El Real Cuerpo de Bomberos de Málaga está dividido, tras más de cuatro años de tensiones con el Ayuntamiento de Málaga afloran los problemas, las quejas y los reproches. Pedro Pacheco, delegado del Sindicato Andaluz de Bomberos (SAB) y portavoz del comité de huelga, hace hincapié en una serie de carencias que contemplan desde su organización a las que se enfrentan los profesionales del sector día tras día. «Los extintores de algunos vehículos están caducados desde el año 2020, varias cámaras térmicas están rotas y los camiones presentan averías motivadas por el paso del tiempo», explica Pacheco.

La comunicación entre los compañeros durante las operaciones les resulta complicada. El delegado del Sindicato Andaluz de Bomberos asegura que «el sistema de radio está obsoleto, cuando los efectivos se alejan del centro de la ciudad empieza a fallar y a perder la conexión». Imparable en su enumeración, Pacheco añade a la lista un incidente con los guantes y los cubrepantalones utilizados por los bomberos y denunciado en redes sociales, «para ahorrar costes al fabricante se le pidió una capa menos, por lo se prescindió de la de ‘confort’, empleada para proteger la piel de la parte más gruesa, como resultado se produjeron rozaduras y quemaduras en algunos compañeros».

El Ayuntamiento de Málaga no está de acuerdo con dichas críticas. Avelino Barrionuevo, concejal del Área de Seguridad, afirma que «en los vehículos existen unos contratos de mantenimiento y de carrocería que son respetados, los camiones son antiguos pero no tienen kilómetros, las averías son solventadas y hemos adquirido dos autobombas». El concejal remarca en una entrevista concedida a La Opinión de Málaga que «el conflicto vigente con los bomberos desde el año 2017 se sustentaba en la petición de una reorganización del servicio y una reducción de la jornada».

Carlos Gabari, director general de extinción de incendios, Protección Civil y servicios de emergencia, opina sobre la polémica de los EPIS: «Hace algunos años se compraron equipos de protección que presentaron inconvenientes con las capas interiores de la prenda siendo sustituidos por el fabricante al notificarse el problema». El director general reconoce que se produjeron rozaduras en algunos operarios pero que «el problema quedó solucionado».

En lo referente a las comunicaciones, discrepa con lo expuesto por Pedro Pacheco alegando que «se han destinado 40.000 euros este año para adquirir radios nuevas». Según el director general los problemas se deben más a una cuestión de cercanía «en función de la distancia a la que se esté de un recibidor se obtendrá una señal peor o mejor pero no tiene nada que ver la antigüedad».

En la caducidad de los extintores también existe una disparidad de opiniones, en el Parque de Bomberos Central tratan de buscarle una explicación a una incidencia registrada el 16 de agosto en la que se notificaron una serie de extintores caducados.

Tanto el director general de los servicios de emergencia como dos trabajadores del parque lo sitúan en un hecho puntual puesto que aseguran que se realizan revisiones diarias.

Desmantelación

Málaga capital no cuenta con un Grupo de rescate especial y Salvamento (G.R.E.S.), que fue desmantelado por el Ayuntamiento de Málaga. El concejal de Seguridad explica que «en alta mar actúa Salvamento Marítimo, los bomberos se centran en trabajar sobre láminas de agua, no en las profundidades, defendiendo que «tienen material para trabajar en lámina de agua (rescates en la superficie o inundaciones) pero no para bucear» tras afirmar rotundamente que «poseen chalecos salvavidas».

El punto de vista del delegado del Sindicato Andaluz de Bomberos, Pedro Pacheco, choca frontalmente con lo expuesto por el concejal, «hemos tenido intervenciones ante las inundaciones de Campanillas del año pasado que nos ha tenido que prestar material el Consorcio e incluso Cruz Roja». El portavoz del comité de huelga asegura que «los bomberos han acudido a retirar el cuerpo de alguna persona que se ha suicidado en un pantano y no han tenido material para poder llevar a cabo la operación» añadiendo que «si un ciudadano se ahoga en un pantano, los bomberos de Málaga capital carecen de equipación para rescatarlo por lo que se tirarían bajo su propio riesgo».

Al acudir al Parque de Bomberos Central situado en Martiricos, Carlos Gabari incide durante la visita en que se dispone de 18 equipos de protección para rescates acuáticos. Uno de los bomberos, de los pocos cualificados en todo el parque para realizar este tipo de servicios, dejaba entrever su frustración mientras narraba cómo le resultaba duro ser llamado para un servicio en el mar y no poder hacer nada mientras la persona necesita auxilio puesto que «los equipos de protección se encuentran en otro parque» por lo que al salir a un servicio no disponen de estos.

El operario asegura que se dio la orden de que no se los llamara para este tipo de actuaciones puesto que carecían de recursos, aún así el trabajador relata cómo son en numerosas ocasiones los primeros en llegar, alegando que «se podría hacer mucho más» mientras recalca a Carlos Gabari la necesidad de traer al menos cuatro equipos de protección al Parque de Bomberos Central.

Cuatro años de conflicto y de posiciones encontradas en los que todavía no ha sido posible que la Administración y el Sindicato lleguen a un acuerdo satisfactorio que proteja la calidad del servicio.