El secretario general del sindicato CCOO en Málaga, Fernando Cubillo, ha sido reelegido en el cargo para los próximos cuatro años durante el XIII congreso provincial, que se celebró el pasado miércoles. Cubillo encabezó la única lista que se presentó a los comicios, obteniendo 109 votos a favor, seis abstenciones y ningún voto en contra. Asegura que los sindicatos han sido «esenciales» durante la pandemia, y que ahora lo son todavía más para garantizar que todas las transformaciones que deben afrontar las empresas en los próximos años se realizan sin que los empleos salgan perjudicados. CCOO ha aumentado su afiliación un 8% en los últimos cuatro años y cuenta con 35.000 afiliados, ostentando la representación del 46% del conjunto de trabajadores de la provincia.

Encara su segundo mandato en una situación económica y laboral terrible por la pandemia. Unicaja Banco, por ejemplo, dice que la tasa de paro en Andalucía puede rozar un promedio de casi el 24% este año. ¿le desanima este panorama?

No. Me llama a trabajar más, y a decirle a las administraciones, fundamentalmente a la Junta de Andalucía, que se tiene que poner las pilas con la formación de los trabajadores, tanto parados como activos. El mayor peligro que hay es que toda época de transformación digital y tecnológica se produzca sin una recualificación de la clase trabajadora, de sus itinerarios formativos. Hay muchas personas en Málaga que no están preparadas para los puestos de trabajo que se están generando. Y no puede ser que la Consejería de Empleo diga que el empleo es cosa de los empresarios. La formación no es cosa de ellos, sino de la administración pública. Doy un dato: los trabajadores malagueños entregan cada año 85 millones de euros de sus sueldos, a través de sus nóminas, al Estado para formación profesional. Eso equivale al 0,7% de las nóminas, que se reparte en un 0,35% para formación a desempleados y otro 0,35% para la formación continua. Pues bien, la Junta sólo ha puesto en funcionamiento en dos años de gobierno 41 millones para todas las provincias andaluzas. La población no está siendo atendida en términos de formación. Ahí tenemos un gran problema. Y mientras, el paro se mueve en cifras enormes.

Con la pandemia, ¿cuál es el escenario laboral?

No podemos ir por detrás de los acontecimientos sino tratar de adelantarnos a ellos. Ahora se están produciendo cierres de empresas, reducciones de plantilla o modificaciones de condiciones de trabajo y salariales, debido a la pandemia y a otras transformaciones. No puede ser que cuando una empresa se vea afectada por un escenario de cambios acuda siempre a la flexibilidad externa, a los despidos, y no apueste por una flexibilidad interna que le permita resituar a sus trabajadores. Por eso, es importante el diálogo social entre sindicatos, empresarios e instituciones, para evitar ese conflicto laboral.

Ha caído drásticamente el empleo eventual, clave en Málaga aunque muy criticado por ustedes por su precariedad.

La contratación temporal no se va a recuperar en Málaga este año. Hace un año, con el estado de alarma, los que cayeron no fueron los indefinidos sino los eventuales. Y la contratación en los meses siguientes se movió en niveles mínimos. Esos temporales tendrían la oportunidad de mejorar su formación ahora si la Junta pusieran en marcha los planes de formación. La inversión es ridícula hasta ahora y condena a los desempleados andaluces a seguir en el paro, porque no se mejora su empleabilidad con cursos de recualificación para ofrecer los perfiles que el mercado está demandando.

Los ERTE han servido para preservar en este último año el empleo. Según el Gobierno, unos 142.000 trabajadores malagueños se han visto arropados por ellos, ¿es imprescindible prolongarlos hasta final de año?

La figura de los ERTE como mecanismo de flexibilidad interna para las empresas ha funcionado muy bien durante la pandemia, y tiene que seguir funcionando en cualquier circunstancia. Para eso hay que cambiar la reforma laboral. Queremos que la figura de los ERTE sea la herramienta clave para sostener a las empresas en los momentos complicados, en cualquier sector. Han servido para mantener el empleo. En CCOO apoyaremos toda ayuda a la empresa que sirva para mantener el empleo. Si no son para eso, no. Con esta pandemia, los ERTE tienen que prolongarse, no ya hasta final de año, sino todo lo que haga falta.

¿Ve expectativas de que Málaga pueda salvar la campaña de verano y, con ello, parte del empleo que genera?

