La desaparición del grupo de Cs en la Diputación no solo dejará al PP sin el que había sido desde el inicio de la legislatura -en julio de 2019- su socio de Gobierno. La desafiante actitud del todavía vicepresidente primero Juan Carlos Maldonado, dos días después de desertar del partido naranja, proyectó ciertos temblores sobre el Ejecutivo provincial. Fue la tónica en un pleno de noviembre en el que Maldonado -que se abstuvo en mociones del PP y votó a favor de una del PSOE pero refrendó los puntos vinculados a la gestión del Ejecutivo- escenificó sin consecuencias en las votaciones su enfado mientras espera a que el PP mueva ficha sobre su futuro en el ente.

Además, fue muy comentada la ausencia de Juan Cassá por baja médica. El otro desertor de Ciudadanos, que es diputado no adscrito desde el verano de 2020, suele ser el otro punto de apoyo en el plenario de un PP que ayer no acusó la ausencia del asturiano y mantuvo intacta su mayoría porque otro diputado del PSOE también se ausentó por motivos de salud. De ahí que ‘las salidas del tiesto’ de Juan Carlos Maldonado fueran de ‘cascarilla. Todo el mundo era consciente de que disparaba con balas vacías de pólvora.

Como era de esperar tras la situación creada por Maldonado, la sesión se vio salpicada en sus pasillos aledaños por todo tipo de especulaciones sobre el próximo destino del vicepresidente primero, mientras ganaba peso la posibilidad de que él y el otro ex de Ciudadanos, Juan Cassá, se unan para tener la llave en las votaciones de la institución bajo el manto de Por mi Pueblo. Este escenario implicaría, de salida, el fin de la etapa de Maldonado como vicepresidente o, cuando menos, obligaría al PP a rediseñar su relación con él y con Cassá con una nueva negociación.

Si ambos se saliesen de la órbita popular, lo cual de salida no les interesaría económicamente, el PP gobernaría en minoría con 15 diputados sobre 31, de los que 12 son del PSOE y otros dos de Adelante Málaga (IU y Podemos). Con la posibilidad de este panorama acechando en el horizonte, los socialistas le han ofrecido esta misma semana al PP su apoyo para facilitar que el presupuesto de 2022 de la institución salga adelante. La hipótesis de una moción de censura que le dé la presidencia al PSOE, con el apoyo de Maldonado y Cassá, también se antoja improbable a día de hoy.

Se da la circunstancia de que Por Mi Pueblo, la fuerza política con la que estarían coqueteando Maldonado y Cassá, tiene como cabeza visible a Abdeslam Lucena, alcalde de Benamocarra. Lucena llegó a salirse del grupo del PP en la Diputación y se mantuvo como no adscrito bajo la presidencia de Elías Bendodo.

Además, el actual presidente popular de la institución provincial, Francisco Salado, está gobernando como alcalde de Rincón de la Victoria con el apoyo de Por Mi Pueblo y con el exregidor rinconero del PP José María Gómez ‘Pepín’ como el representante de esta fuerza que asumió una tendencia de alcaldía.

Antes de que próximamente se aclare en qué se traducirá el abandono de la disciplina de su partido, Maldonado seguía votando como miembro de la formación naranja -pues todavía no ha pasado a diputado no adscrito y la disolución del grupo de Cs está pendiente de su tramitación- y lo hizo, igualmente, como socio de Gobierno alineándose con el PP en los puntos de su gestión. Eso sí, las mociones que había presentado Ciudadanos no se llegaron a debatir en esta sesión, dado que su hasta ahora portavoz y único representante se había marchado de esta fuerza política. De hecho, desde el público asistieron expectantes los miembros del grupo de Ciudadanos en la Diputación que se verán afectados si se consuma la disolución del grupo.

Esta situación no se daría si Maldonado entrega su acta tal y como le exige Cs, aunque él aseguró inicialmente que no lo haría ni en la Diputación ni en el Ayuntamiento de Mijas y no hay visos de que vaya a ceder. Ayer mismo, la portavoz naranja y edil de Cultura en el Ayuntamiento de Málaga, Noelia Losada, le recordó a Maldonado que debe entregar sus actas.

El Pleno de la Diputación de Málaga desembocó en una colección de instantes extraños que, incluso, parecían escenas teatrales.

Una vez que Juan Carlos Maldonado ya había escenificado la crisis abierta por su marcha de Cs cambiando varias veces el sentido de su voto sin hacer un daño real al PP, todas las expectativas estaban puestas en la comparecencia final del vicepresidente -a petición socialista- que figuraba en el orden del día.

Pero lo sucedido terminó remitiendo a esas situaciones en las que parece que va a pasar algo trascendente y al final no pasa nada. El PSOE le ‘perdonó’ la comparecencia a Maldonado y no se hizo público hasta que él tenía que empezar a tomar la palabra.

Un rato antes, el portavoz socialista José Bernal tuvo un gesto con el vicepresidente en plena tormenta. Es uno más de los numerosos movimientos de ajedrez a los que se asiste estos días. De hecho, se les había visto a ambos levantarse de sus escaños para dialogar aparte y negociar la retirada de la petición del PSOE.

Se daba, además, la circunstancia de que esta comparecencia había sido pedida por los socialistas antes de que el lunes Maldonado anunciara su marcha del partido naranja para abordar su salida de Sabor a Málaga.

Aunque Bernal no desenterró su hacha dialéctica más beligerante, el PSOE vino a culpar al PP de la situación creada en el ente a través de su diputado y Secretario de Organización de su Ejecutiva saliente, Javier Jerez: «Si el PP dedicara los mismos esfuerzos que dedica a arremeter contra el Gobierno de España a trabajar por la provincia y por el gobierno de esta Diputación seguramente no estaríamos presenciando este lamentable espectáculo».

Bernal y Maldonado -que fueron compañeros en las filas socialistas y llegaron a coincidir en el tiempo como respectivos alcaldes del PSOE y Cs en Marbella y Mijas- tienen ahora varias cuestiones que abordar.

Tras el triunfo en las primarias de Daniel Pérez, Bernal ha estrenado unos galones de Secretario de Organización del PSOE que serán refrendados en el congreso provincial del 12 de diciembre. Eso sí, ya ejerce como tal y una de las cuestiones en las que posiblemente intervendrá tiene que ver con el apoyo que le presta en Mijas Maldonado al alcalde socialista Josele González. El caso de Mijas es, cuando menos, curioso. El PSOE se encontró con la alcaldía en el Pleno de investidura después de que se la ‘regalara’ Maldonado porque el candidato del PP, Ángel Nozal, no acató el pacto entre sus partidos para darle de nuevo la vara a Ciudadanos.

El vicepresidente de la Diputación hizo en el Pleno mijeño de este martes lo mismo que luego ha reeditado en el de la Diputación. Mostró su descontento rompiendo su disciplina de voto, aunque los socialistas no tenían problema ninguno en que lo hiciera porque los otros cinco ediles naranjas se mantuvieron leales. Al efecto ‘dominó’ en el Consistorio mijeño, también tendrán que buscarle los socialistas una salida sensata y no interesa tener a Maldonado más cabreado de la cuenta porque además está erosionando a los ‘populares’ en la institución provincial.