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Teatro
Ricardo Darín Actor

«Creo mucho más en el amor que en las instituciones»

Tras el vendaval de la pandemia, que obligó a reprogramar las funciones, el intérprete argentino pisará por fin del 11 al 22 de mayo las tablas del Teatro del Soho-CaixaBank para revisar Escenas de la vida conyugal, una dramedia de pareja de Ingmar Bergman con la que todos podremos sentirnos identificados

Ricardo Darín, en una imagen promocional.

Llega por fin a Málaga con Escenas de la vida conyugal después de varios contratiempos debidos a la pandemia. ¿Tiene ganas de reencontrarse con el público malagueño?

Sí, por supuesto. Estamos ansiosos por ver qué modificaciones se produjeron entre el elenco y la audiencia –el patio de butacas– después de haber atravesado todo lo que pasamos con la pandemia y que todavía no hemos terminado de superar, de hecho. Es interesante ver cuál es la relación que se va a generar entre los actores encima del escenario y la gente ubicada en el patio de butacas del teatro. Estamos ansiosos por descubrirlo.

Representa la obra tras el parón de la pandemia, un tiempo en que muchas parejas han visto lastrado su amor. ¿Teme que alguien se replantee su relación?

La pandemia ha movido toda nuestra vida y nos ha recolocado en muchísimas situaciones impensadas. Esto de que alguien se replantee su relación nos viene ocurriendo desde hace mucho tiempo, pero, en todo caso, es más el porcentaje de gente que me ha contado cómo les ha servido verse reflejados en esas situaciones para mejorar su relación. No para replanteársela y cortarla, sino para valorarla todavía más.

Siete escenas de un matrimonio que naufraga, ¿podemos seguir creyendo en el felices para siempre?

Sí, creo que podemos seguir pensando y creyendo en que se puede ser feliz para siempre. Básicamente, y sobre todo, entre personas que de verdad se aman y más allá de las estructuras, ya sea la matrimonial u otra. Cuando verdaderamente ocurre ese milagro del amor entre dos personas, es muy difícil destruirlo.

¿Cuándo se odia a la persona amada?

Sé que el odio existe, pero me cuesta mucho, mucho, creer que cuando se ha amado a alguien se pueda pasar a odiar. Cuando esas cosas ocurren, que ocurren, lo que hay que preguntarse de forma reflexiva y mirando hacia atrás si fue realmente amor u otra cosa. Es decir, para que exista ese odio tiene que ocurrir esas cosas, como ocurre con las guerras, de las que no tienen vuelta atrás y no tiene respuesta. Así, generación tras generación, se va acumulando una sensación horrible que termina convirtiéndose en odio. No creo que cuando dos personas verdaderamente se aman pueda ocurrir.

Si bien el divorcio ya no es una vergüenza moral, sigue considerándose un fracaso de esa vida planteada. ¿Qué hacer con las expectativas frustradas?

No creo seriamente que una relación humana por verse deshilachada o truncada se convierta en un fracaso. Es un desafío muy grande y un riesgo el que uno asume con una nueva relación; es probable que con el tiempo esas cosas no se solidifiquen porque uno pone más el foco en lo negativo que en lo positivo. Mi relación con este personaje, el cual me interesó por su complejidad, a la hora de enfrentarlo me mostró un poco eso. Con respecto a las expectativas, uno tiene que concentrarse en el aquí y ahora, ya que quedarse anclado al pasado es muy angustiante y vivir pendiente del futuro puede generarnos una gran ansiedad.

En muchas ocasiones, los personajes se entienden a través de la mirada de los otros -como sus amistades o familiahasta que deciden escucharse a sí mismos. ¿Por qué no aprendemos a enfrentar los deseos?

Esto es un poco más complejo. Tiene que ver con nuestra crianza, nuestra educación y esquema cultural y estructura de pensamiento. No sé por qué no aprendemos a enfrentar nuestros deseos... Creo que muchas veces es por miedo, hay que pensar muy bien qué es lo que se desea y cuál es el precio a pagar por eso.

El amor líquido impregna nuestras vidas, ¿cómo resiste el compromiso, por ejemplo, sabiendo que usted mantiene un matrimonio duradero?

No estoy resistiendo un compromiso. He tenido la suerte de cruzarme con una mujer extraordinaria en mi vida que no solo me ha dado contención sino que la ha mejorado y elevado. Me ha hecho comprender la importancia y el privilegio que significa cruzarse con alguien con quien nos llevamos bien en todos sus aspectos. No sé de fórmulas en este caso. Creo mucho en el amor más que en las estructuras y en las instituciones y, en mi caso personal, tengo la suerte de vivir en una relación que está absolutamente contenida en amor.

¿Cómo es trabajar con su compañera en Escenas de la vida conyugal, la actriz Andrea Pietra?

Trabajar con Andrea es una beca, un privilegio, un placer y es una oportunidad que me ha dado la vida. No solo en teatro sino también en cine y en televisión. Es una compañera increíble. No solo porque es una gran actriz sino por la energía que le aporta a todo su trabajo, al encuentro diario, a los ensayos, a la revisión, a la discusión y el debate en torno a lo que planteamos sobre el escenario. Siempre es muy creativa así que para mí es un privilegio trabajar con ella.

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