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La Opinión de Málaga

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¿Quién lo iba a pensar?

Scariolo da indicaciones a Lorenzo Brown durante el Eurobasket. EFE

¿Quién de vosotros pensaba antes de que comenzara el Eurobasket que España jugaría la final? Pero es que, una vez comienza el Europeo de verdad el fin de semana pasado y conocemos ya los distintos cruces que tendrían todas las selecciones, ¿quién de vosotros esperaba que España – Francia sería la final?

Pues así de hermoso es nuestro deporte. E impredecible. Y así somos los españoles, que lo mismo rajamos de Lorenzo Brown o decimos abiertamente que esta selección no tiene nada que hacer porque no conocemos a los jugadores, que nos subimos al barco rápidamente para sacar pecho de nuestro equipo y gritar ‘¡yo si creía!

Ahora bien, es cierto que la proeza que ha conseguido nuestra selección (sí, proeza) es algo histórico, un ejemplo para el baloncesto mundial. Si seguramente que ni ellos apostaban por estar aquí. Pero no podemos negar que una vez que se han puesto a ello, parecían el equipo más acostumbrado a superar la presión, el equipo más familiarizado a jugar minutos de la verdad, el equipo que nunca tuvo miedo a ganar.

Sí, el «equipo». Y esta es, posiblemente, una de las claves del éxito. Scariolo ha conseguido que este grupo de chicos, muchos de ellos debutantes en un campeonato de esta categoría, se comporten como un equipo. Cada uno ha asumido su rol, cada uno ha dado todo por el grupo sin pensar en sí mismo y todos han estado siempre dispuestos a hacer un esfuerzo extra por el compañero. Me da que esa unión que muestran en la cancha también la tienen fuera de ella.

Cuando funcionas así, como un equipo, puedes tener opciones de basar tu juego en ser la mejor defensa del campeonato. Creo que aquí está la segunda clave de lo conseguido. Seguro que no hemos sido el equipo que menos puntos ha encajado, pero es que eso no es ser la mejor defensa. Hay que analizar al ritmo al que se juega para saber las posesiones que defiendes por partido y los puntos que encajas por posesión. Y después está la defensa táctica, la que se plantea en cada plan de partido en función del rival. En esto pienso que también hemos sido los mejores.

Ofensivamente no teníamos grandes jugadores de referencia. Nuestra fuerza estaba en pasarnos el balón (en muchos de nuestros sistemas de ataque tocaban el balón los cinco jugadores) y en ver la mejor versión ofensiva de jugadores como Brown, Willy Hernangómez o Rudy. Pero es que realmente, hemos visto la mejor versión de los doce.

Y aquí me paro para hablar un instante de Alberto Díaz intentando ser objetivo, cosa que me cuesta. Todo el mundo habla de lo que ha sido capaz de hacer defensivamente (Larkin y Schröder todavía están huyendo de él). Pero, ¿y lo que ha hecho ofensivamente? Porcentaje alto en el tiro de 3, toma de decisiones perfecta, muy pocos balones perdidos… Vamos, diez puntos y 2 asistencias en la semifinal. Y lo que más valor tiene para mí, que es algo parecido a lo que le pasa todos los años en Unicaja donde siempre tiene uno o dos jugadores por delante en su posición y acaba jugando él. En España tenía por delante a Brown que ¡vaya Europeo está haciendo! Pero su importancia en el juego ha ido creciendo tanto que Alberto ha acabado jugando junto a Brown y siendo indispensable para Sergio Scariolo, participando hasta en los finales de partido.

Como cualquier equipo grande, hemos tenido que superar momentos delicados en cada partido. Contra Lituania teníamos el partido perdido y lo ganamos gracias a una defensa en caja y uno que desenchufó a los lituanos. Contra Finlandia jugamos una horrible primera parte y estábamos superados totalmente cuando llegó Rudy y cambió esa dinámica de mala defensa con una charla en el descanso. Y contra Alemania Scariolo esperó a que faltaran 7 minutos para el final con desventaja de seis o siete puntos para mostrar esa defensa de caja y uno con Alberto sobre Schröder, que diluyó a la estrella alemana, al equipo entero, al entrenador y hasta al público.

Es obligatorio acabar hablando de la estrella de nuestro equipo, que no está en la cancha, que no mete puntos ni pone tapones, pero que tiene la capacidad de controlar todo lo que pasa en el partido, de tener siempre un plan B que va a funcionar, capaz de sacar la mejor versión de todos sus jugadores. Sergio Scariolo está demostrando, otra vez más, que es el mejor seleccionador del mundo.

Solo queda pedir perdón a este equipo por dudar de ellos, darles las gracias por estos ocho partidos que nos han regalado y la enhorabuena por todo lo que han hecho, pase lo que pase hoy en la finalísima contra los franceses. Disfrutar del partido de esta tarde es imposible. Ya que estamos, van a por el oro y para conseguirlo nos tocará sufrir. Así que todos preparados para empujar cada uno desde el sofá de su casa.

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