Después de que la reina del cine español, Candela Peña, hiciera su aparición la noche anterior debemos reconocer que desde hace unos días hay una presencia en el festival que alborota todo donde allí se encuentre. Es peruana, acaba de presentar Amalgama, del realizador mexicano Carlos Cuarón (sí, el hermano de Alfonso), en la Sección Oficial del Festival y, qué quieren que les diga, es lo mejor que está pasando en esta alfombra roja nocturna llamada Terraza del AC Málaga Palacio. Stephanie Cayo no para de hacer entrevistas, robar miradas a todo aquel que pasa por allí (y se queda para verla, claro) y convertirse en la protagonista de todo lo que toca aquí en Málaga. Es inteligente, natural, divertida, con la cabeza muy bien amueblada.

Poco a poco se han ido abriendo escotillones a la sociedad, pero tenemos que vivir ocultos tras una máscara y da la sensación de que nuestra vida ya no volverá a ser como antes. ¡Qué coñazo! Pero para eso llega la ficción, el cine, en definitiva.

En esta ocasión he cenado en la habitación del hotel, necesitaba intimidad. Stephanie Cayo sigue bailando, la veo desde aquí y también sé que Bob estará cenando rodeado de gente que la quiere. Porque a veces la ficción sirve para poner las cosas en su sitio, y ésta, Maricón perdido, es una de ellas.