Axel Toupane (2,01 m, 29 años) ha vuelto al baloncesto galo. El que fuera jugador cajista la temporada 2019/2020 ha concedido una entrevista al portal basketactu.com en la que explica su regreso a Francia después de ser campeón de la NBA la pasada campaña con Milwaukee Bucks, franquicia en la que tuvo una presencia muy limitada de minutos y un rol poco importante en la consecución del anillo.

De regreso a Francia, a un equipo de la parte media-baja de la clasificación el jugador pasó revista a sus últimas temporadas y habló con muy poco cariño de su etapa en Málaga. "Venir a París es algo que estaba pensando desde mi año en Málaga (2019/20). Fue mi última experiencia europea, que no salió bien, pero que al final me sirvió para pensar. Ese año en el Unicaja me permitió reflexionar y determinar lo que realmente quería, que era jugar la NBA, y lo que realmente no quería, que era una situación como la que tenía en el Unicaja. Estar en el extranjero (Málaga en este caso) en una plantilla de 14/15 jugadores, donde juegas una vez 15 minutos, otra vez 20, otra vez 10 minutos... Nunca sabes cuál es tu rol. Fue entonces cuando pensé que jugar en París sería algo realmente genial. Me permitiría estar en casa y participar en construir algo importante".

Sorprenden las declaraciones de Toupane, un jugador que se lesionó durante la Copa del Rey de Málaga 2020, pero que no demostró los meses anteriores la calidad que presuntamente tenía y por la que había apostado el club de Los Guindos el verano anterior. Le dio tiempo a jugar 20 partidos oficiales vestido de verde en los que firmó 7.3 puntos y 6.3 de valoración, unas cifran muy por debajo de lo esperado.

También llama la atención que el francés se queje por jugar unos días 10 minutos, otros 15 y otros, 20. Sobre todo cuando hubo muchos partidos en que su actitud en la pista fue para que jugara muchos menos minutos de los que Luis Casimiro le dio en esos partidos. Es evidente que el alero galo no echa de menos Málaga, pero también es cierto que su marcha en el verano del 20 no supuso ningún vacío en el vestuario cajista, por el que pasó sin pena ni gloria.

Esperemos que tenga suerte en su nueva etapa en París, que juegue los 40 minutos de cada partido y que no se lesione.