Cómo han cambiado las cosas en los dos últimos partidos en La Rosaleda. De los cuatro meses sin ganar en Martiricos a dos victorias consecutivas en los que el Málaga CF ha dejado patente su mejora pese a las numerosas adversidades que ha tenido que superar a lo largo del presente curso. En el «día 1» sin Chavarría, Luis Muñoz y Joaquín Muñoz volvieron a demostrar el coraje y corazón malaguista que no deja de luchar.

Lo cierto es que no empezó cómodo el conjunto de Sergio Pellicer el encuentro ante el Sabadell. Acostumbrado a salir al terreno de juego llevando las riendas y los ritmos del partido, en los minutos iniciales los catalanes salieron eléctricos y en varias ocasiones se plantaron con peligro en el área blanquiazul, en este choque con Juan Soriano bajo palos. Pero la falta de acierto de los arlequinados en los últimos metros y el buen hacer de la defensa malacitana acababan despejando las acciones.

Pero no tardó demasiado el conjunto malacitano es sacar las garras y, de menos a más, fue ganando metros y creando ocasiones claras de peligro. El primer aviso blanquiazul llegó al cuarto de hora del pitido inicial, cuando Yanis puso un muy buen centro que acabó despejando Jaime. Así, el Sabadell se mostró consciente de la importancia de ser compacto y seguro también en fase defensiva para contrarrestar las internadas del Málaga.

Los de Pellicer siguieron mejorando en la creación, cada vez más presentes en campo rival. Desde la banda, Joaquín entró en el área de Mackay e intentó batirlo con un disparo en largo que acabó desviado. También lo intentó Yanis, pero la sacó el guardameta arlequinado.

Mientras tanto, los boquerones ni podían ni debían despistarse, ya que los de Antonio Hidalgo eran capaces de armas contragolpes con rapidez y solvencia, aunque poca efectividad. Además, aprovechando la debilidad del Málaga a balón parado, Stoichkov hizo un envío en largo aunque su compañero Juan Hernández estaba en fuera de juego. De estático en estático, el equipo de Pellicer a raíz de una falta lanzada por Jozabed tuvo una nueva ocasión de gol en la que Caye, de cabeza, encaró a Mackay. Una vez más, el portero del Sabadell consiguió despejarla. 

Así se fue el partido al descanso, con el Sabadell de más a menos y una mejora del club malacitano en fase ofensiva, con ocasiones manifiestas pero dejándolas escapar por muy poco.

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Para la segunda mitad el Málaga quiso mantener la buena presencia en el terreno de juego, anulando todo lo posible y más al Sabadell de Antonio Hidalgo, equipo al que cada vez le fue costando más generar peligro.

Yanis, cuyo esfuerzo sigue siendo innegable jornada a jornada, lanzó desde una falta un disparo que acabó directamente en los puños del portero arlequinado. El francoargelino busca el gol, pero le sigue costando muchísimo encontrarlo.

El Sabadell tuvo alguna que otra opción aislada que le mantenía dentro del partido. Así llegó el remate de Guruzeta con la testa, que finalmente se acabó diluyendo por un lateral de la meta de Juan Soriano.

El cronómetro corría y los de Pellicer se mantenían firmes, dominando el juego. Y para potenciar el ataque, a falta de Pablo Chavarría volvió a relucir la sociedad ilimitada entre los Muñoz malaguistas. Joaquín, desde la banda derecha, encaró, regateó y puso centro perfecto para que Luis Muñoz de cabeza rematase para enviar el balón al fondo de la red de Ian Mackay. Jugada magistral de conexión malagueña y malaguista, fruto del buen trabajo del equipo.

Poco después, la mala suerte con las lesiones parece acechó nuevamente a los jugadores blanquiazules. En esta ocasión, Ismael Casas sufrió un golpe en la rodilla y el canterano acabó saliendo del terreno de juego en camilla, aquejado de serias molestias en la articulación. 

La situación favorable tras el gol de Luis Muñoz fue un soplo de aire fresco y un chute de energía para los malacitanos. Los múltiples cambios de Antonio Hidalgo para reactivar el juego arlequinado no dieron sus frutos y entre Jozabed, Joaquín o el mismo Luis Muñoz, el 2-0 estuvo muy cerca en los minutos finales del encuentro.

Y tras una enorme racha sin que le pitasen un penalti a favor, se alinearon los astros, se hizo justicia y Ortiz Arias decretó la pena máxima a favor del Málaga CF. Para poner el broche de oro, Luis Muñoz batió a Mackay solo unos segundos antes de que se cumplieran los minutos de añadido. Otros tres puntos al saco, y a seguir.