Siempre resulta imprescindible leer a Isaak Bábel. Su aportación al mundo de la literatura, especialmente a través del cuento, es insustituible. Decir esto puede resultar obvio pero no tanto cuando el universo literario se ve empobrecido por esa moda impropia de la autoficción, esa incapacidad para inventar grandes tramas, de transformar la realidad con el impulso de la imaginación. Por eso hay que volver a autores como Bábel que tienen el poder con sus escritos para impactar y conmover al lector. Para hacer que la vida pase por sus relatos y no al revés. Para que sea -como en el arte- la naturaleza la que imite a la literatura. Nadie ha contado mejor que él la trágica historia de la persecución y los progroms de los judíos en el Imperio Ruso, que el mismo sufrió de niño, la violencia trágica de la Revolución rusa, la guerra civil, los planes quinquenales, la colectivización de la tierra, la gran hambruna y el terror masivo de la época de Stalin. Bábel consiguió todo eso en sus relatos hasta que, como contó su amigo el escritor Konstantin Paustovski, «por culpa de Stalin, un trozo de plomo rompió su corazón y apagó para siempre aquel festín asombroso de riqueza vital y poesía que vivía y crecía en Babel».

Ahora, una vez más, de la mano de la editorial Páginas de Espuma podemos compartir ese festín literario de Bábel con la publicación de sus ‘Cuentos completos’. En un esfuerzo editorial mayúsculo, se incorporan también su narrativa breve, reportajes, diarios y relatos cinematográficos.

En la introducción a esta magna edición el experto eslavista y profesor de Literatura Rusa, Jesús García Gabaldón resalta el enorme valor literario de Bábel que «escribe a conciencia, contra el tiempo y el olvido, esculpiendo el lenguaje desde un inquebrantable compromiso ético consigo mismo y con su arte». Con su estilo basado en la sencillez, la brevedad y la concesión, persiguió de forma incansable el cuento perfecto. Lo consiguió en muchos casos con ejemplos claros como ‘Karl-Yánkel’, ‘Di Grasso’ o ‘Historia de mi palomar’.

Sin duda los cuentos de Caballería roja, que una traducción actual mas acorde retitula como ‘Ejército de caballería’ sobresalen en su historial literario. Viaja de corresponsal con el ejercito cosaco y de alguna manera consigue contemplar el caos que se desata a su alrededor con la imperturbabilidad de Dios. En esos cuentos mostraba una visión descarnada de la guerra, alejada de heroísmos, retratando de una manera humana a todos los que toman parte, de la manera que sea, en la guerra.

Como en ‘Mi primer ganso’, el relato del soldado judío que recibe las burlas de sus superiores por ser un estudiante «de esos a los que mamá echaba pomadita». Para mostrar que es digno de pertenecer al regimiento, el joven soldado judío aplasta a un ganso con sus botas. Esa noche, ya convertido en uno más, soñó con mujeres, mientras su corazón «ensangrentado por el asesinato, chillaba y sangraba».

Todo es cuento y todo cabe en el cuento, parece decirnos Bábel. Cada relato supone una pincelada, más o menos amplia, de un retrato costumbrista de lo que se fraguaba en el campo de batalla o en la retaguardia.

Una de sus mejores armas narrativas es su forma de contar; Bábel es un escritor que no se entromete, guarda la distancia con el relato y permite que este concluya solo, a menudo de un modo conscientemente vacilante, dejando que la incertidumbre se apodere del lector.

El volumen de Páginas de espuma recoge también, como corresponde, los cuentos de ‘Historia de mi palomar’, la mayoría de carácter autobiográfico, que recogen aspectos de su infancia y juventud en Odessa o en Kiev. Algunos de sus mejores textos, como ‘Di Grasso’, ‘Guy de Maupassant’ o ‘Mi primera paga’, forman parte de esos cuentos de juventud.

Son relatos chispeantes de ingenio, saturados de fina ironía. Con una prosa densa de contenido y concisa en la expresión, como fue siempre su escritura. Porque para Bábel el arte no es fruto de una loca inspiración, sino de un trabajo lento, torturante infatigable. Bábel escribía y reescribía y corregía incansablemente sus relatos. Hasta dar con la palabra con la que «todo encaja», cosa que no supone el desdén por los detalles ni por la descripción, y la habilidad para utilizarla para trazar con rotundidad los semblantes de los personajes o los escenarios que retrata.

Cuentos completos

  • Issak Bábel
  • Páginas de Espuma
  • Traducción de Jesús García Gabaldón, Enrique Moya, Amelia Serraller y Pau Viejo
  • Precio: 37,40 euros

En el presente volumen están también los cuentos de Odessa, los de Petersburgo, sus primeros cuentos, incluso dos de ellos que Babel, incansable corrector, no pudo terminar: ‘El anillo de Ester’ y ‘La judía’.

Pero poco a poco las exigencias estalinistas se le hacen insoportable. El Estado le exigía, además de lealtad a la Revolución y al estado soviético, una productividad y una orientación épica hacia la novela y el realismo socialista. Pero para Bábel esto era imposible, pues estaba decidido con firmeza a hacer de la literatura un arte al servicio del hombre y de la vida, no del poder establecido.

Por ello sufrió la represión y la purga estalinista que le llevó con 45 años a morir ante un pelotón de fusilamiento. Pagó así su talento y su gloria como uno de los mejores escritores de la revolución rusa. Stalin lo silenció por un tiempo, pero a la larga Isaak Bábel, uno de los mejores cuentistas del pasado siglo XX, ganó la partida. Los esfuerzos retorcidos de Stalin acabaron con su vida. Imposible silenciar su obra. Ésta perdura por su honestidad y por la fuerza vibrante de sus textos que ahora podemos volver a disfrutar.