El diario The Wall Street Journal, siguiendo la estela del mejor periodismo, está publicando por entregas una documentada serie, The Facebook Files, sobre las malas prácticas de la empresa. El manejo de documentos internos del emporio de Zuckerberg demuestra que la filtración procede de dentro, y además se ha habilitado una cuenta de correo para que los empleados puedan compartir más información con Jeff Horwitz, líder del equipo de investigación. Ya llevan cinco reportajes.

Algunos medios españoles se han hecho eco del trabajo del WSJ, citando la fuente de tapadillo en artículos casi copiados del original. Consejos vendo que para mí no tengo. La primera entrega contó que una élite de usuarios de FB está exenta de cumplir con las reglas que sí rigen para todos los demás. Cualquiera sabe que enseñar un pezón o un desnudo femenino es rápidamente reprimido en esta red social. Sin embargo, los archivos internos demuestran que esta élite exenta abusó de su privilegio para compartir historias que incluían violencia y amenazas, lo que llevaría a la suspensión automática de tu cuenta si eres un ciudadano normal.

El segundo informe es más vergonzoso, ya que acredita que FB es muy consciente de la toxicidad de Instagram para muchas adolescentes. De nuevo, datos internos que han salido a la luz muestran que la compañía sabe que casi un tercio de las adolescentes usuarias de Instagram afirma que la aplicación “les hace sentir peor” con su cuerpo, y que hasta el 13% de los adolescentes británicos y el 6% de los estadounidenses asocian Instagram con la idea de suicidio. Un asunto gravísimo que no parece importar a FB, propietaria de Instagram.

De los tres informes restantes, destaca el que indica que los propios empleados de la compañía han alertado sobre el uso de FB en algunos países de Oriente Medio por traficantes de droga y redes de trata de mujeres. También llamaron la atención sobre la publicación de anuncios de venta de órganos, o sobre la represión ejercida por determinados gobiernos contra sus disidentes políticos. Toda esta información fue ignorada por los directivos de FB, que además -y esto pertenece ya a la quinta entrega- han permitido la diseminación de información falsa sobre la pandemia, y el uso de la plataforma para sembrar dudas sobre las vacunas.

¿Hasta cuándo abusará Zuckerberg de nuestra paciencia? Sorprende la tolerancia de los poderes públicos con la compañía, acostumbrada a la impunidad, consciente de su poder e influencia.