El servicio de Otorrinolaringología del Hospital Regional Universitario de Málaga ha puesto en marcha una Unidad de Voz Intervencionista con la que dar respuesta a pacientes con trastornos del movimiento laríngeo. Cada año atenderá a más de un centenar de personas que presenten este tipo de problemática derivadas de patologías oncológicas o neurológicas.

Los trastornos de la voz manifiestan la dificultad para producir sonidos al tratar de hablar o reflejan un cambio en el tono o calidad de la voz. Estos pueden estar causados por tumores benignos, laringitis crónicas o agudas, edemas laríngeos, cáncer de laringe, trastornos neurológicos o trastornos funcionales. Entre los más frecuentes están los pólipos, los nódulos, los edemas o las laringitis crónicas. Anualmente en el Regional se atienden a más de 200 pacientes con esta problemática.

En la unidad trabajan de forma conjunta los otorrinolaringólogos y profesionales del servicio de Neurofisiología, realizando electromiografías (EMG) laríngeas, estudios tanto para el diagnóstico como para el tratamiento de los trastornos de la voz. Estos proporcionan información acerca del estado de los nervios y músculos laríngeos, completando la evaluación diagnóstica de un gran número de afecciones, fundamentalmente los trastornos del movimiento laríngeo.

Asimismo, permiten el estudio causal de alteración nerviosa, conocer la naturaleza de la lesión, a qué nivel se produce, así como descartar miopatías, y diferenciar, en las parálisis laríngeas, entre fijación mecánica y lesión neurógena o verdadera parálisis de la cuerda vocal.

La jefa de servicio de Otorrinolaringología del Regional, Teresa Cantera, explica que a nivel terapéutico, la electromiografía laríngea permite guiar la inyección de toxina botulínica en pacientes con trastornos neurológicos de la movilidad laríngea. Del mismo modo, permite guiar la inyección de materiales de relleno en parálisis laríngeas.

"En un primer momento, se hace la EMG laríngea y se monitorizan las cuerdas vocales; en un siguiente paso, se hace una punción por vía externa -a través de la membrana cricotiroidea- hasta llegar a la cuerda vocal, lo que avisa el monitor de EMG y seguidamente se hace la inyección. De la misma manera se inyecta el material de relleno en caso de parálisis laríngeas", indica Cantera.

Para minimizar el riesgo de complicaciones, esta profesional explica que "se infiltra una cuerda vocal y al cabo de 2 o 3 semanas se infiltra la cuerda vocal contralateral. El efecto se nota al cabo de una o dos semanas y dura unos seis meses, al cabo de los cuales hay que repetir el tratamiento".

Todo ello supone un "gran avance" para el complejo sanitario, puesto que hasta mayo de 2022, cuando se puso en marcha la unidad, los pacientes que requerían un estudio de electromiografía laríngea eran derivados a otras provincias. Esto favorece ahora el seguimiento y facilita el desplazamiento de los pacientes.