La temporada turística está perdida. Podemos recuperar tímidamente algo con el mercado nacional, pero las reservas hoteleras, a día de hoy, no están teniendo el empuje necesario. Los 12 millones de turistas que venían a Málaga cada año no los vamos a ver ni por asomo.

¿Sigue habiendo personas pendientes del pago de prestaciones del SEPE?

Sí, y más desde que se cayó la página por un hackeo informático. Aún no está resuelto el tema.

¿En qué posición se sitúa en el debate sobre salud y economía? El turismo, la hostelería y el comercio se quejan de que las restricciones horarias y de movilidad paralizan su actividad y, por ende, el empleo.

La economía está sufriendo las consecuencias del libremercado en el tema de las vacunas. Hay un negocio de las empresas privadas, que han recibido mucho dinero desde el sector público para investigar. Se deberían de suspender durante un tiempo limitado las patentes de las vacunas durante el tiempo que dure la pandemia, para facilitar que todo el mundo pueda fabricar vacunas y acelerar el proceso de vacunación. La población y la economía están ahora mismo sujeta a las decisiones arbitrarias de las farmacéuticas, que venden a quien quieren y al precio que quieren. Eso es un gran problema. Hay que garantizar la salud de la gente y el equilibrio entre salud y economía. Y se daría un paso de gigante si se liberalizaran las vacunas. Los gobiernos tienen ahora mismo las manos atadas, dependiendo de estas grandes compañías.

Reclaman ustedes la derogación de la reforma laboral y la subida del SMI, ¿es factible? El gobierno, donde están PSOE y Podemos, no parece decidido.

Pues el 1 de Mayo, Día del Trabajo, va a ser importante en este tema. De no aceptar el Gobierno la derogación de la reforma laboral o el nuevo Estatuto de los Trabajadores y la subida del SMI vamos a hacer un punto y aparte. No descartamos aumentar la movilizaciones. Vamos a reclamar estos puntos. Hemos dicho muchas veces que la reforma laboral ha sido injusta, inútil e ineficaz. Los objetivos que el Gobierno de Rajoy postuló en 2012 cuando la publicó no se han cumplido ninguno. Todo lo contrario. Ha habido más temporalidad, más parcialidad y una devalución salarial que aun hoy, a pesar de las subidas de los últimos años, todavía no se ha recuperado. Y hay colectivos (jóvenes y mujeres) que han padecido con más crudeza la reforma en términos de salario.

CCOO habla de una nueva etapa de impulso a la negociación colectiva para implementar la normativa sobre los planes de igualdad y la regulación de los salarios, así como fortalecer los convenios sectoriales.c ¿Qué postura están encontrando en la Confederación de Empresarios de Málaga?

Entramos en un nuevo proceso donde hay que gobernar, junto al Gobierno, la Junta y los propios empresarios, las transformaciones tecnológicas, digitales y medioambientales que se van a producir en las empresas. Esos cambios no pueden darse a costa del empleo. Para eso está la negociación colectiva. En el caso de los convenios colectivos, todo ha estado muy parado en el último año por la pandemia. Hay por ejemplo un convenio que en marzo de 2020 estaba a punto de firmarse, el de oficinas y despachos, y ahora la patronal quiere cambiar las condiciones. Nosotros lo que decimos es que no todos los sectores están siendo igual de golpeados por esta crisis. Algunas empresas, incluso han aumentado plantilla.

¿Temen que, en general, los empresarios pidan contención de salarios por la pandemia?

Efectivamente. Hay sectores que, indudablemente han sido muy castigados. La hostelería, por ejemplo, y por eso se firmó con ellos un acuerdo de congelación salarial para este año a cambio de aplazar las subidas para los próximos ejercicios. Eso es una buena muestra de acuerdo entre empresarios y sindicatos. La actitud correcta de ambas partes es ser corresponsables. Pero no en todos los sectores se puede decir lo mismo. Hay algunos saturados de trabajo con la pandemia.

Van a llegar muchos recursos económicos de la UE para gobernar la transición digital y ecológica en las empresas. Todo eso, además de los fondos para el Covid, ¿cómo deben usarse?

Queremos un retorno social de esas ayudas. La digitalización no tiene que significar despidos. Los malos empresarios creen que las empresas avanzan despidiendo gente y deshaciéndose de los peor formados. Yo pienso que el buen empresario, y hay muchas pymes en Málaga que conozco, es el que lleva 30 años con sus trabajadores y los forma puntualmente para abordar las circunstancias que vengan. Valora el empleo, el trabajo. Los fondos de la UE tienen que servir de manera importante para mejorar la formación de los empleados. El empresario de Málaga tiene que competir en calidad con las empresas de cualquier país del mundo, no en bajos salarios.

