José Miguel Carrasco (Málaga, 1966) se formó como enfermero en la antigua escuela del entonces Hospital Carlos Haya, el actual Hospital Regional. Ha cosechado una experiencia y una trayectoria profesional de 33 años, principalmente en Urgencias hospitalarias y, más recientemente, en Atención Primaria. Como presidente del Colegio Oficial de Enfermería de Málaga representa a más de 8.200 colegiados; como presidente del Consejo Andaluz de Enfermería (CAE), un cargo que ocupa desde mediados de mayo, a más de 43.000 profesionales.

Ganó las elecciones a la presidencia del Colegio de Enfermería a finales de 2019 y se puso al frente a principios de 2020. Justo en el Año Internacional de la Enfermería y el de la pandemia. Maldita coincidencia, ¿no?

Sí, pero siempre que hemos empezado un nuevo reto y un nuevo camino siempre hemos chocado con algo. En este caso hemos chocamos con la pandemia que nos encontramos nada más llegar a la Junta de Gobierno.

¿Cómo se esperaba usted su primer año en la presidencia en comparación con la que al final fue debido a la crisis sanitaria?

Nosotros ya teníamos un compromiso que era dar un salto cualitativo y cuantitativo en el tema de la colegiación ante los colegiados. Queríamos hacernos presentes en este nuevo mandato, estar más presentes en la sociedad... y que la enfermería estuviera reconocida y en primera línea de todos los sectores sociales. Lo hemos conseguido por otros medios que no hubiésemos deseado pero en parte hemos conseguido ser objetivos. Nos hemos convertido por circunstancias del año en una profesión referente y nos gustaría seguir siéndolo no por la enfermedad sino por la calidad profesional que presentamos y el servicio a la sociedad que damos.

Málaga es la segunda provincia con menor ratio de enfermeras por cada 1.000 habitantes, 3,29, por detrás de Granada. ¿La crisis sanitaria ha sido un golpe de realidad para las administraciones públicas en cuanto a la carencia de profesionales?

No es que sea un golpe, todos sabíamos cuál era la situación. La administración conocía perfectamente en qué deficiencias nos movíamos y cuáles eran los prejuicios. Por tanto, cuando llega la pandemia ya existía una deficiencia. Se permitió lo que se permitió, que los profesionales se fueran no solamente de Málaga, se fueran de Andalucía y de España. La política sanitaria no fue la acertada respecto al reconocimiento de los profesionales y todo hecho por palabra u omisión tiene su respuesta en el futuro y la hemos visto: falta de profesionales y distribución de profesionales en zonas distintas para las que se han formado. Cuando es necesario usar medidas de emergencias es porque el acontecimiento nos está desbordando porque es de una magnitud importante o porque no hemos sido capaces de tener una reserva adecuada en previsión de una catástrofe como la que hemos tenido encima. O las dos cosas juntas que son las que han ocurrido.

¿Cómo es posible que cada año salgan promociones enteras de enfermeras, pruebas de EIR… y las bolsas estén vacías?

Es un tema largo de tratar, muy complejo y de muchos años. La administración no ha conseguido fidelizar a los profesionales con lo cual los profesionales que han ido saliendo se han ido a otros sitios. Recordamos cómo hace pocos años nuestros profesionales se iban al extranjero porque tienen un alto reconocimiento por parte de distintos países y no solo eso, sino que durante la pandemia existía una competencia entre las distintas autonomías para llevarse a los profesionales en función de sus necesidades y han ofrecido distintos formatos. Y no solo eso, entre distintas provincias de nuestra comunidad o incluso en una misma provincia, unos centros compiten con otros por llevarse a los profesionales. Esto no es nuevo, todos los veranos venía ocurriendo que el distrito sanitario o el centro hospitalario con más rapidez y agilidad se llevaba a los profesionales. Es una forma de trabajar que se ha llevado en estos últimos años y que se ha evidenciado que no funciona. Esa es la realidad.

