En La Bodeguilla nos hemos sonrojado, hemos sentido vergüenza ajena, al percatarnos de que desde el lunes pasado arrastramos un dudoso honor. El primer día en el que este establecimiento imaginario en el que siempre se habla de política abrió sus puertas -a mediados de enero de 2020 para ser exactos- una de las novedades que se comentó en la tertulia de su barra fue que el exalcalde naranja de Mijas y vicepresidente primero de la Diputación, Juan Carlos Maldonado, acababa de ser nombrado como nuevo secretario de Programas del Comité Provincial de Ciudadanos Málaga.

Ahora, tristemente se comprueba que aquel ascenso orgánico fue un espejismo tan efímero como contraproducente e ilustrativo de lo cambiante y falsa que llega a ser la turbia inercia que empuja, actualmente, a la política por el cauce de un río ombliguista en el que todo vale.

Por aquel entonces, ya habían transcurrido algo más de dos meses desde la dimisión del presidente nacional de los ‘naranjitos’, Albert Rivera, a la que Maldonado se refería como un punto de inflexión en la carta con la que el lunes pasado anunciaba en sus redes sociales que se marchaba de Ciudadanos y, por ende, dejaba a su partido sin representación ni estructura en la Diputación Provincial. También especificaba que él no estaba dispuesto a soltar su acta de diputado que lo situó como ‘número 2’ del Gobierno provincial a costa del entonces ‘defenestrado oficial’ de Ciudadanos con el que ahora ha pactado una oportunista alianza, Juan Cassá.

Medio año después de su ascenso orgánico, en los albores de un estío herido de pandemia, Juan Carlos Maldonado tarareó hasta la saciedad en los plenos de la Diputación una canción del verano en la que se sentía más orgulloso que nunca de pertenecer al partido naranja. Y, encima, llamaba tránsfuga a Juan Cassá porque había seguido el mismo camino que él ha tomado ahora en cuanto le han quitado de su macroárea de poder ‘Sabor a Málaga’, la marca gastronómica que manejaba a su antojo y con dudosos resultados.

De repente, Cassá y Maldonado han opositado a nuevo Dúo Dinámico de la política malagueña y la propuesta destila, como mucho, el triste ‘Resistiré’ que entona un dueto genovés. El jueves por la noche, en vísperas del decisivo pleno de los presupuestos, pasaron a ser ‘Los genoveses’. Ambos le enviaron a la dirección nacional del PP una carta en la que piden una reunión urgente para negociar la estabilidad de la Diputación con el aparato de calle Génova. Allí es dónde, precisamente, tiene despacho Fran Hervías, el exdirigente naranja que hizo de valedor de ambos cuando irrumpieron como portavoz municipal en Málaga y alcalde de Mijas, respectivamente. Es más, Maldonado fue regidor mijeño unos meses después de perder unas primarias socialistas para ser candidato a la alcaldía. Todavía se lo agradece. Su anuncio parecía un homenaje a Hervías y a la campaña contra Ciudadanos articulada por él junto al número 2 de Génova, Teodoro García Egea. A ambos han acudido ahora para vivir con grandeza en la órbita popular tras criticar duramente al PP de Málaga (no se sabe qué pensará en la intimidad de todo esto el ‘malagueño’ de la dirección nacional, Pablo Montesinos).

Y si no les dan lo que quieren y llegan a convertirse en la extensión en la institución de la calle Pacífico del partido de ‘los vengadores’ -o sea, el Por mi pueblo del alcalde de Benamocarra, Abdeslam Lucena, o el rinconero ‘Pepín’ Gómez que sería la tercera formación de Maldonado en ocho años- , los plenos provinciales serán lo más parecido que encontremos por estos lares a esas películas henchidas de drama que vomita la tele para atiborrarnos de penas las tardes de los sábados.