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El panorama de la pandemia cambia de forma radical casi a diario. Las modificaciones en las restricciones, la cantidad de vacunas que llegan a nuestro país, así como los retrasos en su administración influyen directamente en los datos de contagios, fallecidos y, por supuesto, los ingresos en UCI.

Y es precisamente este último dato el que da una perfecta imagen de la progresión de la pandemia. Unos números que ponen en evidencia la complicada situación de los hospitales en cada una de las olas que se han producido.

Según las cifras aportadas por la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias, durante la primera ola de la pandemia 1.525 pacientes fueron ingresados en las UCI de 54 hospitales entre el 1 de marzo y el 31 de mayo de 2020. Desde entonces, estas cifras no han hecho más que crecer en cada oleada.

Desde los primeros ingresos, los intensivistas se han dedicado a recoger las características personales y clínicas de cada uno de estos pacientes para así obtener un perfil de los ingresados en UCI a causa de la Covid-19 ya que "diferenciar el tipo particular de paciente puede permitir un tratamiento más personalizado y, posiblemente, una mejor evolución", explica el doctor Alejandro Rodríguez.

La recopilación de datos como la ubicación de los pacientes, factores de riesgo, comorbilidades, diagnóstico, tratamientos, etc, ha permitido establecer un perfil del paciente en estado crítico a causa de la Covid durante la primera ola:

? Edad: edad media-joven, de 64 años (55-71 años).

? Sexo: principalmente varón (70%)

? Con algún factor de riesgo en el 73% de los casos. En concreto el 46% padecía hipertensión arterial, el 35% obesidad y el 20% diabetes mellitus.

? Este paciente tipo requirió ventilación mecánica (76% de los ingresados)

? Su estancia media en UCI fue de 14 días

? Y en cuanto a la mortalidad global observada fue del 32%, subiendo al 37% en el caso de los pacientes que necesitaron ventilación mecánica.

La descripción de este "paciente tipo" no es el único resultado del análisis que los especialistas en medicina intensiva han realizado sobre 2.022 pacientes. Y es que como explica el doctor Rodríguez, "la gran heterogeneidad de los pacientes afectados por la COVID-19 requiere análisis complejos y personalizados para obtener resultados fiables y aplicables en la práctica clínica".

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Para ello, el estudio ha permitido tres perfiles (fenotipos) del tipo de enfermos que ingresan en UCI.

Un 27% de los ingresados en UCI pertenecían al fenotipo A se corresponde con pacientes menores de 65 años, que han generado bajos niveles de inflamación provocada por el SARS-CoV-2, y pocas complicaciones. En el caso de estos pacientes el porcentaje de mortalidad es del 20%.

El fenotipo B comprende a aquellos pacientes con un nivel medio de gravedad, con edades inferiores a los 65 años, pero que sufrieron más problemas inflamatorios, llegando incluso a desarrollar shocks. En el caso de este grupo la mortalidad es un poco más elevada que en el anterior, en concreto un 25%.

Y en último lugar, los intensivistas han descrito el fenotipo C. Es el más frecuente ya que afectó a más del 40% de los pacientes. Representa a los enfermos más graves, y el porcentaje de fallecimientos de este grupo asciende hasta el 40%.

Dentro de este fenotipo se encuentran las personas mayores de 65 años, con antecedentes de enfermedad hematológica y con un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves como el shock o la insuficiencia renal aguda al sufrir una mayor inflamación a causa de la Covid.

En cualquier caso, estos análisis pormenorizados de los pacientes ingresados en UCI no se han quedado en la definición de estos tres perfiles. La Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) sigue recopilando datos de los hospitales para continuar con los estudios que permitan reducir los porcentajes de pacientes fallecidos en la UCI.