El entrenador del Unicaja, Ibon Navarro, destacó tras la victoria frente al Gran Canaria (70-63) el papel defensivo de sus jugadores para lograr la remontada y dijo que fue "un triunfo de equipo", destacando también que el arbitraje "ha acabado enfadando y perjudicando a unos y a otros".

"El arbitraje nos ha perjudicado a nosotros y a ellos. Todo el mundo ha acabado enfadado, pero tendré que ver el partido tranquilo", declaró en rueda de prensa el preparador cajista, quien matizó, en cualquier caso, que las decisiones arbitrales no fueron el motivo por el que sus jugadores estuvieran "tan fallones" en el primer tiempo.

El vitoriano analizó los dos partidos en uno que hubo en el Martín Carpena, pues admitió que en la primera parte les "faltó mucho acierto", se estrellaron "con una buena defensa" y no encontraron espacios, aunque subrayó que tras el descanso cambiaron "el chip".

Navarro explicó que no tuvo que acudir a demasiadas arengas en el descanso y consideró clave en el triunfo el papel del canadiense Melvin Ejim, quien no había jugado ni un minuto en los dos primeros cuartos y "ha sido el mejor del partido con cero puntos", pues les dio un plus en defensa y "ha cambiado el partido".

También resaltó la recuperación de muchos jugadores "haciendo su trabajo fuera de rol" y añadió que el trabajo atrás "estaba siendo bueno", pero también saben que "este equipo tiene claridad y que en algún momento iba a meter", con lo que era cuestión de "pasar más el balón y no usar tanto bote".

"La afición nos ha ayudado mucho. En cuanto les hemos dado un poquito de acierto, nos lo han devuelto más. Esa simbiosis equipo-afición ha sido clave", afirmó Navarro, que precisó que Darío Briezuela disputó pocos minutos "porque anda con el tanque un poquito bajo y con él es más fácil rotar" que con Alberto Díaz, de quien destacó que hizo "un gran trabajo de piernas porque había mucho que hacer atrás"