El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, cuenta en esta entrevista cómo la Expo de Zaragoza de 2008 le motivó a armar la candidatura de la ciudad para 2027 y analiza cuáles son las fortalezas del proyecto «La Era Urbana: hacia la ciudad sostenible», que compite con Minnesota, Belgrado, Phuket y San Carlos de Bariloche. En 2023, el Bureau International des Expositions (BIE) elegirá al ganador.

¿Cuál fue el germen de presentar Málaga como aspirante a acoger la Expo?

En el 2008 fue la Expo de Zaragoza, y creo que fue en el debate sobre el estado de la ciudad en el 2009, el primero inmediato a la Expo, en que anuncié que para el entorno de 2023 trataríamos de tener una Expo internacional tecnológica, porque veía claro que eso podía tener interés para el país y el mundo en general. ¿Y por qué esa fecha? Porque el reglamento del Bureau te plantea que un país no puede tener una Expo sin que hayan pasado 15 años al menos de la anterior. Zaragoza tiene con Sevilla 16 años de distancia, por lo tanto a partir de 2023 ya puede tener lugar otra. Nosotros empezamos a movernos a partir de 2018, ya con el gobierno anterior de Rajoy, bien es verdad que sin una dirección tan clara en la línea de la ciudad sostenible. Ya en el año 2019, en el programa electoral llevamos este tema y entendí que situarnos en el contexto del reto que tiene la humanidad sobre los objetivos de desarrollos sostenible y ver cómo las ciudades pueden plantearse respuestas a esos retos a medida que llega más gente a las ciudades podía ser un tema interesante. Eso es lo que puede convertirnos junto con ser una ciudad atractiva, más una región y un país formidable como es España, que además tiene experiencia en la celebración de este tipo de eventos, puede ser un motivo para poder ganar. Hemos tratado que fuera un proyecto muy compartido, hemos sumado la Junta de Andalucía, el Gobierno ha tardado un poco al final pero se presentó y era esencial porque es un proyecto de estado. Tuvimos poco tiempo para utilizar Dubái como campo de proselitismo porque allí estaban los responsables de los pabellones para ir hablándoles de la candidatura.

¿Cómo avanza hacia la sostenibilidad urbana una ciudad como Málaga, que tiene un gran peso del turismo, del sector servicios, un mercado inmobiliario tensionado, población creciente con población extranjera interesada aquí?

Lo primero es que Málaga debe procurar ser, hagamos o no Expo, por responsabilidad una ciudad sostenible. No quiero decir que la candidatura se gane porque seamos más o menos sostenibles, la candidatura se gana porque es una ciudad atractiva, fácil de llegar, conectada con el mundo y una temática interesante. Se trata de compartir buenas prácticas, de aprender unos de otros. Yo veo esta Expo como de congresos y convenciones, por eso plantearemos, está previsto y hablado, que Málaga tiene que reforzar su capacidad de congresos, tiene que ampliar su Palacio de Ferias, tiene que poner en marcha la operación del auditorio, que tendrá como ocurre en Bilbao una utilidad para convenciones muy potente, Euskalduna es un modelo. Uno de los arquitectos de Málaga es el que hizo el Euskalduna, Federico Soriano, y eso permitirá hacer simultáneamente visitas a la Expo de gente que al mismo tiempo está teniendo reuniones sobre distintos aspectos sobre la sostenibilidad de las ciudades. No hay ningún impedimento en los problemas que tenga la ciudad, que los tenemos todavía para ser una ciudad plenamente sostenible, para conseguir ser sede de la Expo. Pero al mismo tiempo iremos avanzando, una ciudad como la nuestra está fomentando el transporte público, está haciendo una apuesta por el autobús eléctrico, el tema del hidrógeno verde tenemos programas también… estamos productivos en esta materia. El mismo eje litoral para emitir un componente muy claro de sostenibilidad y ese fomento del transporte público interurbano. Hay mil ideas, la red de bajas emisiones, la eficiencia energética… No hay ninguna característica en Málaga que la haga no merecedora de la Expo.

Sobre la colaboración entre administraciones para desencallar proyectos en Málaga, ¿hay algún otro proyecto más que la Expo podría impulsar?

Nosotros hemos presentado algunos proyectos. Pero lo esencial es que se plantee el espacio de la Expo, es en lo que tenemos que estar comprometidos y no es caro. Los espacios de congreso yo tengo claro que van a ser necesarios tenerlos.

El alcalde de Málaga, durante la entrevista. Álex Zea

El auditorio se sigue planteando en el Puerto, ¿no?

Sí, lógicamente. No se trata de hacerlo allí [en los terrenos de la Expo]. Esta es una ciudad que es cómoda, pero que al hilo de los congresos que se celebren dedicaríamos un tiempo, un día, pre o postcongreso a visitar la Expo. Encaja muy bien, hay una sinergia muy clara. Pero no es por sacar el auditorio, es porque lo va a necesitar si queremos éxito para la Expo y allí no hay sitio para ello. La Expo en sí misma, por su dimensión, por las características de altura que te permiten los controles, la cercanía que tiene con el aeropuerto, hace que tenga sus limitaciones, no puedes hacer edificios en altura. El propio auditorio ahí no encajaría, ni querríamos hacerlo de forma distinta donde está previsto.

¿Encajaría el proyecto del Guadalmedina?

Puede encajar pero es un tema que tenemos que hablarlo con el Gobierno. Nosotros hemos planteado una serie de cuestiones, el propio eje litoral creo que tiene su encaje. Yo creo que, alguna vez se lo he comentado a la gente del Ministerio de Exteriores, la Expo es un proyecto tan alineable con lo que Europa pretende que sería gasto apoyable con fondos europeos porque sería como un efecto multiplicador. Va a tener un efecto educativo, pedagógico, estimulador de toda la gente que esté allí. Porque se va a poner al día y va a aprender a nivel europeo y mundial, que es lo que queremos, compartir experiencias hacia África, América Latina, Asia… ver cómo podemos avanzar juntos.

