Ni los gritos de los miles de indignados e indignadas por lo ocurrido en el Benidorm Fest ni la resaca de los Feroz pudieron anoche con el estruendoso sonido de los aplausos ante el nacimiento de los premios Carmen por parte de la Academia del Cine de Andalucía en el Teatro Cervantes. La decisión de concentrar tres eventos culturales de prestigio en un solo fin de semana no ha sida la mejor de las ideas aunque seguro que todo esto tiene una explicación.

El rock and roll de la gala, por un guion poco convincente, efectista y un pelín casposo (a pesar del gran esfuerzo de sus presentadores Adelfa Calvo y Pedro Casablanc: bravo por ellos), lo pusieron las actuaciones musicales de Derby Motoreta´s Burrito Kachimba, Danza Invisible, Maui de Utrera y Toreros con chanclas, de Pablo Carbonell y Pepe Begines, junto con la ovación a Antonio Banderas; ellos fueron los únicos que pusieron en pie a un teatro que poco a poco se fue cansando y dándose cuenta de que todo eso que le habían vendido como novedoso, nuestro y esperanzador era lo de siempre: un grupo de señores y señoras que subían al escenario con la intención de recoger un premio y realizar un discurso (sin el más mínimo rigor televisivo) a pesar de ser advertidos. 

"No podéis poner el cóctel antes de la gala", pronunciaba excitada la mejor interpretación femenina revelación Mara Guil. Ojalá hubiéramos sido invitados a ese cóctel, pensábamos todos. 

Aún así los Carmen nacieron. Ésa es la noticia. Poco a poco a medida que iba avanzando la noche los Carmen empezaron a revelar su verdadera magnificencia: la revelación del premio en sí como algo femenino y cercano ‘Carmen’. Casualmente el nombre de numerosos familiares que recibieron el galardón. La presentación del cine andaluz como un músculo sólido y con ansias de futuro con capacidad de reacción. 

Los seis millones de espectadores que han acompañado el cine en nuestro país colocando al público andaluz como un ente comprometido y consumidor de la expresión artística más completa. El nacimiento de dos familias, la sanguínea y la profesional, para todos aquellos y aquellas que quieran formar parte del audiovisual andaluz. Y la más importante: la necesaria presencia femenina en  unos premios que acabaron siendo el reflejo de nuestro cine. El premio al mejor montaje para Ana Álvarez-Ossorio por 'Sevillanas de Brooklyn' no se tiene que ver como algo casual sino como un ejemplo de cambio otorgando a una montadora un reconocimiento de este calibre en un formato tan poco tomado en serio en los apartados técnicos como la comedia. Algo a tener muy en cuenta. 

Pero estos premios Carmen son especiales por otros acontecimientos. A veces no debemos de dejarnos cegar con la luz de los premiados y echar un vistazo a todos y todas las que se quedaron esperando, porque en ellos y ellas se encuentra también el verdadero significado de lo que ocurrió anoche. 

A diferencia de otros premios como los Goya, los Feroz y los Gaudi los premios Carmen evidencian de manera minuciosa y detallista el verdadero estado del cine andaluz y su poder para convertirse en todo aquella que quiera a pesar de que la realidad imponga sus propias reglas. Echen un vistazo a estos datos. En el patio del Cervantes se encontraba: una directora como Violeta Salama que ha dirigido su primera película, 'Alegría', una obra intimista con una visión propia sobre los espacios que ocupa lo femenino y sus repercusiones sociales. Todo un hallazgo. ¿Saben quien ha dirigido dos películas este año y es malagueña de corazón? La gran Macarena Astorga, sentada anoche en el Cervantes acompañada de dos de los productores más importantes de nuestro país María Luisa Gutiérrez y Álvaro Ariza, ambos conocedores de su talento. Y eso no es todo: también estaba en el patio de butacas Ezekiel Montes, un kamikaze del cine que ha logrado con su obra 'Hombre muerto no sabe vivir' ganarse un lugar en la industria a golpe de pitón y persistencia.

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Alfombra roja de los I Premios Carmen del Cine Andaluz Gregorio Marrero

El merecidísimo premio a Antonio Dechent alarga la sombra del director malagueño convirtiéndole en alguien a quien tener en cuenta en nuestro cine. Ahora aparquemos nuestra mirada en uno de los protagonistas de la noche, Ignacio Nacho, un conocido por todos en el mundo cultural malagueño. Subió al escenario a recoger su premio como actor en paro que sin querer representar el estado de la mayoría de compañeros y compañeras del sector. El trabajo de Ignacio Nacho y Noemí Ruiz, otra grande, hace que 'La mancha negra', dirigida por Enrique García, suba a otro nivel. No podemos olvidar que en este mar de talentos se encuentran algunos ya consolidados como es el caso de Manuel H. Martín con 'Contigo', su tercer cortometraje. Un trabajador multidisciplinar que ya trabaja en su siguiente proyecto de animación. Y este es solo un pequeño vistazo del patio de butacas del Cervantes. Un lugar repleto de futuro y concordancia, reflejo de la salud de nuestra industria.

A medida que avanzaba la noche y 'Operación Camarón' se convertía en la película más premiada en estos galardones se creaba con ello una atmósfera distinta en el Cervantes: quizás nuestro elemento diferenciador como industria ,a diferencia de otras, sea el poder proclamar una comedia, sí, han leído bien, una comedia/moderna/gamberra/taquillera y elevarla a los altares del cine más purista al que son expuestas todas las obras premiadas pero finalmente no fue así. El drama se impone. Esa idea perturbadora y poco efectista (desde un punto de vista industrial) de creer que el sufrimiento nos hace más humano y empatizador frente a la liturgia de la comedia y el poder transformador de la felicidad. 

Queremos que los Carmen no sean la resaca de los Feroz que a su vez son la previa de los Goya. Ansiamos unos galardones nuestros, con identidad propia no compartida. Necesitamos que los Carmen sean un referente y después de lo sucedido anoche creo que se pude conseguir. 

Tenemos suficientes hombres y mujeres de sobrada profesionalidad para dotar de elegancia y prestigio unos galardones tan representativos como urgentes para un colectivo tan necesario y vulnerable como el artístico. Ánimo a los premios Carmen y convertiros en esa fortaleza de la creatividad que tanto deseamos. Felicitaciones a los premiados, a los y las nominadas, y a esa gran inmensa masa de gente en toda Andalucía que se asomó anoche a la televisión y pudo ser testigo del músculo cinematográfico andaluz.