El edificio ocupado por los cines Astoria y Victoria fue demolido en octubre de 2019, es decir, que han pasado ya más de dos años desde el derribo del inmueble, que acumulaba múltiples problemas de insalubridad e inseguridad, sin que aún la ciudad se haya decidido sobre qué va a hacer con el mejor suelo de la capital de la Costa del Sol: es una pastilla céntrica que forma parte de la Plaza de la Merced y que da continuidad natural a la calle Alcazabilla, una de las vías que más se han revalorizado en las últimas décadas merced a su peatonalización.

Ya saben que el Ayuntamiento se gastó 21 millones de euros en 2010 en comprar el edificio a una promotora con el fin de devolvérselo a la ciudad: se barajaron varias ideas, un museo de museos, por ejemplo, hasta que, andando el tiempo, se hizo un concurso y se abogó por aplicar la idea de Antonio Banderas y el arquitecto José Seguí: un edificio de 9.188,47 metros cuadrados de techo para un centro unitario de Ocio Cultural de Alta Calidad y Actividades Comerciales Complementarias, que planteaba gestionar espectáculos de artes escénicas, música, gastronomía, cine y espectáculos en vivo. El actor vino de la mano de Starlite, pero se cansó de las críticas y abandonó su plan. Eso ocurrió en mayo de 2017 y, después, se abogó por un proyecto de edificio traslúcido y usos culturales y gastronómicos de una empresa cordobesa, pero se ha desechado la idea, según parece, porque el auditorio subterráneo de 1.500 personas tropezaba con los restos arqueológicos de alto valor existentes en el subsuelo.

Así, se excavó el solar y se hallaron restos del antiguo hospital de Santa Ana, de la primera época cristiana, la primera taberna de la ciudad, así como numerosos cadáveres de caballeros cristianos que participaron en el cerco y conquista de la ciudad, amén de otros cuerpos de musulmanes, así como parte de las construcciones nazaríes e, incluso, romanas (estas fueron fabriles y funerarias). Después de esas excavaciones, surgió un debate ciudadano: IU y Podemos, por ejemplo, con el apoyo de diversos colectivos ciudadanos reclaman que la plaza quede diáfana, tal y como está, y se haga un centro de interpretación del pasado de Málaga y se integre en un parque arqueológico esa pastilla. Curiosamente, Cs ha pedido hace poco lo mismo, aunque con matices: Noelia Losada, edil de Cultura, reclama un edificio de bajo impacto (baja más una planta), lo que cierra la plaza, pero para permitir mostrar esa zona como lo que es: un sitio excelente para que todo el mundo entienda la evolución histórica de Málaga con todas las civilizaciones que se han establecido en la capital desde hace más de dos mil años. Incluso, Losada coincidió con el PSOE al exigir que se siguiera excavando para luego ver qué se hacía.

El equipo de gobierno dice que, antes de saber qué edificio se va a construir, hay que elegir el proyecto y, una vez seleccionado, obrar en consecuencia. «¿Va a tener un uso cultural o tecnológico? El edificio dependerá del uso, es difícil hacer primero el edificio y luego darle uso? ¿Qué proyecto debe ir a la parcela del Astoria-Victoria? Debe identificarse con un proyecto de ciudad», recalcan fuentes de Urbanismo, en referencia a que ese inmueble debería acoger a una gran tecnológica de las que últimamente aterrizan en Málaga o una construcción cultural de referencia. El alcalde llegó a hablar de un espacio de emprendimiento. Y lo que sí quiere el equipo de gobierno es que el edificio sea singular y aporte arquitectónicamente. Hay sectores que defienden también cerrar la plaza, aunque un fuerte movimiento ciudadano quiere dejarla así, con los retoques mínimos para que sea un parque arqueológico la pastilla. «Independientemente de lo que se haga, debe servir para mostrar o fortalecer el mayor vuelo de Málaga», recalcan fuentes municipales.