Un Unicaja serio, concentrado y acertado resolvió esta matinal de domingo el ultimatum que le planteaba la Liga Endesa con una victoria de mucho caché en la pista del Baskonia, que le permite seguir vivo en la lucha por el play off y que demuestra que hay mucho más equipo de lo que dice la clasificación. Llega un pelín tarde la reacción, no sé si esta victoria valdrá dentro de una semana para conseguir el objetivo, pero al menos evita el sonrojo de haber quedado ya este domingo fuera de cualquier opción por acabar octavo la Fase Regular.

El Buesa Arena de Vitoria volvió a ser cancha "amiga". Hace ahora justo 15 años, en 2006, fue el lugar en el que el Unicaja ascendió a los altares de la Liga. En una noche inolvidable para todos los que tienen/tenemos el corazón teñido de verde y morado, el Unicaja de Sergio Scariolo, liderado por un inconmensurable Jorge Garbajosa en la pista, se proclamó campeón de Liga Endesa derrotando al Baskonia de Velimir Perasovic. Hoy, década y media después, el mismo Baskonia, ahora con Ivanovic y el mismo Buesa Arena volvieron a ser talismán para este Unicaja que llegó con el agua al cuello y que sale de Gasteiz vivito y coleando camino del play off por el título.

Las cuentas son claras: El Unicaja no depende de sí mismo. Los verdes necesitan ganar el martes en San Sebastián y ganar el domingo en el Carpena al Real Madrid. Pero sobre todo necesitan que el MoraBanc Andorra pierda uno de los dos partidos que les quedan (visitan Badalona y terminan en su pista contra el Gipuzkoa). Si se da esa carambola, no importa lo que hagan los demás que están en la pelea (Manresa y Herbalife) porque la octava plaza será para el Unicaja. ¿Difícil?, sí. Pero después de ganar en el Buesa Arena, al menos, ya no es imposible. 

Nadie daba un euro esta matinal de domingo por el Unicaja. Pero el equipo supo gestionar su ansiedad cuajando 40 minutos bastante interesantes. Aguantó el primer tiempo en el marcador sin hacer un buen baloncesto y sin estar muy acertado. Después, cuando el rival se fue de 8 en el tercer cuarto (38-30), tiró de su mejor versión anotadora desde el perímetro para remontar y ajusticiar a un Baskonia al que le cayeron los triples desde todos los lados de la pista. Lo hicieron tan bien, tan bien, tan bien los de Katsikaris, que ni sufrieron los últimos minutos, teniendo el partido siempre controlado.

Dentro del buen tono general, un dato para reflexionar: Thompson firmó 10 puntos y 6 rebotes y Abromaitis añadió 14 puntos y otros 6 rebotes. Ocho meses después, la pareja de ala-pívots del equipo aportaron a lo grande. ¡Ay, ay, ay!... qué pena que esto sea hoy noticia y no haya sido más habitual durante todo el curso. La situación liguera (y europea) de los verdes sería otra muy distinta.

Este triunfo del Unicaja llega, además, el día que Fotis Katsikaris celebraba su 54 cumpleaños. Un buen regalo de sus jugadores para el técnico heleno, que no ha dejado nunca de creer y que tiene ahora por delante 7 días para soñar con el ¡sí se puede!

El partido fue de menos a más. El primer cuarto fue muy pobre por ambos lados. Demasiadas pérdidas, demasiados errores, poca continuidad, mucha intermitencia... Los 10 primeros minutos se cerraron con 13-12. Lo mejor, que el Unicaja no fue inferior a su rival y que la actitud ya fue muy distinta a la contemplativa de otros muchos días. Pero, ¿suficiente para asaltar el Buesa Arena?

No varió mucho el guión del partido en el segundo cuarto. Unicaja y Baskonia, Baskonia y Unicaja repartieron aciertos y errores en un duelo en el que el marcador estuvo siempre muy equilibrado, con diferencias mínimas para uno u otro lado. En un día en el que anotar canastas no fue fácil, Jaime Fernández, Bouteille y Abromaitis sostuvieron al equipo en ataque para llevar el partido al descanso con un equilibrado 30-30.

Arrancaron mal los verdes la segunda parte. El Baskonia amenazó con 8 de ventaja, 38-30. Pero un triple de Brizuela (su primera canasta) frenó la sangría y valió para que el Unicaja volviera a mirar a la cara a su rival, en el mejor momento del equipo desde el 6.75, 46-52, con Jaime Fernández imparable. Los lanzamientos del perímetro siguieron entrando y el partido llegó al minuto 30 con un ilusionante 48-57. La máxima para los de Los Guindos, a falta de solo ya diez minutos.

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Siguió el Unicaja su ritmo anotador y el partido entró en los seis minutos finales con 56-68. Con todo de cara, el equipo supo jugar con tranquilidad, sin rifar el balón, consumiendo muchos segundos en cada posesión y circulando la pelota en busca siempre de la mejor opción posible. El Baskonia tiró de corazón más que de cabeza y el tiempo se consumió sin que el Unicaja viera peligrar nunca una victoria que vale oro, 70-79.

El martes a las 21:15 horas, el Unicaja visitará al descendido Acunsa en San Sebastián. Si los verdes cumplen con su objetivo, todas las miradas irán después a Badalona, pista que visitará el jueves, a las 18:30 horas, el MoraBanc Andorra. Si los del Principado pierden en el Olimpic, el Unicaja volverá a ser octavo a falta del último partido, el del domingo que viene en el Carpena frente al Real Madrid. La semana va a estar calentita. De momento, el equipo se ha merecido con su 70-79 en el Buesa que su afición siga creyendo en ellos.