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La Opinión de Málaga

José María de Loma

Encuestas con jamón

El gallego andalucista. Quién le iba a decir a Feijóo que iba a estar tan rodeado de banderas andaluzas. Bueno, quién se lo iba a decir a más de uno del PP. Las blanquiverdes ya no son afortunadamente patrimonio de nadie ni rechazadas por nadie. Es la bandera de todos. De todos los andaluces. Y ondea orgullosa en mítines de muy diverso signo. A Feijóo, que ya venía mucho por Málaga, le están haciendo un máster acelerado en Andalucía y andalucismo. Tiene agenda propia y mitinea y besa niños regordetes en localidades muy diversas. De los Pedroches a Sierra Mágina, de Torrox a Sanlúcar, de Ayamonte hasta Almería. Viva Andalucía. Nacho Frade

Ahora sí les gusta Tezanos. Nunca CIS a gusto de todos. El hombre es un sondeo para el hombre. José Félix Tezanos es amigo de Sánchez, sociólogo y director del Centro de Investigaciones Sociológicas. Desde hace tiempo es objeto de dardazos por parte de uno, hunos y otros. Lo llaman tuercebotas o manipulador y lo acusan de maquear las encuestas en favor de su amigo y su partido, en favor del PSOE y en contra del PP. Pero ahora que (y van dos) los sondeos que propicia y evacua, elabora y distribuye dan requetebién al Partido Popular, las tornas cambian y los venablos de algunos se tornan lisonjas y ditirambos, piropillos incluso. Ay, qué guapo es Tezanos, podría suspirar un columnista.

Una veterana comentarista especializada en pedir su dimisión alababa ayer la metodología «rigurosa y científica» del CIS, que pareciera un viento que le estaba dando en todo lo alto de la cabeza. El sondeo del que hablamos no proyecta sin embargo cuántos escaños obtendría cada fuerza, cosa extraña, trabajo a medias. El organismo afirma que no hay representatividad suficiente en algunas preguntas. Es decir que en Jaén le han preguntado a dos y al del tambor. Solo ofrece porcentajes de voto. Entre 35 y 38 por ciento para los populares, que cada vez lo son más a tenor del panorama. A esta encuesta la llaman flash, encuesta flash del CIS, nene ha salido ya el flash. La llaman flash supongo que por no llamarla simplificada, rápida, encuestita o chiqui encuesta. Pero no sigamos por ahí a ver si vamos a criticar a Tezanos y alguien luego va a escribir en un periódico que lo criticamos y lo alabamos a la vez cuando en realidad es todo lo contrario y al revés elevado al cuadrado.

La lluvia torrencial de sondeos y encuestas (nadie diferencia una cosa de la otra) fue ayer intensa, sobre todo el sur, si bien se dieron fuertes tormentas en forma de preguntas, indecisos y porcentajes en Madrid y la meseta. Hubo sondeos catalanes, con personalidad propia, sondeos que cayeron en el olvido al atravesar Despeñaperros y sondeos de rápido consumo para el Twitter que no llegaron vigentes a la hora de comer. Ayer a la tarde, si no ibas protegido, te podían haber caído encima lo menos seis encuestas, todas con sus gráficos y sus porcentajes y titulares.

En breve no habrá más encuestas. O ya. No se puede. No dejan. La ley está obsoleta. Más que la jornada de reflexión. A partir de ahora los listos sí tendrán acceso a las encuestas, sabrán dónde las hacen, por dónde van las tendencias. Nosotros bastante tenemos con saber por dónde va el autobús y donde ponen buenos bocatas de jamón. Estamos sociológicamente a ciegas y habremos de fiarnos del ambiente, aunque la tradición manda que el sábado haya una encuesta en Andorra. Una encuesta en Andorra es como un tía en Granada. Está muy bien tenerla pero la ves poco. Los encuestadores descansan y ya nadie pregunta cómo valora a fulanito y cómo a menganito, que viven sobrevalorados o infravalorados y pendientes de la nota. Son como niños. Les pones un cuatro y se echan a llorar, pero ya con un 5,2 o un cinco pelao se crecen y piden la paga.

No es encuesta menor el debate de anoche, en Canal Sur, que uno vio con la mente en blanco por si le entraba alguna idea. Entraron más patatas fritas por la boca y cerveza por el gaznate que propuestas novedosas. Me gusta mucho escribir «a la hora de redactar estas líneas», que da impresión de agilidad, nocturnidad y presencia en el lugar de los hechos. A la hora de escribir estas líneas todos estaban muy seriotes y en su papel. A tenor de las encuestas.

Iñigo Errejón y Yolanda Díaz se funden en un abrazo. Álex Zea

El abrazo de la izquierda

Ahí está José Piña, candidato de Podemos, torremolinense, siendo testigo del gran abrazo de la izquierda: el de Errejón con Yolanda Díaz. Errejón era el hijo pródigo... de Pablo Iglesias. Hermano pródigo, más bien. Pero su ‘Más País’ podría embarcarse en la nave de Yolanda Díaz. En estas elecciones ya ha pasado.

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