Hay que imaginarse la trinitaria iglesia de San Pablo orillada por el Mar de Alborán y asomada a la desembocadura del Guadalmedina para situarnos en unos tiempos tan remotos, que ni siquiera había concejales tránsfugas ni otras variantes del cemento armado.

Lo que desde la Edad del Bronce hasta nuestros días se han producido son las famosas «dinámicas del litoral», una expresión tan popular en el ramo de la Arqueología -con permiso de «hinterland»- como lo es el «diálogo» en la Arquitectura o el afrancesado «poner en valor» en la política malaguita.

Los arqueólogos del futuro es posible que no puedan recuperar las toneladas de correos electrónicos e información digital de siglos anteriores y que sigan centrados en los hallazgos terrenales. En ese caso, no descarten que achaquen a las ‘dinámicas del litoral’, es decir, casi siempre al avance de la costa-con permiso de los maremotos- el descubrimiento tierra adentro de pecios intactos que, según su propia interpretación, evidenciarían la arcana presencia del mar por esos andurriales.

Cuando menos, corremos el riesgo de que los arqueólogos del siglo XL metan la pata hasta el corvejón si seguimos dejándoles pistas falsas.

Es lo que ocurrió en agosto, cuando el PSOE alertó de la presencia de un barco en una escombrera de la Sierra de Churriana.

La embarcación no coronaba ninguna rotonda, lo que habría justificado su presencia en el ‘hinterland’, sino que su desconocido y asilvestrado propietario la había abandonado a merced de las corrientes -serranas-.

El caso de este barco tierra adentro recuerda otro portento náutico a muchos kilómetros de las sardinas. Esta sección dio la noticia en 2011: en la parcela de un chatarrero, en un diseminado de Campanillas, apareció un submarino que recordaba mucho al amarillo de los Beatles.

Según los datos recabados por una comunidad de aficionados a los sumergibles personales, el aparato entraba en esta categoría y además se le pudo seguir la pista exacta pues, parece, trabajó varios años en la pesca de coral rojo en la isla de Alborán, probablemente hasta 1997 y con anterioridad es posible que se empleara en Italia para labores relacionadas con la industria petrolífera.

Hubo varios empresarios interesados en el sumergible y quizás adorne hoy algún negocio de postín. La cuestión es ser conscientes de que, si sigue esta moda, volveremos locos a los arqueólogos de los siglos venideros.