Los caminos de la administración son inescrutables por eso cuando hace unos días el malagueño Miguel Ángel Pérez tuvo en sus manos el carné oficial de guía turístico, no pudo contener las lágrimas.

Entre otras cosas, porque pese a encabezar desde 2015 la lucha por los derechos de los guías turísticos andaluces que obtuvieron el título antes del plan Bolonia, el carné oficial lo ha obtenido in extremis, el último día de plazo, de pura casualidad porque se le ocurrió contactar tres días antes con la Junta. «Pude arreglar mi situación y la de varios compañeros pero seguro que hay otros muchos que no se han enterado», lamenta.

Como explica, Miguel Ángel obtuvo en 2007 el título de Información y Comercialización Turística, que con el posterior plan Bolonia pasó a llamarse Guía, Información y Asistencia Turística. Un cambio de nombre, no de contenido, como dejó claro un real decreto del Ministerio de Educación, publicado en 2009 el BOE y que equiparaba ambos títulos.

Sin embargo, cuando a partir de 2015 ya bastaba el título para acreditarse como guía en Andalucía, la Consejería de Turismo no reconoció el título de Miguel Ángel ni el del resto de titulados con la nomenclatura antigua, en contra de lo dispuesto en el real decreto. «Era una barbaridad, la Consejería de Turismo me quitaba la competencia que solo puede dar el Ministerio de Educación, que para algo gestiona las titulaciones», subraya.

Ante lo que consideró una atropello jurídico, contactó con varios grupos en el Parlamento de Andalucía, lo que se tradujo en varias preguntas en las sesiones de control al Gobierno autonómico. «Nunca dejé de luchar porque se nos impedía trabajar para lo que habíamos estudiado», subraya.

Como cuenta, la parlamentaria socialista Marisa Bustinduy llegó a darle la razón y a asegurarle que la situación se iba a enmendar en un próximo BOJA, pero llegaron las elecciones y con ellas, el cambio de gobierno.

Además de reunirse con parlamentarios andaluces, Miguel Ángel decidió interponer una recurso contencioso administrativo contra la Administración autonómica que todavía está sin resolver.

Sin poder ejercer su profesión desde 2015, ha sido a finales de noviembre del año pasado cuando todo cambió. Porque el pasado 17 de noviembre, la Consejería de Turismo publicaba en un decreto en el BOJA nuevos requisitos para ser guía, al establecer la obligatoriedad de contar con nivel B2 o superior y nivel C1 o superior en sendos idiomas extranjeros.

Como se publicó el 17 de noviembre en el BOJA «y a partir del sábado 21 de noviembre cambiaban los requisitos», Miguel Ángel escribió a la Consejería, indignado porque su titulación siguiera en el limbo. Fue entonces cuando una responsable de Turismo le informó de que la Junta había cambiado de criterio «hacía año y medio», con la llegada de PP y Cs al Gobierno andaluz.

Miguel Ángel pudo tramitar el carné el 20, un día antes de que le pidieran más requisitos, con un fallo informático de por medio que le tuvo en ascuas. Como ya explicó, también solucionó la situación de otros compañeros. «Pero lo que pido a la Junta es una prórroga de año y medio, porque no nos han informado; yo mismo me enteré de carambola, por mandar un correo», recalca.

El ya por fin guía oficial también se plantea pedir una indemnización a la Junta por haberle impedido trabajar todos estos años.

Respuesta de la Junta

Una portavoz de la Consejería de Turismo señaló que desde marzo de 2019, y tras el visto bueno de la asesoría jurídica de la Consejería a la equiparación directa de los dos títulos, «todas las solicitudes pendientes de resolver que aportaban el título del antiguo sistema educativo desde esa fecha obtuvieron la habilitación». La equiparación ya se establece «expresamente en el decreto de 17 de noviembre», «siempre que tengan reconocidas oficialmente los mismos efectos profesionales y académicos, o en su defecto, las unidades competenciales y profesionales exigidas». Por tanto, subraya la portavoz, la habilitación como guía turístico de estos titulados se puede solicitar de nuevo «en cualquier momento».