El Burgos CF llega este sábado a La Rosaleda, en el último partido como visitante de la temporada, con los deberes hechos y con poco en juego pero con el objetivo de conseguir subir puestos en la clasificación y luchar ante un rival que tiene aún en juego la permanencia y donde los visitantes «no van a regalar nada».

Los burgaleses, desde hace semanas salvados, buscarán alcanzar la novena plaza para conseguir así mejores ingresos televisivos el próximo año y dar oportunidad a jugadores en duda para el club o que terminan contrato y están ya buscando un nuevo acomodo, sin embargo, lejos de poner el freno a esta temporada, seguirán peleando como si el objetivo de la permanencia estuviera en juego.

Para el partido de hoy en La Rosaleda se espera la vuelta del exmalaguista Matos tras su paternidad, una buena noticia para el lateral que volverá al equipo donde jugó la temporada pasada y donde se espera que sea titular ante la ausencia de Fran García por lesión, que acompañará también a Juanma con molestias en un dedo.

El técnico del conjunto burgalés, Julián Calero es consciente de que su rival «se juega mucho» y de que el equipo tiene que «ser muy consecuente» con lo que van a hacer ya que, según Calero, se les va a «acusar de algo».

«Si el Burgos compite bien y gana el partido, dirán que estamos tocados por otros y ,si jugamos mal, dirán que mi hijo es del Málaga y entonces hemos tenido un acercamiento y les hemos dejado ganar», comentó el técnico, que avisó que «se vayan olvidando» porque «el Burgos va a competir en Málaga con la sana intención de puntuar».