El Málaga CF estuvo mal y el árbitro, peor. El conjunto blanquiazul sale muy tocado de visita a Tenerife tras caer por 3-1 en un encuentro con claro protagonismo del colegiado Caparrós Hernández. Bustinza fue expulsado por doble amarilla, la primera de ellas muy discutible, a los 58 minutos de partido y a 15 del final el trencilla se inventó un penalti sobre Enric Gallego que el propio atacante se encargó de convertir en el 2-1. ¿Dónde estaba Pérez Pallas, encargado del VAR? Incomprensible. Luego Teto sentenció el partido y... ¿a Pablo Guede? Cuando la dinámica es mala, todo se vuelve en contra... Así que hay que buscar la forma de cambiarla. ¿Cómo? Veremos...

El conjunto blanquiazul quiso ser dominador en los primeros minutos, controlando y asegurando pases, y de nuevo recibió una cornada casi en la primera acción de peligro del rival. Waldo Rubio se marchó en velocidad de Bustinza por la banda izquierda del ataque tinerfeño y asistió a Enric Gallego, muy solo dentro del área para que hiciera el 1-0. Su disparo dio en Javi Jiménez, desvió la trayectoria y privó a Manolo Reina de cualquier opción de detenerlo. A los 17 minutos de partido se ponía ya cuesta arriba el asunto.

Intentó reaccionar el equipo de Guede, pero sin demasiado peligro tras el tanto local. Rubén Castro cazó un balón suelto dentro del área y chutó flojo y demasiado cruzado. El cuadro chicharrero dio un paso atrás, en ventaja en el marcador, y dejó más metros a un Málaga que cada vez empezaba a llegar con más facilidad, aunque sin acierto en los metros finales. Javi Jiménez, en jugada personal, se adentró en el área y su intento fue repelido por Juan Soriano. Castro tampoco estuvo acertado en el rebote.

A los blanquiazules, un día más, les estaba faltando tener ese tino necesario para desarbolar la defensa rival. Hasta que a los 42 minutos Álex Gallar empaló el balón con la derecha sin dejarla caer e hizo el tanto de la igualada. El esférico llegó al catalán después de que cabecearan hasta tres jugadores, entre defensores y atacantes. Los de Guede conseguían quitarse un tremendo peso de encima justo antes del descanso.

Tras el intermedio, el Tenerife empezó a volcar poco a poco el encuentro hacia la portería del Málaga. Empezaba a rondar el tanto y para terminar de oscurecer el panorama llegó la expulsión de Bustinza por doble amonestaciones. El central vasco, que volvía de lesión, recibió dos amarillas en cinco minutos y se fue expulsado en el minuto 58. El conjunto insular había cometido una infinidad de faltas en comparación con los blanquiazules, pero las amarillas, la primera muy discutible, fueron para Bustinza.

Había que recomponer el esquema y Pablo Guede introdujo cuatro cambios de una tacada. Juande, Chavarría, Genaro Rodríguez y Loren Zúñiga sustituían a Rubén Castro, Fran Sol, Fran Villaba y Álex Gallar.

En inferioridad numérica, al Málaga ya le costaba un mundo salir, solo quedaba resistir. Y entonces llegó una jugada circense. Totalmente incomprensible. Caparrós Hernández se inventó un penalti de una falta sobre Juanfran y el VAR no le corrigió. Absurdo. Una auténtica vergüenza. Y Enric Gallego no perdonó.

Abajo en el marcador, con un hombre menos y con poco más de 10 minutos para rescatar el punto. Y lo difícil se convirtió en imposible a cinco del final. En un contragolpe, Teto mató el partido tras aprovechar un pase a placer de Appiah. El tanto fue anulado en primera instancia, también de forma incomprensible, y luego, vía VAR, subió al marcador.

Nueva derrota, cinco en seis jornadas. El equipo es penúltimo, con 3 puntos de 18 posibles. Y esta vez encima también tiene derecho a quejarse de un arbitraje calamitoso. ¿Último partido de Guede en el banquillo? Vienen horas intensas en Martiricos...