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Entrevista Niño de Elche Cantaor

«He hecho un disco para suspender mis convicciones»

«Si yo soy un artista experimental es porque vengo de un flamenco radical», dice el músico, que acaba de presentar 'Flamenco. Mauselo de celebración, amor y muerte' (Sony Music, 2022) - Participará en diversas actividades del Festival Eñe en Málaga, como un encuentro muy especial con sus seguidores, vermú mediante, en el Only You Hotel este 26 de noviembre

Niño de Elche, en una imagen reciente. | ALBA VIGARAY

Lo primero que llama la atención nada más ver la portada del disco es la palabra FLAMENCO en mayúsculas. Hay una vuelta al cante, a la estructura de palos tradicionales. Esto, viniendo de la experimentación de Exclusión, es un cambio. Pedro G. Romero dice que ambos discos son complementarios, y no uno evolución del otro, ¿cómo lo ve usted?

Sobre la forma, lógicamente no son parecidos, pero en la esencia, claro que lo son. Yo siempre digo una frase que siempre hay gente que se la toma como provocación, pero es que yo la vivo así. Si yo soy un artista experimental es porque vengo de un flamenco radical. En el jazz no hay tantos artistas experimentales como en el flamenco o en relación con el flamenco. En el rock ni te cuento. En la clásica: repertorio, repertorio, repertorio. Eso habla muy bien de los elementos que tiene el flamenco para poder ser un artista experimental. El problema es que nos han vendido que el flamenco es un arte como hermético, un arte popular en el sentido folclórico, cuando, por popular, es experimental, anárquico, contradictorio, paradójico. Pero para eso tienes que sumergirte de una forma radical, en el sentido de raíz, a ver todo eso, qué te dice, y como diría el compositor Morton Feldman, a suspender tus convicciones. Y éste también es un disco que yo he hecho para suspender mis convicciones. La radicalidad está, porque los artistas de mi generación no se meten a hacer un disco con este tipo de guitarras, este tipo de producción o este tipo de repertorio, porque también es un disco con un desplazamiento al flamenco que se hace hoy en día, algo a lo que yo siempre he sido bastante reacio. Por eso Refree, que es el productor del disco, y yo nos sentimos más reflejados en el punk, en el flamenco de los 60 y de los 30, ese tipo de textura, de actitud a la hora de enfrentarte a un micrófono.

Pero es un disco que refleja el flamenco de ahora, se mira en lo que tiene alrededor.

Pero aquí las influencias de otras músicas se refieren a cómo grabar, dónde poner el micro, qué textura puede tener la guitarra, cómo colocar la voz… Bueno, hay cosas musicales que sí nos inspiran, me inspiran mucho para, paradójicamente, ir a una raíz más profunda del flamenco, que es lo que a mí siempre me pone mucho.

La temática que le da forma a todo esto es celebrar un memorial, algo luctuoso. ¿De dónde nace esta idea?

Pues mira, mis tres discos favoritos de flamenco son de Antonio Mairena, Pepe Marchena y Manolo Caracol. Y el disco de cada uno que me gusta está atravesado por la muerte de una forma muy radical. De Mairena, El calor de mis recuerdos, que es un disco que sale después de morir él. Para mí es el mejor disco que tiene Antonio Mairena. Él canta con una madurez sublime, la guitarra, la actitud con la que está grabada, están muy bien. Después está un disco que graba Marchena en su casa acompañado por Benito de Mérida para dejárselo en herencia a su hijo Piki. Pero la paradoja, terrible, es que su hijo Piki muere antes que él. Y mejor no se puede cantar, de verdad. Y el último es de Manolo Caracol, grabado en directo, Las Bodas de oro. Caracol habla del último fandango que va a grabar y hace una dedicatoria muy bonita. Y es otro disco que está muy atravesado ya por la muerte. Lo de llamarlo Mausoleo viene de que a mí me encanta el mausoleo que le construyeron a Antonio Mairena y estéticamente me he inspirado en él, que aparte representa a Mairena como siempre se representa a estas figuras, como el medium que nos traía a Juan Talega, a Manuel Torre.

