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La Opinión de Málaga

Voluntariado

Dejar Ucrania y empezar una vida en español en Málaga

Voluntarios del Club de Leones Málaga-Limonar ofrecen clases de español mañana y tarde a refugiadas ucranianas y sus familias

El profesor Cristóbal Herrero, de 91 años, junto a la presidenta del Club de Leones Málaga-Limonar y las alumnas ucranianas. Evelyn Herrera

En el grupo hay varias ingenieras y economistas, una directora de Turismo y una estudiante universitaria. La invasión de Ucrania por el dictador Vladimir Putin les ha forzado a dejar parte de su familia y a recalar en Málaga como refugiadas. Ahora, se adentran en la lengua de Cervantes en su nueva y forzosa vida en España.

«La mayoría lleva dos, tres semanas y te puedo decir que con unas caras de dolor, porque allí han dejado a sus padres, a sus hermanos... que nunca les hablo de la guerra», cuenta el veterano Cristóbal Herrero, de quien ha partido la iniciativa.

A sus 91 años, este antiguo profesor de alemán de la Escuela de Idiomas de Málaga es un voluntario más del Club de Leones Málaga-Limonar y enseña español por las mañanas, en un local compartido con el Club de Leones Málaga Decano en La Malagueta, a un grupo de entre ocho y nueve refugiadas ucranianas. Por la tarde Clara y Yolanda, dos jóvenes estudiantes del Club de Leones, se encargan de dos grupos más. La asociación Maydan de ucranianos de la Costa del Sol también colabora.

«Es muy buen profesor y poco a poco entiendo el idioma», cuenta de Cristóbal su alumna Cristina, de 20 años, estudiante de Turismo de Leópolis, que ahora mismo vive en Benalmádena con su tía, mientras el resto de su familia sigue en Ucrania. Como explica, su país está dando la sorpresa frente a Rusia, «pero a un precio muy grande».

A su lado está María, también de 20 años, de la ciudad de Ivano-Frankivsk, que cuenta que tiene a su familia dividida entre Ucrania y la República Checa, aunque ha podido llegar a Málaga con su marido y sus suegros.

Las alumnas, por cierto, estudian español con libros de textos donados por una editorial, gracias a las gestiones de María Linde, profesora de la Escuela de Idiomas.

Madre e hija

Dos de ellas son Alexandra y su hija Linda de 9 años. La madre cuenta que son de Crimea «y que para Ucrania somos parte de Ucrania y para Rusia, parte de Rusia». Las dos confían en tener pronto al padre de Lina con ellas.

Madre e hija siguen la clase de español. Evelyn Herrera

De la ciudad de Dnipró es Luzmila, que vive en Málaga con su hija y su nieta desde hace un mes y cuenta que sólo tiene un pensamiento en la cabeza:«Me gustaría regresar a Ucrania».

Alexandra, la segunda con este nombre en el grupo, vive en un centro de acogida de ucranianos en Málaga. Por suerte, explica que pudo escapar de su ciudad, Járkov, junto a su familia «el primer día de la guerra». En el centro de acogida, explica, «tenemos comida, tenemos de todo, es un sitio muy agradable y quiero dar las gracias a España».

La profesión de Rosalía, que cuenta que se llama así por su abuela católica, es la de entrenadora militar de tropas de asalto aéreo de Ucrania; natural de Zhitomir, cuenta que ha venido a España sola y que tiene a toda su familia en su país.

En el caso de Ángela, la última alumna, de Odesa, a Málaga vino con su hija mayor y su nieta pero tiene luchando en la guerra a su hijo de 27 años.

Pese a las circunstancias, todas las alumnas tratan de sobrellevar la tragedia con ánimo y lecciones de español.

Además, explica Toñi Herrera, presidenta del Club de Leones Málaga-Limonar, el 22 de junio el club organizará un concierto a beneficio de Ucrania en la Sala Unicaja de Conciertos María Cristina, a cargo de profesores del Conservatorio Profesional de Música.

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