Dos mujeres, dos trayectos. La primera, Txani Rodríguez, escritora y periodista de Llodio, vasca y andaluza de puras cepas, que se acerca cada verano a sus raíces (sus padres son malagueños emigrantes). «Me siento muy vinculada a la estación de Gaucín, a ese río Guadiaro que forma parte de mi vida y a esos amigos que tengo en la Serranía de Ronda. Y creo que no he fallado ningún año. Se podría decir que es una necesidad vital», comentó al Diario de Ronda hace un tiempo. La segunda, Marina Parés, guionista de Nueva Málaga, se trasladó hace unos años al País Vasco para levantar, junto al director David Pérez-Sañudo, un proyecto que les acabaría brindando tres Premios Goya: 'Ane'. Ahora, los caminos de Txani y de Marina se cruzan: la segunda adaptará la aplaudida novela de la primera 'Los últimos románticos', tal y como acaba de anunciar la biblia del entertainment, 'Variety'. La cinta se rodará a finales del próximo año.

El inquieto productor andaluz Olmo Figueredo, detrás de cintas como 'La trinchera infinita' (recordemos, también con mucha Málaga en sus entrañas: protagonizada por Antonio de la Torre y Belén Cuesta, libremente inspirada en la peripecia del Topo de Mijas), confía en el tándem Parés-Sañudo para llevar a la pantalla «las exquisitas atmósferas y la increíble personalidad» del libro de la alavesa. La pareja creativa busca tridimensionar la capacidad de la novelista de encontrar una sonrisa en la tragedia, humor en la tristeza y pasión en la apatía. Ya demostraron en Ane, la historia de una madre y una hija separadas por los secretos y las mentiras en un barrio del País Vasco que será partido brutalmente en dos por la construcción de la línea de un tren de alta velocidad, su habilidad para transitar con fluidez por diferentes registros, lo político y lo íntimo.  

En 'Los últimos románticos' laten los relojes lentos de las fábricas, los síntomas de la decadencia industrial y el ruido de sables de los conflictos laborales. Txani Rodríguez nos presenta a Irune, una mujer cuya vida transcurre entre su casa y la fábrica de papel en la que trabaja, en un pueblo cerca de Bilbao. La vida de Irune transcurre entre su casa y la fábrica de papel en la que trabaja, en un pueblo industrial cerca de Bilbao. Insegura, algo maniática e hipocondríaca, esta mujer es capaz de enfrentarse al mundo cuando cree que debe hacerlo, e intenta vivir de acuerdo con unos valores que la sociedad parece haber olvidado. Su círculo se reduce a los compañeros de trabajo, la vecina y un operador de Renfe al que llama furtivamente para consultar horarios de trenes que nunca llega a tomar. Cuando surge un conflicto en la fábrica, sin saber muy bien cómo, Irune acaba viéndose involucrada. A partir de ahí, su vida da un giro inesperado y ante ella aparece la oportunidad que, sin saberlo, estaba esperando. 

«Espero que todo esto nos ayude a poder encontrar financiación y apoyos de una manera más fácil para futuros proyectos», nos dijo Parés al poco de ganar tres Goya con 'Ane'. En el cajón entonces ya había historias: al tándem creativo que forma con Pérez-Sañudo le esperaba un segundo largometraje, cuya primera versión ya tenían entonces: 'La última noche de un Erasmus en Roma'. Tendrá que esperar: ahora la soñadora y rebelde Irune va a juntar las vidas de la que una niña empeñada en bailar flamenco en centros andaluces del País Vasco y la de una chica malagueña que aspiraba a la docencia en estudios cinematográficos pero cuyo primer guión le hizo reescribir su vida y sus ambiciones.