¿Cómo cree que cambiaría a la ciudad la Expo?

Yo insisto en que lo esencial es que tiene que estar urbanizado el recinto de la Expo, el espacio logístico que se uniría luego al CTM porque es bueno recordar que la Expo de Málaga va a ser de una utilidad inmediata, que no se va a tardar 20 años o más como la Expo de Sevilla. Y la parte de viviendas son más de 1.000 para personas que trabajen y que se incorporan al parque de viviendas, sea autonómico o sea local, me da igual. En principio Sepes quiere desarrollarlo, nosotros planteamos una permuta de los 800.000 metros cuadrados por suelo nuestro finalista para vivienda. Ellos han preferido mantenerlo como propio, no pasa nada, nos adaptamos. Y esto tiene que estar perfecto, listo, tenemos que tener el vial prolongación de Ortega y Gasset que llega a la altura de Intelhorce y que ahí luego se estrecha por la antigua carretera, prolongarla en los mismos términos para llegar a la zona de Mercamálaga o al nudo de la hiperronda y la ronda. Y luego el vial distribuidor, una cosa muy barata, estamos hablando de 30, 40 o 50 millones de euros, dependiendo de donde lleguemos. Y luego el vial distribuidor, que son 30 o 40 millones de euros, que conecta con el aeropuerto y también con los polígonos. Hecho esto no necesitas más estrictamente. El tema de los espacios para congresos, la ampliación del Palacio y el auditorio es bueno para que esto tenga esa finalidad pedagógica y de que los especialistas vengan, compartan, aprueben declaraciones, los países se comprometan, etc.

Se necesitará ayuda privada para tener una planta hotelera en condiciones.

Tenemos en el desarrollo hotelero de Málaga capacidad para dar respuesta a este tema, entre Málaga y el entorno, puede que surjan más pero no hay que fomentar que surjan más, en Sevilla con la Expo el no unir con Málaga ese tren rápido que ahora se está uniendo en Almodóvar del Río, que se podía haber hecho entonces con la «Y» conjunta que tenía previsto Europa para Andalucía que era llegar de Madrid a Córdoba y dividía Sevilla Málaga con un bypass. Eso hizo que Sevilla desarrollara una planta hotelera que cuando terminó la Expo se quedó en el aire, eso no tiene sentido. Hubiera sido mucho más inteligente utilizar la planta hotelera de la Costa del Sol, como se dijo en el argumento ante el Bureau. En el documento de la etapa de UCD se puso eso, luego en la etapa PSOE no hicieron las cosas como se dijo en el compromiso. Yo creo que aquí no hay que fomentar una planta hotelera que se base en la Expo, no es sano, simplemente esa dotación de congresos que estamos diciendo, tiene vida propia con Expo y sin Expo, y eso le da vida al tema hotelero. Pero con el desarrollo de los hoteles que hay más las viviendas turísticas de Málaga y la provincia tenemos una capacidad de acogida, creo que son entre 400.000 y 500.000 plazas las que tiene la provincia ahora mismo. Es verdad que es una etapa en la que la costa tenemos mucho turismo, porque es de junio a septiembre, pero aún así tenemos capacidad para hacerlo bien.

Si nos ponemos en el escenario de que Málaga finalmente no gana la Expo, ¿hay un plan B para la zona del Amoniaco?

La ventaja de esta Expo es que lo que exige de inversiones es tan natural y necesario, no fue el caso de la Expo del 92, porque se hicieron unas inversiones brutales, por cada euro gastado en la isla de la Cartuja, eso me lo decía uno de los expertos de allí, se gastaron 8 o 10 fuera, en la ciudad. Esto es tan necesario que con Expo o sin Expo hay que hacerlo, la prolongación del vial se puso una primera piedra hace 15 o 20 años. Y luego el desarrollo del suelo se hará también porque es necesario la logística, el tema de viviendas y luego lo que es el espacio Expo será convertido en un espacio de enseñanza, de emprendimiento, de innovación para temas sostenibles, ligado a la Universidad y al Parque Tecnológico. Pero con esta línea, que es un tema que va a seguir permanentemente acuciando a la humanidad, queremos que esto sea un espacio de referencia, que la propia universidad de málaga cree una especialidad potente en la materia. Estamos en condiciones de estudiarlo, sobre todo cuando ganemos. Yo tengo mucha confianza en que ganemos. La postexpo de aquí es fabulosa, igual buena que la Expo, porque es poder trabajar en enseñanza e innovación para dar respuesta a retos que van a seguir.

El embajador de la Expo habla del dividendo de la imagen, que el hecho de que Málaga esté en la carrera para ser sede, ya de por sí es una victoria por la promoción que da a nivel internacional de la ciudad. ¿Lo comparte?

Hansi Escobar tiene mi cariño y mi afecto pero nosotros no vamos por eso, vamos para ganar. En ese sentido la imagen de Málaga es ya muy potente, no quiero ser presuntuoso pero Málaga le aporta a la marca Expo tanto o más que la marca Expo a Málaga. Una Expo en Málaga es algo importante para el Bureau en mi opinión, pero que estas palabras no las interpreten negativamente.

Si Málaga gana la Expo, ¿asistirá usted como alcalde?

Yo creo que en este tema es importante que se gane, asista quien asista, es un tema que no está en mi agenda ni en mis preocupaciones para nada.