Kendrick Perry ha sido uno de los grandes nombres del verano por su rendimiento con Montenegro en el Eurobasket y por su primer impacto con el Unicaja. El base, que fue el primer fichaje cajista de una gran revolución en la que después llegaron ocho nuevos más, no ha dejado duda de la personalidad tan arrolladora y la valentía con la que arrasa en la pista. Sin embargo, hay unos segundos antes de cada partido en los que detiene su tiempo para vivir un momento muy íntimo. 

El estadounidense con pasaporte montenegrino siempre se ha mostrado como una persona muy abierta y extrovertida dentro y fuera de la pista. Fue un ciclón con su selección en el Europeo hace unas semanas, pero para nadie pasó inadvertido que, antes de que se coloquen los dos quintetos iniciales sobre la pista para comenzar el encuentro, Perry se alejara y pegase su cabeza al soporte de la canasta. ¿Qué es lo que hace y por qué lo hace?

Así explica a La Opinión de Málaga su particular ritual: "Es una rápida oración. Hace unos años falleció mi tío y es un pequeño momento que me guardo para mí antes de los partidos para tener una pequeña conversación con él. Fue muy importante para mí a lo largo de mi carrera y es como si me acompañara antes de enfrentarme a cualquier reto".