Empezaron fuerte con ese cartelazo capitaneado por Arctic Monkeys, Liam Gallagher y Nick Cave y dijeron que la apuesta era a futuro. Lo demuestran con el primer avance de su segunda edición, entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre del 2023: Arcade Fire, Florence + The Machine y The Strokes son los nombres de relumbrón que coronan el próximo Cala Mijas. Pero no serán los únicos, ni mucho menos.

Foals, Metronomy, The Blaze, Cariño, Cupido, Delaporte, Judeline, Amyl & The Sniffers y Amaia completan el primer lote de artistas anunciados por la organización del certamen; desde luego, una oferta más que suculenta para todos los aficionados a la música independiente y sus alrededores. Atentos porque la preventa se inicia el próximo 21 de noviembre en la propia web de la cita.

El debut de Cala Mijas superó las expectativas y rozó el lleno absoluto. En los tres días de la cita, un total de 107.000 personas procedentes de más de 50 países (fundamentalmente, cómo no, británicos) disfrutaron de los conciertos. No fue casualidad, ni mucho menos.

La música se ha convertido en un reclamo turístico que añadir al sol y playa. La fidelidad del turista de festivales es incuestionable. Lo atestiguan hasta recientes estudios de la Universidad de Málaga. Pero no menos importante es para los grandes municipios de la Costa del Sol el retorno que representa en términos publicitarios la posibilidad de acoger a las principales figuras internacionales dentro de la música. Así no es de extrañar que los propios hoteleros y empresarios de las localidades sean los primeros en exigir un macroevento allí donde todavía no hay ninguno. Después de citas ya consolidadas como el Starlite de Marbella, el Marenostrum fuengiroleño o el Weekend Beach Festival de Torre del Mar, Mijas busca hacerse un hueco con Cala Mijas Fest. 

«Cala Mijas es un proyecto muy estudiado y trabajado y ha llegado para quedarse, puesto que nosotros hemos firmado ya cinco ediciones del festival. Es una apuesta a largo plazo que está por encima de cambios políticos», comentó hace unos meses a este periódico Josele González, alcalde de la localidad, quien asumió como compromiso electoral la realización de una cita de estas características como reclamo turístico y económico.

Para ello, el Ayuntamiento se alió con Last Tour International, una promotora vasca con notables éxitos en su currículum en el cada vez más complicado panorama festivalero (Azkena Rock y Bilbao BBK Live, sobre todos).

Además del tan atractivo como ecléctico cartel de la primera cita y el que se prevé espectacular de la segunda, sus organizadores han contado con interesantes factores para conseguir los espléndidos números de los que ahora se congratulan. Por ejemplo, las fechas de celebración, posicionando el festival en un mes (septiembre) no tan saturado de acontecimientos similares, y unos precios bastante asequibles (el abono para los tres días costaba 160 euros; la entrada para una sola jornada, 70).