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Tivoli: otra Navidad sin justicia

Los trabajadores del parque de atracciones Tivoli World continúan en un limbo jurídico desde que en agosto de 2020 el Juzgado Número 1 de lo Mercantil de Málaga lo declarase en concurso necesario de acreedores por la ruinosa gestión de sus anteriores gestores sin que la administración hiciera nada por evitarlo. Desde hace 14 meses, los empleados fijos acuden a sus puestos de trabajo cada día, ya que siguen dados de alta, pero sin recibir salario alguno porque el nuevo propietario, el grupo Tremón, no quiere subrogarse a la plantilla

Los trabajadores fijos de Tivoli World llevan ya 417 días sin cobrar tras el cierre del parque. L. O.

No hay fecha señalada en la que muchos malagueños no se acuerden de Tivoli World, el único parque de atracciones de la Costa del Sol, que el año pasado cumplió 50 años pero no pudo celebrarlo ya que en agosto de 2020 entró en concurso necesario de acreedores por orden del Juzgado Número 1 de lo Mercantil de Málaga y, desde entonces, continúa cerrado y sin actividad.

Ya no suena la sintonía musical que varias generaciones de malagueños tienen metida en su cabeza cuando alguien pronuncia el nombre de Tivoli World.

Ya no hay colas de familias esperando en la puerta para sacar sus entradas, con los niños correteando nerviosos antes de entrar en el parque. Ya no giran los caballitos que recibían a los niños nada más entrar, y en los que algunos, inagotables, volvían a montarse antes de abandonar las instalaciones.

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Así está Tivoli World tras su cierre y mantenido por los trabajadores Álex Zea

Desde hace dos años y cuatro meses las instalaciones están cerradas al público pero los trabajadores continúan acudiendo cada día a sus puestos de trabajo para mantener el parque en condiciones, con la esperanza de que llegue un día en que sus actuales propietarios, el Grupo Tremón (ahora a través de la empresa Parque Tivoli Málaga), u otros nuevos, decidan reanudar su actividad.

Catorce meses después las fuerzas y los ánimos no son los mismos. Los trabajadores siguen yendo al parque porque continúan dados de alta pero desde hace más de dos años no cobran salario alguno porque el parque sigue cerrado y los propietarios que lo compraron no quieren hacerse cargo de la plantilla.

«¿Cómo estamos? Mal, porque llevamos mucho tiempo trabajando sin cobrar». La voz entrecortada del presidente del comité de empresa de Tivoli World, Juan Ramón Delgado, lo dice todo. «Seguimos esperando una decisión de la jueza para saber si nos indemniza el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) o nos subroga la nueva empresa -explica Juan Ramón Delgado- pero la justicia es lenta, muy lenta», comenta sin apenas voz.

Juan Ramón afirma que el concurso de acreedores de Tivoli World ya va por las manos de la cuarta jueza del Juzgado Número 1 de lo Mercantil de Málaga, sin que se haya resuelto. «La jueza que decretó el concurso de acreedores cedió su puesto a una suplente; ésta se quedó embarazada y se lo dieron a otra; y ésta tercera se puso mala y desde hace dos meses hay otra jueza que lleva el caso. Esto es un caos».

Mientras el juzgado no decida si deben ir al Fogasa o pasan a manos de Tremón, los trabajadores tienen la obligación de seguir yendo al parque, pero sin cobrar. «El que tiene algo ahorrado tira como puede, el que no, recibe ayuda de la familia o de los amigos, pero éstos también son trabajadores y la ayuda tiene un límite, después de tanto tiempo. Hay quien ha perdido su casa por no poder pagar el alquiler y vive en un almacén; cada caso es un mundo, pero no podemos seguir así más tiempo», explica Juan Ramón Delgado.

El administrador concursal, Juan Antonio Sánchez, ha concluido la negociación del ERE de extinción, sin acuerdo por parte de los trabajadores, pero ya lo ha entregado en el juzgado y sólo falta que éste se pronuncie sobre el futuro de los trabajadores.

Una treintena de trabajadores, los fijos de plantilla, siguen yendo al parque, sin cobrar, y no pueden buscar otro trabajo para llevar un sueldo a casa al estar dados de alta en la empresa. Otros cuatro fijos discontinuos de nueves meses han sido dados de baja para que puedan cobrar el desempleo; y el resto de la plantilla son fijos discontinuos, que tienen la posibilidad de ejercer otro trabajo.

Los trabajadores, en una situación muy complicada

La situación de los trabajadores fijos es crítica, porque el que no paga un alquiler tiene una hipoteca o varias bocas que alimentar. Sin embargo, estos días se ha producido un pequeño milagro. Hace mes y medio, al cumplir un año en esta situación, los trabajadores fijos le pidieron al administrador concursal que les reconociera la deuda contraída por un año de trabajo sin cobrar sueldo alguno. Juan Antonio Sánchez se la ha reconocido y la ha enviado al Fogasa para que puedan acogerse a una ayuda hasta un máximo de 120 días por el año trabajado.

«Algunos hemos recibido hoy esta ayuda y otros la recibirán en los próximos días». No es el sueldo de todo el año pero al menos supone en torno al 60% del salario anual y aliviará un poco estos días de Navidad, explica el presidente del comité de empresa.

«Nosotros lo que queremos es que Tremón se subrogue a la plantilla porque así está recogido en el contrato de compraventa pero ante su negativa estamos en manos de la justicia», afirma Juan Ramón Delgado.

«El problema es que la justicia es un poco lenta -insiste-. Nadie entiende el por qué de tanto retraso porque son muchos días y muchas las familias afectadas por esta situación. Los trabajadores estamos sufriendo la mala gestión de unas instalaciones que se ha demostrado que económicamente son viables, pero ante la callada por respuesta del grupo Tremón estamos en manos de la justicia; de una justicia que no llega».

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