Fue un sector clave, que no se detuvo mientras hubo confinamiento, pero ahora se considera olvidado por todas las administraciones. El campo malagueño no puede más. Y así tiene previsto desarrollar una tractorada, convocada para el 3 de marzo por Asaja Málaga, COAG, UPA e incluso el colectivo de cooperativas Agro-Alimentarias de Málaga. Protestan por los bajos precios de sus productos en origen y los altos costes de producción y también reivindicarán los principales sindicatos agrarios obras que permitan afrontar con garantías periodos de sequía tan graves como el actual.

Para Asaja Málaga, hace casi una década que se demandan infraestructuras que hagan frente a la falta de precipitaciones. Pero la realidad es que, a su juicio, no se sabe «a ciencia cierta» si algunas de las comprometidas estarán terminadas antes de que acabe el presente año. La falta de precipitaciones afecta a prácticamente la totalidad de las variedades hortofrutícolas, así como a los cereales.

Para la unidad de acción que supondrá la reseñada tractorada, los portavoces de los distintos colectivos coinciden en poner el acento en la grave situación que padecen desde hace años los productores de cítricos. «Faltan políticas y medidas coherentes para garantizar la dignidad de las explotaciones agrarias y salvaguardar el campo malagueño», denuncia el presidente de Asaja, Baldomero Bellido.

Así, en los últimos 12 meses, los precios del agua han subido de media un 33% y la energía eléctrica, fundamental para el bombeo del agua en numerosas explotaciones, más del 270%. Sin embargo, los precios de los cítricos siguen estancados por debajo de los 13 céntimos por kilo. Es una situación insostenible que, por falta de viabilidad económica, ha terminado por agotar la paciencia de los productores.

También alegan los sindicatos que la reforma laboral o la competencia desleal de terceros países son otro lastre añadido a la grave sequía actual, «que asfixia a las explotaciones agrarias malagueñas desde hace varios años. El sector ha terminado por saturarse, de forma que se están produciendo abandono de explotaciones, lo que conlleva una imparable despoblación de zonas rurales», incide el propio Bellido.

Paradójicamente, el agricultor cada vez es más pobre, pero se encuentra con que encima los precios no dejan de subir en la cesta de su compra o al llenar el depósito de combustible. El aumento de precios en los establecimientos «no repercute en los agricultores y ganaderos, el primer eslabón de la cadena alimentaria, que ven cómo se incrementan sus pérdidas porque ni siquiera cubren los costes de producción con la venta».

La sequía también afecta al ganado malagueño, cuyos piensos también han aumentado, como condicionamiento añadido, más del 30% en el último año. Y siguiendo con la agricultura, hasta un 20% han subido los costes de las semillas, mientras que de media los abonos son un 150% más caros ahora que hace 12 meses.

Las organizaciones agrícolas tienen previsto reunirse con el secretario general de Agricultura de la Consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación, Vicente Pérez, para instar a la Junta de Andalucía a elaborar de un estudio sobre el sector citrícola andaluz, que ofrezca una «foto panorámica» para emprender medidas y soluciones acordes a la situación real de la producción y los mercados.

En este sentido, unos de los asuntos que más preocupa a los productores es la grave sequía. «La falta de precipitaciones está provocando grandes daños al sector citrícola andaluz, y más concretamente a una de las principales zonas productoras de la comunidad autónoma, como es el Valle del Guadalhorce», apuntan.

A dicha situación hay que añadirle otro contratiempo no menos significativo. Y es el relativo a la persistente falta de mano de obra que representa en cuanto a los cítricos, campaña tras campaña, un coste añadido para los agricultores, como se ha puesto sobre la mesa en la propia Mesa de Cítricos. En ella se ha puesto además sobre la mesa la necesidad de «homologar un contrato entre el agricultor, la industria y la distribución que garantice un precio en origen rentable para el productor», como también especifica el sindicato agrario COAG.

Para el secretario general de UPA Málaga, Francisco Moscoso, el incremento del salario mínimo en un periodo de sequía tan prolongado constituye la puntilla para un agricultor que no deja de observar cómo en los lineales de los supermercados no dejan de entrar frutas de otros países. «Le pedimos a las administraciones competentes, también a la Junta de Andalucía, que trabajen para evitar la competencia desleal que representan otros países productores de cítricos», incide.

Por su parte, la Junta insiste en que este año se culminarán todas las obras incluidas en el Decreto de Sequía aprobado el pasado año, tal y como ya informaba días atrás este periódico. Sin entrar a valorar variedad por variedad, aunque el subtropical axárquico es el líder en toneladas exportadas desde la provincia de Málaga, el Ejecutivo andaluz recuerda que hace sólo unos días ponía a disposición de los productores axárquicos más de 5 hectómetros cúbicos de aguas regeneradas.