Cómo Málaga ha sabido diseñar una hoja de ruta impecable y en coordinación con todas las administraciones. Cómo el puerto de Málaga ha sabido identificar los tráficos de cruceros y la oportunidad de que marinas de megayates como IGY Málaga Marina hayan optado por hacer su primera incursión en España. De todo ello y mucho más hemos estado comentando en una mesa redonda tan fructífera como consciente de los retos que quedan todavía por delante.

Tanto la industria crucerística en España, que cabe recordar mueve 12 millones de pasajeros en puertos españoles, como la industria de la náutica deportiva de grandes esloras, con su consiguiente impacto económico y efecto dinamizador del tejido industrial a través de las empresas -en su mayoría pymes- relacionadas con la industria auxiliar, siguen siendo, aunque parezca inaudito, grandes desconocidas fuera de las ciudades portuarias, como es el caso de Málaga.

En el ámbito nacional y desde no pocos organismos y administraciones se obvia a menudo la importancia que ambos sectores tienen dentro del Turismo. Ignoramos los motivos. Y también hemos reflexionado al respecto. Pero hemos tomado nota y desde Prensa Ibérica lo seguiremos abordando desde múltiples foros programados.

Tanto MSCCruceros, como MálagaPort, como Global Ports, Grupo Verlio e IGY Málaga Marina han coincidido en resaltar el buen trabajo que ha hecho el puerto de Málaga junto con los organismos municipales, autonómicos y sus respectivos patronatos de turismo. Pero sin olvidar que hay que seguir en la senda correcta e intentar que el gran público sea consciente, a través del proyecto de integración puerto-ciudad -que Málaga ha sabido conjugar de manera impecable-, no sólo del ecosistema económico que se mueve alrededor de ambas actividades, sino que la implicación debe ser aún mayor y que el ciudadano perciba el puerto como su casa, como su ventana al mundo y como eje vertebrador de una dinamización económica que repercute en cada uno de ellos.

El puerto significa progreso, innovación y conectividad. Y los españoles podemos sentirnos bien orgullosos de ello. Hagamos, pues, que el ciudadano así lo perciba.