La tercera ola de la pandemia es ya una realidad con la que casa bien el adjetivo «postnavideño». Este año, la temida cuesta de enero viene marcada por unos números en rojo que evidencian un descontrol epidemiológico, posterior a las fiestas, y que desborda por completo los partes diarios emitidos por la Consejería de Salud.

En solo siete días, Andalucía ha notificado más de 20.000 nuevos casos, siendo Málaga la provincia más afectada, que arrastra ya tres jornadas por encima del millar de contagios detectados en 24 horas. Son los primeros estragos visibles de la desescalada de diciembre y la relajación de las restricciones para «salvar la Navidad», cuyos efectos podrían prolongarse hasta finales de enero. Una situación que pone en jaque a un sistema sanitario extenuado.

«Sin que se haya resuelto la segunda ola, que estaba en fase de remisión, ahora viene la tercera», advierte Rafael González, responsable de Sanidad en Comisiones Obreras. «Lo que va a provocar es que de aquí a poco, probablemente la semana que viene, a no ser que mejore de una forma drástica, que no creo, tengamos síntomas de colapso y de dificultades en la asistencia».

Los hospitales ahora sufren el impacto de las reuniones familiares en Nochebuena y Navidad, las primeras fechas señaladas de las fiestas. Aún queda el envite de la Nochevieja y el Día de Reyes, que darán la cara en unas semanas.

Precisamente por eso, el responsable de Sanidad en UGT, Vicente Sandoval, alerta de que, lejos de que pueda dar signos de frenarse, esta tercera ola solo acaba de empezar. «No estamos en el cénit de la situación sino que la cosa va a ir a más. Alguna medida se tendrá que tomar para intentar minimizar esto», reclama. «Cabe ese riesgo de colapso, no tanto por la falta de espacio sino por insuficiencia de personal».

Falta de profesionales. Este es el principal factor que podría desembocar en una total saturación del sistema sanitario si se prolonga el incremento de contagios y hospitalizaciones, coinciden los sindicatos.

Por su parte, los hospitales malagueños ya están activando sus planes de contingencia para liberar espacios y nuevas camas destinadas a la atención de pacientes con Covid-19, como es el caso del Virgen de la Victoria o el Hospital Regional, ambos centros con un repunte importante en los ingresos por coronavirus. No obstante, las plantillas siguen siendo las mismas, algunas mermadas por las bajas debido a la infección.

«Poner camas es lo menos importante, lo más difícil es encontrar personal sanitario que pueda atenderlas», opina Juan José Sánchez, secretario provincial de Satse. «Estamos con unas cifras de contagios que podríamos necesitar habilitar el hospital de campaña de Carranque, esperemos que no sea así».

En esa línea, el presidente del Sindicato Médico, Antonio Martín, subraya que ese es el «pánico» que se aviva entre los profesionales, un empeoramiento epidemiológico tal como para activar las áreas asistenciales de emergencia, como el hospital de campaña de Carranque, y que se inicie un trasvase de sanitarios.

«Esa previsión nos puede venir bien pero el problema está en que aunque tengamos más espacio para acoger a los enfermos de Covid, en personal no podemos crecer, porque no hay. Eso va a dar lugar a un sobreesfuerzo todavía mayor para los profesionales», añade el portavoz de UGT.

Asimismo, todas estas medidas preventivas dirigidas a garantizar la asistencia de un importante número de pacientes contagiados con Covid-19 vuelve a poner en peligro la atención del resto de patologías, operaciones y actividades programadas.

«La segunda ola en Málaga fue más lenta, permitió que también se fueran dando altas al mismo tiempo. Ahora ha venido un pico muy alto de enfermos contagiados», añade Martín. En la jornada de ayer, la provincia registró 1.287 nuevos positivos y solo 100 curados.

Desde que la segunda ola irrumpiese incluso antes del fin del verano, se hizo manifiesta la sobrecarga de trabajo unida al desgaste físico y emocional de los médicos, enfermeros, auxiliares, celadores... que seguían en primera línea desde marzo.

Esa segunda ola se doblegó pero no se le concedió el tiempo suficiente como para extinguirse por completo, de manera que estos trabajadores se ven de nuevo con un repunte con una gran intensidad, sin precedentes en lo que va de pandemia.

«Priorizamos las navidades sobre las vidas, deberíamos ser más drásticos en algún momento», critica Pedro Ruiz, responsable de Sanidad en CSIF. «El personal sanitario no ha desconectado en ningún momento. Tienen mucho miedo, mucha frustración porque han dado lo mejor de sí mismos y no estamos haciendo las cosas bien».

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