"Durante la pandemia existía una competencia entre las distintas autonomías para llevarse a los profesionales"

¿Cuántas enfermeras faltan en Málaga? 

No me atrevería a dar datos por una razón, porque depende del nivel de calidad que tenemos. Sí que tenemos estudios ya que dicen que la ratio de enfermera por ciudadano es un índice de calidad y en función de ese índice de calidad necesitaremos más o menos profesionales. Pero sí que es necesario una reconversión y una nueva perspectiva a largo plazo que se adapte a la realidad actual, no en la pandemia sino cuando esto pase y adoptar otro modelo sanitario que permita que la profesión de Enfermería asuma todas sus competencias en pro siempre de la ciudadanía.

¿Qué unidades están más necesitadas? Por ejemplo, la de Intensivos, que requiere una formación y una experiencia de muchos años.

Todas las unidades están cada vez más tecnificadas y una de las cuestiones que ponemos encima de la mesa es que los profesionales de enfermería no somos chicas para todo. El profesional de Enfermería es un profesional muy cualificado que no puede servir un día para una cosa y al día siguiente para la contraria. Pone el ejemplo de las Unidades de Cuidados Intensivos, que manejan una tecnología de alto nivel y no podemos tener profesionales que hoy están en una UVI pretendiendo que den una respuesta de alto nivel, cuando jamás ha estado en una UVI, y al día siguiente nos lo encontramos en un quirófano. Eso es una barbaridad porque no contribuye en nada, no solo a la estabilidad del profesional sino a la respuesta que le da el ciudadano que necesita de sus cuidados.

¿Ese intercambio de puestos está relacionado con la temporalidad de los contratos?

Más que con la temporalidad, con el uso que se hace por parte de los centros sanitarios. Un centro sanitario es una estructura muy compleja, que tiene mucha variedad de puestos de trabajo. El título de Enfermería te capacita para el ejercicio de la profesión, pero la respuesta que tiene que dar en cada puesto de trabajo requiere una experiencia, un tiempo, una formación y un conocimiento. Los cambios y la adaptación a los puestos no se hacen de la mañana a la tarde, y esa es la cosa de la que nosotros nos quejamos. Nosotros estamos formando especialistas de Enfermería de años y tras pasar una oposiciones para acceder al sistema EIR, luego eso no se traduce en una realidad, no trabajan como especialistas sino como enfermeros generalistas. Se derrocha ese conocimiento y esos tiempos de formación para traducirlos en beneficio de la ciudadanía. 

Hace unas semanas fue nombrado presidente del Consejo Andaluz de Enfermería. ¿Cómo se gestó el nombramiento?

Lo he cogido con mucha ilusión. Las circunstancias supusieron la dimisión del anterior presidente y en consenso con todos los presidentes que somos los miembros del pleno presenté mi candidatura y fue aceptada por el resto de compañeros. Espero que con mi experiencia y mi conocimiento podamos hacer que el consejo andaluz tenga una representación a nivel autonómico y que la Enfermería no solo esté referenciada a las provincias con sus presidentes a la cabeza sino que el consejo andaluz sume esa fuerza de ocho provincias y ocho presidentes con sus colegiados detrás.

José Miguel Carrasco, recientemente elegido presidente del Consejo Andaluz de Enfermería

¿Qué supone compaginar la presidencia del Colegio en Málaga y del CAE junto al ejercicio de su profesión?

Asumir otra responsabilidad y otra carga de trabajo, no solamente yo sino la familia también. Pero lo cojo con ilusión y teniendo mi experiencia previa como miembro de la Junta de Gobierno del Colegio de Málaga. Nosotros hicimos un colegio muy dinámico, muy virtual, muy a distancia y esa experiencia me va a servir para poder ser más efectivo en el trabajo sin necesidad de desplazamiento. Los medios de hoy en día nos van a permitir realizar unas funciones que hasta ahora se hacían presencialmente. Y que el consejo andaluz se revitalice y se potencie como representante de la profesión.

