Un recepcionista de una clínica ginecológica de Málaga ha sido detenido por presuntamente acceder a imágenes íntimas de las clientas. Según la Policía Local, los agentes lo arrestaron como presunto autor de un delito contra la intimidad y el derecho a la propia imagen al mostrarles el material que tenía en el móvil tras un incidente en la playa de La Malagueta, donde previamente una mujer se había quejado de que un hombre estaba grabando a mujeres en bañador.

La actuación policial se produjo el pasado 26 de junio. La Sala 092 de la Policía Local recibió una llamada a las 15:47 horas que alertaba de que un hombre estaba dirigiendo una cámara oculta hacia mujeres, algunas de ellas con apariencia de ser menores de edad, que se encontraban en bikini tomando el sol en la playa de La Malagueta, lo que había provocado una discusión entre hombre y la requirente que le recriminó su actitud.

Una pareja de policías locales que prestaba servicio de paisano terminó localizando casi dos horas más tarde en el paseo marítimo Matías Prats a un hombre que, salvo la prenda superior coincidía plenamente con las características aportadas por la mujer. Los agentes iniciaron un seguimiento sobre el sospechoso y comprobaron que se adentraba a las zonas de césped y palmeras para ubicar cuidadosamente su mochila en dirección hacía un grupo de mujeres que tomaban el sol. "Pasados unos minutos, recolocaba su mochila en dirección hacia otro grupo de mujeres que estaban tumbadas en el lugar", han añadido.

Ante las evidencias de que podría estar grabando a mujeres en bikini sin su consentimiento, los policías locales se identificaron como agentes ante el hombre. Este manifestó su filiación verbalmente por estar indocumentado, reconociendo a preguntas de los agentes que anteriormente había tenido un altercado con una mujer a causa de sus grabaciones.

Los policías comprobaron entonces que portaba una cámara de vídeo, cuyo objetivo estaba recubierto en parte con cinta aislante negra para disimular las grabaciones, así como una pequeña mochila a la que le había practicado un agujero que coincidía plenamente con el objetivo de otra cámara, en esta caso una cámara de acción tipo GoPro que grababa de forma oculta.

También localizaron cinco tarjetas de memoria y un teléfono móvil que, como voluntariamente les mostró a los agentes, contenía vídeos de las zonas íntimas de pacientes de la clínica ginecológica donde trabajaba. Según la versión policial, en algunos casos se trataba de vaginoplastias "con el agravante de que se encontraban en la carpeta correspondiente a una conocida aplicación de mensajería instantánea, lo que, en principio, apuntaba a que dichas imágenes podrían habían sido compartidas".

Si bien parece que el material se grabó con el consentimiento de las afectadas para uso exclusivamente profesional, el individuo podría haberse valido de su condición de empleado de la clínica en tareas administrativas para acceder al mismo sin el consentimiento de las pacientes, a falta de esclarecer si pudo contar para ello con la colaboración o negligencia en la custodia de las imágenes por parte de algún otro empleado del centro. Ante estos hechos, los agentes procedieron a su detención y traslado a dependencias policiales, donde también fueron entregados los dispositivos de grabación y las tarjetas de memoria, tras ser intervenidos y precintados.