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La Opinión de Málaga

Concierto

El primer 'pregón' de la Peláe

Unos días antes de que la malagueña pise el Real para anunciar el comienzo de la Feria se subió al Auditorio del Cortijo de Torres para demostrar en un concierto por qué es una de las voces femeninas del momento en nuestro país

La cantante malagueña María Peláe, en un momento de su actuación de anoche en el Cortijo de Torres Álex Zea

Dentro de una semana, María Peláe se acercará al Cortijo de Torres para pregonar la Feria de Málaga. Todo un «honor», como ha dicho la cantante malagueña («Intentaré que el lápiz y papel que ya tengo entre mis manos haga justicia», ha dicho). Unos días antes, anoche, la vocalista piso un Real todavía en construcción para ofrecer un primer pregón, eso sí, musical: un concierto en el que presentó su reciente disco La folcrónica y en el que demostró por qué con su simpatía, ingenio y arte propio es una de las vocalistas españolas del momento.

Álex Zea

Seguro que muchos de los asistentes al Cortijo de Torres vieron hace diez años a María cantando en algunos bares de nuestra capital. Porque lo de esta mujer viene de lejos: con una tatarabuela que era cantaora en el Café de Chinitas, de casta le venía al galgo. Empezó a los 9 años, agazapada en su guitarra acústica, por timidez, para expresarse. Se hacía llamar Alsondepez y era una cantautora de temas íntimos, intensos. Su evolución musical, marcada por su santa particular, Lola Flores, la llevó por otros derroteros, fundamentalmente una mezcla de jondo simpático y música urbana con mensaje de temas como La niña. Y se hizo una estrella sui generis: ¿quién no recuerda sus conciertos domésticos durante la cuarentena en los que salía disfrazada de Madonna, Martirio, La Veneno, Rafaella Carra o Freddie Mercury para amenizar el parón pandémico a sus vecinos? De ahí, a seguir sacando temas y llamar a las puertas de la popularidad masiva: su fichaje por el conocido talent de celebrities Tu cara me suena ha terminado haciendo el resto.

La cantante malagueña, en un momento del recital de anoche en el Cortijo de Torres.

La cantante malagueña, en un momento del recital de anoche en el Cortijo de Torres. Álex Zea

«Compongo, canto y marco los números de teléfono por bulería. Hago conciertos, una jartá», se define María Peláe en su bio de Twitter. Pero el de anoche no fue uno más, y se notaba. «Muy buenas noches, Málaga. Que alegría mas grande y que humedad mas buena», dijo al público tras saltar al escenario y cantar Confesión. «Mi único objetivo es que salgáis una jartá más de felices de lo que habéis entrado por la puerta», reveló. Y lo consiguió, porque cantó, bailó, tocó la percusión, contó chistes, compartió intimidades («Lola Flores fue mi remedio cuando me mudé a Madrid y no tenía dinero para psicólogos» o cuando rememoró aquella vez en que se orinó encima vestida de nazareno un Martes Santo), también se puso seria («Como mujer, andaluza y como lesbiana soy la primera a por la que van a ir»: así prologó su Que vengan a por mí)... Lo que hiciera falta. Doloría, Si se achucha entra, la emblemática La niña, Historia de vida («Es la única balada que tengo en el concierto, así que os invito a un roce tonto o a un Tinder rápido», bromeó con los asistentes)... Se sucedían los temas y María Peláe seguía demostrando que es un terremoto, una fuerza de la naturaleza siempre pendiente de que el público se lo pase como nunca. Ayudaron a ello las apariciones de amigas como La Mari y Pastora Soler, que acompañaron a la malagueña en su gran noche. Que fue también la de todos aquellos que se decidieron pasar por el Cortijo de Torres para arropar a una de las artistas con más presente y futuro de la música española. Recuerden: más María Peláe el próximo sábado, en el mismo sitio, para su pregón de la Feria de Málaga.

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