¿Cómo está siendo su relación con la Junta en la nueva etapa de Juanma Moreno?

Tenemos diferencias en el modelo de sociedad y de servicios públicos. La suspendo en esa prestación. La Junta no está pensando en las personas, sino en las empresas, esperando que generen empleo. Y eso no está ocurriendo. Las empresas están cerrando sus contabilidades, pasando las ayudas y subvenciones a su activo financiero. Hay que vincular las ayudas al mantenimiento del empleo. Y los servicios sociales no se pueden dejar en manos de ONG y voluntarios. Tenemos que apostar por unos servicios sociales reforzados y profesionalizados. Debe haber un seguimiento del desempleado, formarlo para que la gente salga del paro. Tenemos también un déficit de política educativa. Hay que reforzar la educación pública y universal, para bajar la ratio en los centros. Otro tema: el 80% de los pensionistas malagueños ganan menos de 1.000 euros al mes. No tienen capacidad para pagar, por ejemplo, una residencia privada. Necesitamos una red pública para personas dependientes, compatible con una ayuda a domicilio. Se debe perimetrar la colaboración público-privada, porque los derechos constitucionales no pueden estar sujetos al beneficio empresarial.

¿Pero hay diálogo pese a las diferencias ideológicas?

Tenemos modelos diferentes de cómo llevar a cabo las políticas ciudadanas, pero al menos tenemos espacios de encuentro para debatir y confrontar ideas. Eso es positivo.

Cubillo ha sido reelegido para un segundo mandato al frente de CCOO Álex Zea

«La gente que lo ha pasado mal con la pandemia ha buscado a CCOO» 


¿Con esta crisis hay más personas que han buscado el amparo de los sindicatos?

Sí, clarísimamente. El año pasado aumentamos la afiliación un 3% con la pandemia. De 34.000 pasamos a 35.000. Eso es mucho. De cada cinco nuevos afiliados, cuatro fueron mujeres, que son las que tienen empleos más precarios y las que lo están pasando peor. Saben que CCOO puede ser una herramienta útil para resolver su situación. La gente, cuando lo ha pasado mal, ha buscado y localizado al sindicato. Hemos atendido también a miles de personas no afiliadas por teléfono, correo electrónico o mensajes. Sólo por el teléfono de la centralita en Málaga nos llegaron más de 5.000 consultas. 

El teletrabajo se está aplicando de forma recurrente.

En las administraciones públicas sí, pero en las empresas privadas hay que diferenciar por sectores. No toda la actividad económica se puede someter al teletrabajo, y más en una economía de servicios como la de Málaga. En el ámbito tecnológico ese modelo es más factible, pero en el comercio, la hostelería o en el turismo se requieren en la mayoría de los casos el trabajo presencial. Sí hay algo que puede beneficiar a Málaga: que trabajadores tecnológicos de otras partes del mundo decidan venirse a vivir aquí para teletrabajar. La iniciativa municipal «Best Workplace Málaga» va en este sentido. Pero más importante aún es que sean los malagueños los que puedan trabajar en este ámbito tecnológico.

Hemos visto hace meses la marcha de Coca-Cola de Málaga mientras, por otro lado, han llegado muy buenas noticias de empresas del sector tecnológico ¿Va por ahí el futuro?, ¿menos industria tradicional y más tejido innovador?

Tenemos una oportunidad de generar industria en Málaga, pero para eso la administración tiene que hacer sus deberes. El sector agroindustrial no está desarrollado al nivel que podría. CCOO ha propuesto la creación de un polígono de transformación agroalimentaria en el entorno de Mercamálaga. Creemos que es necesario. El espacio que deja Coca-Cola también podría ser usado para esto, pero el PGOU ya no considera ese terreno como industrial. El espacio de la industria en Málaga se ha reducido en dos millones de metros, transformados con el tiempo en usos residenciales o comerciales. Yo lo que digo es que Málaga necesita ordenar el desorden que están dejando los fondos de inversión. Están decidiendo lo que quieren hacer con Málaga y dónde quieren hacerlo. No está habiendo orden en los sectores productivos. Eso le toca hacerlo al Ayuntamiento, y a mi juicio no lo está haciendo.