La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) cuenta con una nueva norma para los coches que cuenten con más de diez años. Los vehículos que lleven sus coches, de manera anual, deberán saber que existe una nueva prueba de emisiones. A la ya tradicional revisión de emisión de gases, se le unirá la prueba de lectura OBD (On Board Diagnostic- Diagnóstico a bordo) que comprueban los sistemas de control de emisiones (E-OBD). Esta prueba se une a los nuevos cambios previstos para la ITV en 2022.

Un requisito que no será obligatorio para los conductores, ya que muchos coches quedarán excluidos de esta prueba.  Además, las previsiones de los expertos de la ITV es que la prueba del sistema OBD sea pasada por la mayoría de vehículos.

¿En qué consiste el sistema OBD?

OBD consiste en implantar un sistema en los vehículos para reducir las emisiones contaminantes y conocer los niveles de emisiones. Se hace mediante unos sensores que se sitúan en fusibles, volante o puerta de copiloto según el vehículo. El sistema OBD monitoriza los elementos involucrados en las emisiones, el sistema de inyección o la entrada de aire al motor. Después transmite esos datos a sensores del vehículo. Mediante un cable se pueden extraer esos datos.

¿Qué turismos deben pasar esta prueba?

No todos los coches tendrán que pasar esta prueba en las estaciones de ITV. Solo se aplicará exclusivamente a los vehículos matriculados desde el 1 de enero de 2011 y en los vehículos industriales desde 1 de enero de 2014. El sistema será analizado por los técnicos, que se conectarán al ordenador del coche para analizar los sistemas de anticontaminación en busca de averías, errores o manipulaciones. Si tienes dudas, en un taller pueden informarte al respecto del estado del sistema OBD de tu vehículo.

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Otras novedades

En el caso de los vehículos declarados como siniestro total existen otras novedades. En caso de reparación, tendrán obligatoriamente que pasar la ITV para certificar que están en condiciones de rodar o de ser vendidos. Los vehículos que no pasen la ITV en un plazo de diez años serán dados de baja por la Jefatura Provincial de Tráfico. La condición se podrá revertir si el titular demuestra que el vehículo está en condiciones de recibir el permiso de circulación.