Es una verdad universalmente reconocida que la literatura en femenino está en eterna deuda con Jane Austen. Sirva este pequeño guiño a ‘Orgullo y prejuicio’ para hablar de un libro que es una delicia para quien conozca a esta autora inglesa que sembró los mimbres de la novela de corte romántico y cuyas tramas se han convertido en canon en un género, aún hoy denostado por la crítica, pero comercialmente aceptado y cada vez más prolífico. Es la editorial Altamarea la que acertadamente publica ‘Lejos de Cassandra’, un pequeño volumen de cuidada edición que recoge las cartas que durante muchos años Austen intercambió con su hermana, en aquellos periodos en las que las dos se separaban y se echaban de menos, anhelando reencuentros.

Y estas misivas son una oportunidad única para conocer a la persona que había detrás del mito. Una Jane Austen apegada a su familia, perspicaz observadora del mundo en la que le tocó vivir y que dejaba mostrar su apego a la literatura, pero sin descuidar aficiones más mundanas, que eran las que estaban permitidas a las jóvenes de una estricta sociedad que empezaba a dar síntomas de cambio. Así, que entre 1796-1816, años en los que transcurre el intercambio epistolar de las hermanas, Jane va narrando citas sociales, bailes, viajes para visitar a familiares y amigos y cómo la familia va creciendo, pero también habla de la publicación de sus obras, unas novelas que comenzó bajo pseudónimo y que poco a poco le fueron dando alguna satisfacción. Hay en la prosa epistolar de Austen una brillantez tal que este libro se podría leer casi como una novela, es aguda, irónica, divertida y también melancólica. Habla de Tom Lefroy, el joven amigo de la familia con el que tuvo un incipiente flirteo que no llegó a buen fin y también deja ver su preocupación por Cassandra, que acompañó a Jane hasta sus últimos días después de que su prometido muriera en una expedición en la que se había embarcado para tener dinero suficiente para casarse con ella.

Y se encuentran en sus palabras rasgos de las mujeres que cobrarían vida en sus novelas. Está la curiosidad permanente de Emma, la inteligencia de Elizabeth Bennet, la inocencia de Marianne y la madurez de Ellinor. Y siempre su amor por la literatura. «Se podía haber ahorrado toda esta ostentación con nuestra familia, que somos grandes lectores de novelas y no nos avergonzamos de serlo», dice en una carta fechada el 18 de diciembre de 1798. Es sincera en esa intimidad que establece a través de estas cartas con su hermana y tampoco evita la crítica a aquellos de su entorno con los que no simpatizaba.

Lejos de Cassandra

  • Jane Austen
  • Editorial Altamarea
  • Traducción y edición: Anabel Palacios
  • Precio: 11,90 euros

Hay mucho más en esta obra que debería leer toda persona que admire a Jane Austen. Adelantada a su tiempo, la muerte le llegó demasiado pronto y nunca supo que había dejado un legado para la eternidad.