Similar al que acabó con los dinosaurios en la Tierra, el impacto del asteroide habría provocado una explosión que liberó hasta 13 millones de megatones de energía, produciendo un megatsunami de más de 200 metros de altura en un antiguo Marte oceánico. El megatsunami dejó huellas hasta 1.500 kilómetros desde el lugar del impacto, en la región de Chryse Planitia.

Un megatsunami marciano puede haber sido causado por la colisión de un asteroide de características similares al impacto de Chicxulub, que contribuyó a la extinción masiva de todos los dinosaurios no aviares en la Tierra hace 66 millones de años, en una región oceánica poco profunda existente en un Marte húmedo hace aproximadamente 3.400 millos de años, según un nuevo estudio publicado recientemente en la revista Scientific Reports.

Un enorme impacto sacude a un Marte húmedo

Investigaciones previas habían propuesto que el impacto de un asteroide o cometa dentro de un océano en las tierras bajas del norte marciano pudo haber causado un megatsunami, en un Marte antiguo completamente diferente al actual, con un clima templado y húmedo. Además, como sugieren diferentes teorías, un océano global dominaba por entonces al planeta rojo. Sin embargo, antes de este nuevo estudio la ubicación del cráter de impacto resultante no estaba clara.

Ahora, la investigación liderada por el científico Alexis Rodríguez del Instituto de Ciencias Planetarias de Arizona, en Estados Unidos, se centró en analizar mapas de la superficie de Marte, creados mediante la combinación de imágenes de misiones anteriores al planeta rojo.

En principio, Rodríguez y sus colegas identificaron un cráter de impacto que podría haber causado el megatsunami, al que llamaron Pohl. Con un diámetro de 110 kilómetros, está ubicado dentro de un área de las tierras bajas del norte marciano que, según estudios previos, podría haber estado cubierta por un océano.

Según una publicación de Nature en Phys.org, los autores sugieren que Pohl se pudo haber formado hace unos 3.400 millones de años, de acuerdo a su posición por encima y por debajo de las rocas que datan de esa época. Pohl se ubica dentro de un área erosionada por inundaciones catastróficas, que se identificó por primera vez en la década de 1970, en lo que podría ser el borde de un antiguo océano.

Simulaciones y posibles escenarios

Para confirmar su hipótesis, los investigadores realizaron simulaciones de impacto, modificando los parámetros del impactador y la superficie contra la que se estrelló el asteroide. Encontraron dos posibles escenarios, que se adaptan a las características del sitio observado.

La primera posibilidad es que un asteroide de 9 kilómetros de diámetro generó una explosión que liberó 13 millones de megatones de energía. En tanto, un segundo escenario indica el impacto de un asteroide de 3 kilómetros de diámetro, que en este caso habría liberado 0,5 millones de megatones de energía TNT. Vale indicar como parámetro que la cantidad de energía liberada por Tsar Bomba, la bomba nuclear más poderosa jamás probada, fue de aproximadamente 57 megatones de energía TNT.

En las simulaciones de los científicos estadounidenses, ambos escenarios dieron como resultado un cráter de 110 kilómetros de diámetro, que desató un megatsunami que viajó hasta 1.500 kilómetros desde el lugar del impacto. Esto alcanzó a cubrir toda la región llamada Maja Valles, donde la sonda Viking 1 de la NASA aterrizó en Marte en 1976, cerca de un gran sistema de canales de inundación.

Video: un megatsunami afectó al Marte primitivo. Créditos: Science X / YouTube.

Rocas de origen marino

Los investigadores sostienen que el megatsunami generado por impacto simulado coincide estrechamente con los datos obtenidos en el sitio de aterrizaje de Viking 1. Además, la ubicación del sitio a lo largo de un lóbulo que mira hacia las tierras altas alineado con surcos erosionados respalda un origen de megatsunami, según los científicos.

El sitio es análogo al impacto de Chicxulub en la Tierra: ambos ocurrieron en un ambiente marino poco profundo, crearon una cavidad temporal de tamaño similar en el suelo y provocaron un tsunami de más de 200 metros de altura.

Por último, los especialistas sostienen que sus hallazgos muestran que las rocas y las sales del suelo en el lugar de aterrizaje de Viking I son en realidad de origen marino, un dato que invita a reconsiderar la información acumulada a partir de las primeras mediciones in situ en Marte.

Referencia

Evidence of an oceanic impact and megatsunami sedimentation in Chryse Planitia, Mars. Alexis Rodriguez et al. Scientific Reports (2022). DOI:https://doi.org/10.1038/s41598-022-18082-2