Hace ahora justo tres años, en plena temporada 2017/2018, el Joventut era una institución al borde del cierre. La situación de la histórica Penya era desesperada en lo deportivo -colista a diez jornadas de la conclusión de la Liga Regular-, y especialmente en lo económico y en lo puramente institucional.

Con casi 90 años de historia, aquel marzo de 2018 su consejo de administración convocó una asamblea extraordinaria para plantear la disolución de la entidad deportiva por la falta de liquidez para hacer frente a una deuda infinita y también a sus compromisos contractuales de aquel momento.

El club que es cuna de muchos de los mejores jugadores de la historia del baloncesto nacional y poseedor de un palmarés envidiable, con mención especial para el trofeo de campeón de Europa de 1994, estaba entonces al borde mismo del abismo.

Por suerte para el baloncesto catalán, español y europeo, todo se solucionó a tiempo. La Penya se mantuvo en la Liga Endesa con una increíble racha de victorias en el esprint final liguero, liderada por Carles Duran en el banquillo, el mismo inquilino que ahora dirige, por cierto, al cuadro verdinegro.

Como si fuera un maná llegado del cielo, las arcas del Joventut encontraron oxígeno de la mano de Grifols, una empresa relacionada con el sector farmacéutico que cubrió los 3,7 millones de euros de la ampliación de capital, iniciando una nueva etapa de crecimiento sostenido.

Ahora, casi tres años después de aquel «salvados por la campana», el Club Joventut de Badalona vuelve a ser un equipo con aspiraciones, sobre todo en la Eurocup, competición en la que fue líder de su grupo en la primera fase. Los catalanes se cruzan ahora en el camino del Unicaja, en la primera jornada del grupo E del Top 16 de la Eurocup, que arranca mañana a las 20.45 horas en el Martín Carpena.

El conjunto verdinegro, con un horizonte mucho más desahogado en lo económico, ha dejado atrás la etapa de apuros clasificatorios para ir cumpliendo objetivos, como el de volver a ser equipo copero, con su clasificación para la cita del próximo mes de febrero en Madrid, con dos jornadas de antelación sobre el final de la primera vuelta.

El pasado verano, el Joventut se movió en el mercado con bastante criterio anunciando esta nueva etapa para el club verdinegro. Llegaron el base Ferrán Bassas, desde el San Pablo Burgos, el ala-pívot Vladimir Brodziansky (un jugador que estaba en la agenda del Unicaja), tras el pago de su cláusula de salida al Obradoiro, y, sobre todo, dos jugadores muy «top» procedentes del Barcelona: Pau Ribas y Ante Tomic, uno de los movimientos más importantes del pasado mercado estival en el baloncesto español.

Y es que el «cambio de acera» del pívot internacional croata desde Barcelona a Badalona fue una gran sorpresa para muchos. Su salida del club azulgrana (era uno de los capitanes del cuadro culé) llamó la atención y también que su destino no fuera otro club continental de la Euroliga.

A Tomic no le faltaron ofertas europeas, pero el Joventut estuvo listo para aprovechar el deseo del jugador y de su familia de permanecer en Cataluña, firmando con los verdinegros un contrato por dos temporadas, con una tercera opcional, la 2022/2023.

Contra este nuevo Joventut, aspirante a todo en la Eurocup, será contra el que el alicaído Unicaja arranque mañana la segunda fase europea. No llegan los verdinegros tampoco en su mejor momento de la temporada, es verdad, pero la cita es de alto voltaje, sobre todo para los de Los Guindos. En una liguilla de seis jornadas, perder el primer partido en tu pista es poner muy caro el pase a los cuartos de final. Será un duelo por todo lo alto.