Referente de Innovación Social en Asociación Arrabal-AID

El pasado 25 de mayo se entregaban los Premios InnoSocial Málaga en el Ayuntamiento de Málaga. Un reconocimiento en el marco del Plan de Innovación Social en la institución pública que impulsan el área de Participación Ciudadana y la Asociación Arrabal-AID que pone en valor un proceso de reflexión y creación culminado en un proyecto de Innovación Social, cuyo gran reto es resolver problemas de nuestra vida y nuestro planeta. Se reconocía así la gran labor que hacen muchas personas por dar respuesta a desafíos sociales y que las soluciones, lejos de individualismos, requieren de procesos de gobernanza y empoderamiento ciudadano.

El jurado de los premios, compuesto por organizaciones representativas en innovación social de nuestra provincia y fuera de ella, destacaba la riqueza y diversidad con la cual se afrontaban problemas que nuestra sociedad tiene y cómo proponían resolverlo mediante una perspectiva innovadora y creativa. Es por ello que la Innovación Social no es en exclusiva el lanzamiento de un producto, ya que incluye otros elementos que le permite servir de ejemplo hacia otros colectivos sociales, otras instituciones y en otros ámbitos de nuestro día a día. Implica un proceso de retroalimentación continua, por lo que participar, aprender y empoderarse para volver a participar, aprender y empoderarse es el germen de cualquier producto de innovación social.

Este proceso comienza por la reflexión, por la observación hacia tu entorno inmediato, un concepto que supone profundizar más allá del concepto de ‘glocalidad’, que de forma resumida nos dice que pensemos globalmente y actuemos localmente. Incluso más allá de la acción de empezar por lo local para crecer hacia lo global.

El entorno inmediato supone fijarse en el detalle de tu día a día, de cada gesto o acto que realizas, cada persona que te cruzas y con la que hablas o no, supone mirar la forma en la que coges un vaso o la manera en la que caminas. Supone, en resumidas cuentas, un proceso de reflexión sobre tus necesidades y dificultades diarias que dé una solución viable. Este proceso nos lleva a idear, conversar con amigos y amigas, darle vueltas en cómo desarrollar una iniciativa factible y poder ayudar a dar solución al reto al que nos enfrentamos.

Todo ello es lo que han hecho las personas que se han presentado al Premio InnoSocial Málaga a la Innovación Social, consiguiendo generar propuestas que se pueden materializar en ayudar a otras personas. Este proceso, al fin y al cabo, es la semilla de la innovación social, la cual requiere de un buen sistema de riego para su crecimiento y que pueda convertirse en un árbol milenario. El requisito para participar es simple, tener nuestra mente abierta enfocada a producir los cambios necesarios en nuestro sistema que nos permita mejorar nuestra calidad de vida en beneficio del ser humano y del planeta.