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Crónicas de la ciudad

El año 2023 y la pésima señalización picassiana

A las puertas de cumplirse el medio siglo de la muerte de Picasso la ciudad conserva roñosas e ilegibles placas informativas relacionadas con la vida del artista.

Placa picassiana de calle Comedias sobre el Colegio de San Rafael, ayer. A.V.

El año que viene se cumplirá medio siglo del fallecimiento del artista más importante del siglo XX, nuestro paisano Pablo Ruiz Picasso.

Así que sería todo un gesto de sensibilidad, inteligencia y promoción turística, por parte de nuestro Ayuntamiento, si se animara a ‘acicalar’ o directamente a cambiar algunos elementos que en Málaga están ligados a la figura de Picasso y que no pasan por sus mejores momentos.

Sin duda, una de las acciones más urgentes sería retirar las placas de metacrilato que señalan algunos lugares picassianos, porque al poco tiempo de plantarse en el suelo del Centro, perdieron por completo su utilidad.

El motivo: all igual que los restos arqueológicos protegidos de metacrilato en el subsuelo, dejaron de ser visibles ayudados por el arcano fenómeno de la condensación.

Como saben quienes conocen el rocío de la mañana, al bajar la temperatura el vapor de agua se condensa y transforma en líquido. Como resultado, los viandantes no veían restos arqueológicos sino un cristal empañado y perlado de gotas.

Las planchas de calle Alcazabilla, a primera hora de ayer. A.V.

El desconocimiento municipal de este fenómeno de la Naturaleza propició un gasto inútil de dinero público. Todavía en la calle Alcazabilla perduran no ya las planchas de metacrilato que durante pocas semanas dejaron ver las murallas árabes sino toscas planchas de hormigón u otro material, después de que el paso de camiones rompiera el metacrilato y el Ayuntamiento se hartara de reponerlo. Sería hora de dejar atrás los cutres parches de calle Alcazabilla.

Placa informativa del antiguo museo municipal, en la calle San Agustín, ayer. A.V.

Pasa lo mismo, por ejemplo, con la placa picassiana del antiguo Museo Municipal en calle San Agustín, resulta casi imposible informarse de que allí trabajó como pintor y restaurador el padre de Picasso, José Ruiz Blasco.

Y a la altura del número 18 de la calle Comedias sigue, con toda la roña que ha sido capaz de adquirir, un mugrienta placa de metacrilato que, originalmente, informaba en español e inglés de que el visitante tenía delante el Colegio de San Rafael, la escuela en la que estudió de niño Pablo Ruiz Picasso. 

Más tarde, también se supo que allí estudió Blas Infante, el padre de la patria andaluza, algo de lo que no informa la placa, así que sería la hora de actualizarla con otro modelo más resistente.

Este antiguo colegio, hoy un hostel, exhibe todavía en su interior el patio de columnas que hacía las veces de patio de recreo en el que jugaron, en cursos y años distintos, Picasso y Blas Infante. Todo esto resulta desconocido para visitantes y turistas por la pésima señalización picassiana. Ánimo, que llega 2023.

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