El azulejo que pendía de una de las paredes del interior del Café Central ya tiene un nuevo hogar: la peña flamenca Juan Breva, en la calle Ramón Franquelo 4, a tan solo cinco minutos a pie desde la histórica cafetería de la plaza de la Constitución.

El Ayuntamiento y la familia Prado, que regentaba la cafetería, han acordado que el mosaico que expone cómo se toma el café en Málaga esté en la fachada de esta peña, establecida en un edificio de propiedad municipal en el que ya luce otro mosaico de Amparo Ruiz de Luna, la autora de la mítica pieza del Central, según explica la concejala de Medioambiente Gemma del Corral.

Mosaico de Amparo Ruiz de Luna para la peña Juan Breva. L.O.

En esta intervención, añade Del Corral, se aprovechará para reparar el propio mosaico de la peña, ya que tiene algunas piezas desprendidas. “Ya están los trabajos en marcha para que, a la mayor brevedad, el mosaico pueda disfrutarse por todos los malagueños y visitantes tal y como se comprometió públicamente el alcalde”.

En la peña, han acogido la noticia con "gran ilusión", ya que el Café Central fue también punto de encuentro de cantaores y flamencos, además de sede de numerosas tertulias especializadas, puntualiza la concejala. «Creemos que no hay mejor lugar para que lo sigan disfrutando malagueños y visitantes, por la vinculación que el Central tuvo hasta su cierre con el flamenco".

Colegio Los Olivos

En cuanto a los otros dos azulejos que estaban expuestos en la calle Santa María, también se han mudado a otro emplazamiento. En este caso la nueva localización escogida es el patio del colegio Los Olivos, donde fue alumno el propietario del Central, Rafael Prado y también sus hijos, según cuenta la directora del centro Mariví García.

Los azulejos, en el Colegio Los Olivos. L.O.

“El azulejo que estaba fuera en calle Santa María tenía el nombre de cada tipo de café pero lo tenía también en latín y esa traducción la hizo el padre Laureano Manrique, que ha sido director de este centro y profesor de latín y griego muchos años”, explica Mariví García. “Como antiguo alumno a Rafael Prado le hizo la traducción y se puso en la cerámica de Ruiz de Luna. Yo creo que ese es el vínculo y por eso ha vuelto aquí”.

De manera que, desde esta mañana, las dos históricas piezas que adornaban uno de los costados del Café Central ya están reubicadas, para sorpresa de algunos padres que han acudido hoy a recoger a sus pequeños de las clases de Infantil.