Durante la toma de posesión aprovechó la presencia de la viceconsejera de Salud y Familias, Catalina García, para reivindicar, entre otros aspectos, la disminución de la temporalidad y la estabilidad profesional de las enfermeras. ¿Hay voluntad por parte de la Junta de solucionar estas demandas históricas?

Todos los representantes públicos y políticos del momento en las conversaciones siempre tienen voluntad aunque la realidad nos pone en el suelo y nos lleva a ver que el resultado no es el que nosotros deseamos. Nosotros queremos que la profesión adquiera todas sus competencias, que sea reconocida al mismo nivel que cualquier otra profesión, somos grado, podemos ser doctores y tenemos incluso catedráticos de Enfermería. Entendemos que tenemos que estar al máximo nivel de reconocimiento como tiene cualquier otra profesión. Ese es nuestro deseo.

Otro de las demandas del CAE es la implantación definitiva de la Enfermería Escolar. ¿Por qué cree que es una figura profesional tan enquistada en esta comunidad?

El modelo que la Junta de Andalucía ha puesto siempre encima de la mesa ni está en consonancia con el modelo que nosotros proponemos. Nosotros proponemos un modelo presencial en el que la Enfermería escolar esté in situ en los centros docentes, no entendemos que el modelo que parte de la Junta de Andalucía sea un modelo de asesoramiento a distancia. Entendemos que la enfermera escolar debe estar in situ, de manera continuada, de manera que atienda las necesidades que los centros escolares tienen en cada momento, tanto hacia el profesorado como hacia los alumnos. Entendemos que se presentan cuestiones inmediatas, por ejemplo, en el caso de todas las enfermedades crónicas que cada vez son mayores, estamos hablando de diabetes, respiratorias... chicos con necesidades muy especiales y que necesitan una supervisión continua. La respuesta no puede ser una llamada de teléfono a un enfermero o a una enfermera que está trabajando al mismo tiempo en el centro de salud.

Ese es el modelo de la enfermera referente que se ha implantado durante la pandemia.

No lo compartimos. Es un modelo de asesoramiento, pero no es un modelo profesionalizado en el que un enfermero esté y sea responsable de su propio trabajo. El modelo actual es añadir una carga de trabajo a la Atención Primaria.

Igualmente esta figura in situ ya se defendió en el Parlamento andaluz hace unos años pero nunca llegó a cuajar. ¿Después de la pandemia será un buen momento para debatir esto?

No es cuestión de debatir, es cuestión de voluntad. Esto se llama valentía política y se basa en recursos económicos, se llaman así, no de otra manera. Fíjese que son los centros privados los que abogan por la enfermera escolar, es decir, los centros privados de la provincia de Málaga son aquellos que tienen un profesional in situ y que es uno más de esa plantilla y lo considera un valor añadido de ese centro escolar. Tenemos que verlo así, si lo vemos como un gasto económico, por supuesto nunca lo vamos a implantar, tenemos que verlo como un valor añadido en una fase muy temprana de la vida, que es la población escolar.

Ahora representa a la Enfermería malagueña y andaluza. ¿Cuáles son sus prioridades?

Lo primero es alcanzar las mayores cotas de representatividad en las instituciones andaluzas. Ahora mismo no se está utilizando nuestro potencial y nuestra representación. No entendemos que a la Enfermería se la tenga al mismo nivel y con las mismas consideraciones que cualquier profesión de grado que hoy en día está reconocida por las universidades españolas y por las autoridades europeas. Nuestro mayor hándicap es ese, estar en las mayores cotas de decisión en todo lo que compete en la salud de la población. Por supuesto, la implantación de las especialidades de enfermería, una visión nueva y global de la atención sanitaria sobre todo en enfermos crónicos, enfermos en fase de cuidados paliativos. La enfermería tiene mucho que decir en ese momento en el que fundamentalmente son necesidades de cuidado ya que nosotros somos la profesión de los cuidados.