Suena la marcha 'Al compás de calle Agua'. La Agrupación Musical de San Lorenzo Mártir interpreta con precisión esta marcha, que elevaría a los portadores de trono de Jesús del Rescate en cualquier calle. Pero no estamos en la calle y los tronos no están sobre los hombros. Permanecen parados en su casa hermandad. Son las ocho de la tarde y cuando debían de estar ya en la calle Victoria, siguen en la calle Agua. La procesión se suspendió por la lluvia caída durante toda la tarde, que había llevado a la cofradía a retrasar la procesión una hora y media para, finalmente, tener que suspenderla.

El hermano mayor del Rescate, Joaquín González, había salido unos minutos antes a la balconada de la casa hermandad y había anunciado la suspensión. "Lo siento en el alma", repitió un par de veces a modo de disculpa ante sus hermanos. Estaba muy afectado. Compareció acompañado de Rafael Recio (Pipo), antiguo hermano mayor y ex presidente de la Agrupación, que quiso darle así todo su apoyo.

Fue un mal trago que la hermandad asumió con madurez. La responsabilidad sobre el patrimonio que tanto esfuerzo ha costado a los hermanos, era mucha. Todos lo entendieron así. Sin embargo, la emoción fue saliendo poco a poco. La música de la Agrupación Musical de San Lorenzo fue catártica para muchos hermanos. Cada marcha era seguida de toques de campana de los mayordomos de tramo y vivas a Jesús del Recate y a la Virgen de Gracia. Saltaban algunas lágrimas, incluso había músicos que tocaban con los ojos rojos de la emoción.

El concierto de la agrupación terminó con 'Salud para los enfermos', que se dedicó a todas las personas que están sufriendo alguna enfermedad y con el deseo de que las cofradías que iban a salir lo pudieran hacer lo mejor posible. "Qué mala suerte, si hubiéramos esperado medía hora", comentaba una nazarena mirando a un cielo que se despejaba por momentos y donde lució, por momentos, dos arcoíris a la vez. Sin embargo, sobre las 23.20 horas el cielo descargó de nuevo agua sobre Málaga y cargó de razones la decisión del hermano mayor del Rescate.

A los hermanos del Rescate les queda al menos el consuelo de que la hermandad se crece en la adversidad. Y hermandad no como institución, sino como sentimiento. Sara, mayordomo de tramo de Jesús del Rescate, estuvo en todo momento animando a sus compañeras. No paró de dar vivas y tocar la campana con el final de cada marcha. Los sentimientos eran complicados de digerir, pero puso a la dura situación el ánimo suficiente para hacer hermandad, algo tan fácil de decir, como difícil de hacer.