Kiosco

La Opinión de Málaga

Magia

José Arcario: un malagueño rumbo al Mundial de Magia

Con 32 años, el malagueño José Arcario acaba de quedar subcampeón de España de Micromagia, a sólo un punto de diferencia del primero. El subtítulo le permitirá participar en julio en el Campeonato del Mundo de Magia, en Quebec

José Arcario, con réplicas de monedas chinas y americanas de medio dólar, que emplea en muchos de sus trucos. A.V.

El número comenzaba con una taza de té que, como si fuera una lámpara maravillosa, hacía que los deseos del público se cumplieran; de hecho, si alguien pedía una carta, «por ejemplo, el 3 de picas, al tirar del té salía una carta doblada: el 3 de picas», explica el mago José Arcario, que detalla que el plato fuerte venía a continuación, porque tras pedir dinero aparecían monedas.

José Manuel Moreno Arcario, malagueño de 32 años de Miraflores de los Ángeles y de nombre artístico José Arcario, ha quedado segundo en el Campeonato de España de Micromagia, celebrado a final de marzo en Almusafes, Valencia gracias a su espectacular taza mágica, un truco que, confiesa, le ha llevado años montar y perfeccionar, a partir de uno anterior que ideó en 2017.

El segundo puesto, a sólo un punto del primero, le permitirá participar en el Campeonato del Mundo de Magia que se celebrará en julio en la provincia canadiense de Quebec, lo que confirma que la taza que maneja tiene algo de maravillosa, «porque estoy cumpliendo el deseo de participar en un mundial», sonríe.

Como explica, la micromagia es una de las dos modalidades en que se divide la magia de cerca o de proximidad, pues mientras la primera es la cartomagia o magia con cartas, la micromagia hace referencia a la que emplea «todo lo que no sea cartas: monedas, objetos pequeños, etc...».

José Arcario, con el mago Alberto de Figueiredo en el campeonato de España de marzo. A.V.

Y aunque el número de la taza de té comienza con un naipe, el resto se centra en las monedas, con las que, por cierto, también ha sido subcampeón de Portugal y tercero en Francia en años anteriores, pues este tipo de certámenes son siempre internacionales.

La afición, cuenta, surgió a raíz de un juego de magia que los Reyes Magos le echaron a su primo. «Luego me lo echaron a mí otros Reyes y en una época sin internet me estuve bebiendo todos los libros de magia que podía y más tarde estuve trabajando en la Feria Mágica del Parque y de calle Alcazabilla».

Hasta que llegó el día en que este ingeniero eléctrico formado en la Politécnica, que llevaba tres o cuatro años trabajando en una empresa, decidió ser mago a tiempo completo. «A mis padres no les pilló por sorpresa, pero sí que tuvieron miedo e incertidumbre, pero yo soy de los que piensa que aquí estamos para ser felices y hacer felices a los demás y creo que si eres feliz lo comunicas», resalta.

Con página web propia (www.josearcario.com), el mago cuenta que fue evolucionando como trabajador autónomo: «Al principio tiraba de eventos familiares y comuniones y poco a poco vi que el tipo de magia en el que encajaba era el de eventos de empresa, con trucos de magia personalizados para esa empresa. El boca a boca funciona mucho porque si haces un juego que impacte, la magia es muy memorable», remarca.

El mago malagueño ha llegado a un nivel en el que elabora con paciencia sus propios trucos; algunos de ellos los mostrará en un próximo espectáculo en Madrid, con el que él y otros diez magos españoles seleccionados para el Mundial de Quebec -cada uno de una especialidad- esperan sufragarse parte de este ilusionante viaje.

Compartir el artículo

stats