes, socialistas históricas como Gutiérrez del Álamo, Antonia Jesús Burgos, Concha Alarcón, Pilar Oriente, Pilar Guerrero, Emelina Fernández o Rosa Torres, exconsejera eterna, entre otras cosas de Cultura. También andaba por ahí Paloma Alonso. Otras son Amparo Bilbao, Lola Fernández o Lola Sánchez. La Agrupación de la Carretera de Cádiz, cuyo secretario general es Javier Salas, exdelegado de Agricultura de la Junta, votó a favor de adelantar ya las primarias para elegir candidato o candidata del PSOE a la Junta, ya que, según su tesis, las encuestas para el PP no dejan de mejorar y no puede pillar un adelanto electoral en la región con la casa sin barrer. Algunas agrupaciones de la capital siguen engrasando motores para cambiar de bando y a Daniel Pérez, portavoz del grupo municipal del PSOE, le instan a que se retrate un día sí y otro también. Un peso pesado en Carretera de Cádiz es su mano derecha: la edil Begoña Medina, que, de facto, ya se ha significado. Y ello aprieta aún más, presiona a Daniel Pérez. Pero sabemos de buena tinta que el portavoz del PSOE no está por que nadie le haga el abrazo del oso o se lo lleve consigo a las gélidas aguas de los cadáveres políticos: no va a entrar en una guerra que no es suya ni loco. Le sonreirá a todos, pero no piensa apoyar explícitamente a ninguno. Al menos por ahora. En todos estos posicionamientos de última hora hay algunos que son sinceros, igual que hay sanchistas de primera hora, y otros que dan pie a que el cronista se descojone y que recuerdan a cuando dos expresidentes de la Diputación, después de vivir de cargos públicos toda la vida, se sumaron a la corriente crítica del PSOE. Hay algunos que se posicionan para seguir chupando de la teta pública, según parece. Son los y las susanistas en transición. Por cierto, no me dejen morir Soliva. Hagan el favor: más seguridad y limpieza.