Los cuatro relatos que componen ‘Desde el otro lado’ de Bernardo Atxaga, vuelven a estar impregnados de forma brillante del universo vasto y profundo de su tierra vasca, con especial recreación del paisaje, la naturaleza singular, los colores, los paisajes que hermosean esa tierra, sus hondas costumbres.

La libertad estilística o la pluralidad de ideas, la diversidad de elementos que expone Atxaga no impiden una concepción unitaria de todo el texto, la que la ensambla y la completa como obra ambiciosa y perdurable, como lo fue en su día ‘Obabakoak’,

‘Desde el otro lado’ es algo inclasificable, al modo identitario de Atxaga, en el que este escritor se adentra, como el mismo ha definido con maestría, en «el paisaje infinito de la memoria», el relato corto, la crónica trágica, lo onírico, lo fantástico se funden en esta obra, creando a la vez nuevos mundos metafóricos y simbólicos.

En ‘Dos hermanos’, es el ciclo siempre recurrente de la naturaleza, con pájaros, ardillas, serpientes y gansos los que cuentan la historia de dos hermanos, Paulo y Daniel en el entorno despiadado de Obaba.

Antes de morir el padre le pide a Paulo que cuide de Daniel, más frágil por su deficiencia mental. Paulo, con 16 años no sabe cómo proteger a su hermano ni impedir que éste se deje llevar por sus impulsos sexuales y acose a la joven Teresa que, sin embargo, está enamorada de Paulo. El acoso a Teresa pone en alerta a los habitantes de Obaba; la actitud de Daniel comienza a ser considerada peligrosa , en especial, por el cura. Entran en escena los enredos y maquinaciones de la envidiosa Carmen, prima de los jóvenes, que ponen en marcha los mecanismos de odio y venganza y finalmente la tragedia.

Hermosa y dura la historia de ‘La muerte de Andoni a la luz del LSD’, el recuerdo de un hombre de la muerte de Andoni, hijo de su amigo Esteban. Andoni un muchacho enfermo de cáncer que se había tratado en Houston y era hinca de los Rockets. Su padre había organizado una comida popular para recaudar fondos para pagar su tratamiento y algunos se preguntaban ¿para qué querrá el dinero?. «En Houston no hacían milagros. Andoni estaba condenado a morir, no era más que una ramilla en la corriente del río». El chico tenía un cuervo, de nombre Paquito, que dejó al cuidado de Imanol, un amigo del pueblo. El cuervo se volvió como loco un día en la jaula y al poco murió. Justo a la vez, en Houton, moría Andoni. Pero más tarde se supo que el cuervo murió envenenado por la madre de Imanol, que no soportaba sus graznidos.

En ‘Conferencia sobre la vida y la muerte en el cementerio de Obaba-Ugarte’, dos conferenciantes se aprestan a hablar a los reunidos. Uno era alto, vestido de frac y la cara pintada de blanco, el otro era un hombre esmirriado, ataviado con andrajos y sombrero zarrapastroso, con aspecto de pordiosero e iba pintado como un payaso. Ellos defienden que la muerte es bella, es «como una madre».

La concepción unitaria de las historia de Atxaga, que logra que se ensamblen de forma natural unas con otras, permite que en el cementerio comparezca la anciana Teresa que un día fue la joven que enamoró a los dos hermanos Daniel y Paulo o también Imanol, el amigo de Andoni, que cuidó a su cuervo mientras se encontraba tratándose contra el cáncer en Houston.

Bernardo Atxaga es uno de los escritores es más originales, más geniales en la utilización de un estilo singular, carismático y definitorio; lo demuestra un vez más en ‘Desde el otro lado,’ cuatro relatos con la marca singular de Atxaga.

Desde el otro lado

Autor: Bernardo Atxaga

Editorial: Alfaguara

Traducción: Bernardo Atxaga y Asun Garikano

Precio: 17,90€