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Mel Otero

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De repente, Dragan Bender

Dragan Bender, defendiendo a Marc Gasol. Marca

En 1990 John Schlesinger rodaba en Estados Unidos una película que contaba las peripecias de una joven pareja, formada por Matthew Modine y Melanie Griffith, que para poder pagar su nueva casa alquilaba la planta baja. Su inquilino, Michael Keaton, de apariencia impecable tenía un plan: Echar a los propietarios de su propia casa y para ello se negaba a pagar el alquiler, a marcharse y provocaba continuos problemas buscando la reacción de los propietarios. Esa película es: De repente, un extraño.

Este verano Moncho Fernández y José Luis Mateo planificaban su juego interior con una de las grandes promesas del baloncesto europeo, el lituano Marek Blazevic, y un pívot nacional en clara progresión como el malagueño Rubén Guerrero.

Ellos deberían ser los encargados de defender la canasta del Obradoiro, pero de repente la varita mágica del club gallego «se encontró» con una oportunidad: Dragan Bender. Una de las más grandes promesas del baloncesto croata reciente que venía de fracasar en la NBA, no jugar en la Euroliga y de estar un año lesionado con un desgarro del ligamento cruzado anterior. Mateo y Moncho decidieron alquilarle la planta baja y Bender se ha quedado con toda la casa.

Bender, que ayer cumplió 25 años, nació en Capljina (Herzegovina) aunque se considera croata porque desde muy pequeño vivió en Split. Tras formarse en la Academia de Nikola Vujcic, donde jugaba de base y su jugador favorito era Jasikevicius, pasó por el KK Split y el KK Ribola Kastela para firmar con 16 años un contrato de 7 años con el Maccabi Tel Aviv. Sólo estuvo 2 años y después de exhibirse en el Adidas Next Generation Tournament con 43 puntos, 21 rebotes y 66 de valoración, los Phoenix Suns decidieron invertir su numero 4 del draft de 2016 en él. Sólo por detrás de Ben Simmons, Brandon Ingram y Jaylen Brown. En ese draft también fue elegido el cajista Domas Sabonis con el 11 y otros 14 jugadores europeos. Ese día comenzó su descenso a los infiernos.

Le conocían tan poco y su elección fue tan precipitada que unos hablaban del nuevo Draymond Green, otros de un nuevo Nowitzki, otros de Porzingis y algunos de Nikola Mirotic o Toni Kukoc. En la NBA nunca tuvo regularidad, en la G League pasaba de ser jugador de la semana a verse perdido... y volvió a Europa. El Maccabi fue su destino. Hace 2 temporadas, todavía con 22 años jugó 34 partidos con casi 7 puntos y 4 rebotes en 19 minutos. Y llegó la lesión que le ha tenido un año parado.

Con 25 años viaja a Santiago para buscar un milagro que ya consiguieron otros jugadores antes en la capital gallega: Jugar minutos de calidad, competir, volver a la Euroliga y luego saldar cuentas con la NBA. Sabe de dónde viene y hasta dónde quiere llegar y ha aprovechado como nadie esta oportunidad.

Quizás por eso su serie de TV preferida es «Juego de Tronos» aunque antes vivía para «Friends». Sólo tenía 7 años cuando se estrenó la serie, pero cuando la descubrió se vio los 236 capítulos de manera consecutiva.

Bender y la hermanos canadienses Phil y Thomas Scrubb son la Kriptonita que cuidan en Santiago para derrotar este sábado desde las 18 horas a un Unicaja que llegó lanzado al parón FIBA de selecciones y ahora… no sabemos cómo volverá.

Hay antecedentes para todos los gustos. Los últimos años Santiago es una plaza amable y las visitas se cuentan como victorias pero la vuelta de los dos últimos parones ha sido terrorífica para el equipo verde. Es la hora de ver cómo esta realmente el equipo.

Como apuntaba Ibon Navarro hace unos días, es la hora de demostrar que el equipo puede ganar fuera de casa con continuidad y mantener el nivel los 40 minutos. Es la hora. Suerte.

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