De una manera u otra, el cine nos ha cambiado a todos. El singular invento que nació como consecuencia de una serie de innovaciones en el campo de la fotografía entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, se transformó en poco tiempo en un medio creativo capaz de conquistar el corazón de todo el planeta. Lejos de ser el producto de un único país o una atracción pasajera, la proyección de películas deslumbró al mismo tiempo a personas de todos los continentes y su impacto no ha dejado de cautivarnos desde entonces. El nacimiento y desarrollo de las imágenes en movimiento son los aspectos tratados por el cineasta y escritor Mark Cousins en esta ‘Historia del cine’, un volumen que recorre el devenir cinematográfico desde su origen hasta nuestros días, en los que la digitalización de todos los procesos que hacen posible un largometraje y el streaming han protagonizado la última gran transformación del sector.

Tanto la rigurosidad del autor como su voluntad de perfilar un retrato mundial del cine hacen de este texto un excelente manual para conocer los grandes hitos del séptimo arte, casi todos ellos emparejados a los avances e innovaciones –tanto tecnológicos como estilísticos– surgidos a lo largo de los años. Como todo el mundo sabe, el cine nació mudo y sin mucho poder narrativo. Del impacto inicial de contemplar cómo trenes y personas se movían en una pared blanca se pasó a la voluntad de contar historias estructuradas y llenas de emoción y sentimiento. La llegada del sonido causó la primera gran revolución en la joven industria, que no tardó en crear una estructura para la producción de películas en masa. Al auge del todopoderoso Hollywood le acompañaron otros grandes cambios estilísticos y la profusión de géneros y movimientos, desde el western y el musical al realismo italiano, el expresionismo alemán, el film noir o la Nouvelle Vague.

A lo largo de más de quinientas páginas, Cousins analiza las películas en las que cristalizan los principales avances fílmicos, a la vez que destaca las contribuciones de cineastas de todas las épocas y países: de Chaplin a Tarantino, pasando por Kurosawa, Griffith, Lynch, Buñuel, Ozu, Welles, Mehboo, Hitchcock, Bergman, Truffaut, Ophüls, Godard, Scorsese, Almodóvar, Leone, Cuarón, Kubrick o Fellini, entre otros muchos. Porque en el trabajo de estos artistas reside buena parte de la grandeza del cine, un medio sin límites y un arte en constante desarrollo al que, a pesar de haber nacido hace más de 100 años, le queda mucho por contar.