La reforma del mercado municipal de Salamanca, en el corazón del Molinillo, va a un buen ritmo, «al mejor posible y con muchos tajos abiertos», ha informado el Área de Comercio y Vía Pública, que dirige la teniente de alcalde y portavoz municipal del PP, Elisa Pérez de Siles, quien fija para en torno al 30 de septiembre el fin de las obras, aunque pide cautela dado que al tratarse de un edificio muy antiguo, de hecho es Bien de Interés Cultural (BIC), la dificultad de los trabajos es mayúscula.

Ya se ha ejecutado completamente la cubierta, los puestos en el interior está siendo acabados, a falta de los techos que se instalarán en unos días, y después se pondrán las persianas y el equipamiento interior. En los pasillos se han abierto las zanjas para rehacer el saneamiento y en los exteriores se está levantando el acerado y se han hecho las zanjas para instalar los conductos de acometidas de las compañías de electricidad y comunicaciones.

De cualquier forma, hay algunas incidencias, como por ejemplo, al excavar, se ha comprobado que la sustitución de conductos de saneamiento es insuficiente, lo que se une a que los proveedores y fabricantes de materiales como el acero, aluminio o plástico estén tardando en el suministro tras la parada provocada por el confinamiento. Al reiniciarse la actividad, les resulta difícil, según las fuentes, ponerse al día. Además, en algunos casos se han duplicado los precios. De cualquier forma, la terminación de la obra se programa para el 30 de septiembre.

El edil de Urbanismo, Raúl López, agrega que el mercado nuevo va a necesitar más energía que el antiguo, por lo que a la potencia prevista se le va a tener que sumar un transformador. Por todo ello, tanto Comercio como Vía Pública insisten en que esa fecha es la definitiva (se calculó al principio para mediados de agosto), pero piden cautela porque las obras en un edificio patrimonial como este siempre pueden llevar sorpresas aparejadas, por lo que se está trabajando ya en darle una solución a todos estos flecos.

El mercado municipal de Salamanca es una joya del estilo arquitectónico neomudéjar diseñada por Daniel Rubio y ejecutada entre 1923 y 1925. Este, al menos desde mediados de los noventa, necesitaba una amplia y profunda reforma, no sólo un lavado de cara. Y a ello se puso el Consistorio, de tal forma que estos trabajos, una vez se decidió empezarlos en abril de 2019 tras una larga tramitación, presentaron numerosos problemas para la empresa adjudicataria, ya que había importantes deficiencias estructurales que no se habían diagnosticado durante la fase de proyecto, algo normal con este tipo de monumentos. A finales de enero pasado culminó la primera fase de las obras y ahora estamos en la segunda.

De la primera fase destaca, sin duda, la extraordinaria recuperación de la portada trasera o norte del mercado y de sus policromías y fisonomía originales, explicó en su día Elisa Pérez de Siles. Señalaba la edil en un reportaje publicado en este periódico el 8 de febrero pasado, sobre todo, el magnífico trabajo hecho con la portada trasera, que luce impresionante en el barrio y pone el ejemplo de los azulejos que muestran gallinas o pescados, dando fe de la memoria comercial de la plaza. El mercado se presupuestó inicialmente en 1,2 millones de euros, de los que 480.000 provienen de fondos Feder europeos. De ellos, 320.000 se usaron para construir el mercado provisional, porque se quería mantener la actividad a toda costa. Luego, hubo que hacer un modificado del programa ante los problemas de estructura, que incrementó la factura en 250.000 euros, por lo que la inversión es de 1,5 millones.

«Es un mercado de abastos, fundamentalmente enfocado a la venta de productos frescos, con algunos usos complementarios, que además tenía los 50 puestos ocupados», recalcó la concejala a este periódico en ese reportaje.