El flamenco no tiene tradición, eso está malentendido, Es demasiado joven para tenerla

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Es paradójico, porque precisamente estas tres referencias es a las que están más aferrado s quienes hablan siempre de tradición.

Son los que tienen en la cabeza, son los más modernos. Porque el flamenco no tiene tradición, esto está mal entendido.

Es demasiado joven.

Claro. Por suerte no tiene tradición, y estos cantaores son los que crean el flamenco moderno, son los más modernos, por lo menos en el siglo 20. Son los que crean la estética, los trajes, las formas de presentar los espectáculos… Generaron un imaginario aparte, sobre todo Marchena y Mairena. Son artistas completos. También esta cosa del ídolo, del modelo, y esto también queremos resaltarlo mucho. Y por eso lo de la llave de oro del cante que está en la portada.

La llave es el trofeo más preciado para el cantaor flamenco. Sólo se han entregado cinco.

Conocerás seguramente la foto icónica de Antonio Mairena, que está en todas las peñas flamencas. Y esa llave que abre otra vez el cofre del muerto, solamente hay cenizas. Entonces yo me erijo como esa persona que la abre. Además tiene este sentido de que todo cantaor tiene una llave de oro dentro. Hay una letra que hace también José de la Tomasa… En fin, hay muchas referencias.

Rosalía colabora en el disco.

Rosalía tenía que estar porque estamos hablando de la muerte del flamenco y ella ha sido criticada también por matar al flamenco. Pero también tenía que estar porque ella tiene que ver con ese tipo de escucha en relación con el archivo del flamenco. Lleva años diciendo que quiere hacer algo sobre la Niña de los Peines, y más allá de eso, su voz recuerda a ecos antiguos y a la vez muy modernos, muy actuales.

Y Angélica Liddell, escritora, poeta, directora de escena y actriz, ¿cómo llega a hacer esas Plañideras del inicio del disco?

Angélica es uno de mis grandes referentes. Ha sido una artista que me ha marcado muchísimo a la hora de escribir, también con las inquietudes discursivas, temáticas... Ella ha hecho un espectáculo inspirándose espiritualmente en Manuel Agujetas (Terebrante) y cuando lo estaba preparando, ella, sin tener nada que ver con el espectáculo, antes de decir un texto, cantaba por seguiriyas dando alaridos. Y yo la escuchaba y pensaba: no sé por qué lo hace, pero yo lo veía increíble, porque nunca he podido cantar así, aunque he intentado acercarme. Así que le pedí que grabara esta seguiriya para mí.

Rocío Molina y yo tenemos una relación casi espiritual, que nos ha sorprendido a los dos

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Por cerrar con las colaboraciones, también está Rocío Molina, con quien ha trabajado en su espectáculo Carnación. Ella le describe así: «Es el gran compañero de mi vida»

Pues sí, la relación que hemos establecido Rocío y yo es muy íntima, sobre todo en el escenario. Mira que yo he trabajado con mucha gente de las artes escénicas y Rocío también, pero la verdad es que ha sido un proceso en el cual, seguramente por necesidad de los dos, encontramos una intimidad, un cuidado, un respeto, una escucha que es muy difícil de encontrar cuando vienes de disciplinas diferentes, del cuerpo y de la voz. Rocío me planteó cosas que yo nunca había hecho. De los últimos procesos es el que más me ha atravesado. Es una relación cuasi espiritual, nos ha sorprendido a los dos. Me siento muy dichoso, en parte porque yo creo que he llegado en un momento de la vida de Rocío en el que ella ya ha alcanzado la seguridad, la madurez. Carnación es eso, es un momento de mucha madurez en una tía como Rocío, que tiene un bagaje brutal y que aquí se da absolutamente. Nos llamamos compañeritos, porque compañero tiene que ver con compartir el pan y hay algo de eso, de mi trozo de pan me lo saco de la boca para ti. Hay algo de esa honestidad absoluta.

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